domingo, 10 de julio de 2016

El marajá de Bhopal - Cosas en los bolsillos (Microrrelato nº 139)



El marajá de Bhopal

CON una superficie de casi 18.000 kilómetros cuadrados, similar a la de Castilla-La Mancha, Bhopal fue un estado tributario (hasta 1949), del centro de la India que quizá algunos recordaréis por ese desastre medioambiental ocurrido en 1984. Pasó que en una fábrica americana de pesticidas se produjo una fuga de 42 toneladas de isocianato de metilo que provocó la muerte de cerca de 8.000 personas, el mismo número, por cierto, que alcanzaron los espectadores de "Madama Butterfly" en su gira por los teatros manchegos durante el año 2010.

Pero rebobinemos y vayamos atrás, amigos. Corría el año 1909 cuando se dio por muerto al rajá de Bhopal. Conocida era la larga enfermedad del soberano que le había llevado presumiblemente a la muerte, y la noticia, por ello, no sorprendió a nadie. El cadáver estaba preparado para esa gran pira funeraria suntuosa que la tradición religiosa del país le tenía destinada. Entonces una gran tormenta se adueñó de improviso del evento e hizo que el cortejo fúnebre se dispersara. de modo que el cadáver quedó solo, desamparado, en mitad de la plaza, recibiendo el agua de los cielos y no las llamas de la hoguera. Cuando regresaronn, el cadáver no estaba. Llega entonces el desconcierto y luego, con el tiempo, lo haría el olvido. Al parecer, una secta de mendigos lo había robado. Nadie sabía qué habían hecho con él, para qué lo querían. El cadáver no aparece y el asunto se da por cerrado. ¿Qué hacer si no?

Y entonces se produce el milagro. El cadáver vuelve a la vida. Es el rajá, pero no tiene memoria. Como un mendigo más de esa secta que tuvo secuestrado su cuerpo, había comenzado a vagabundear sin brújula por la India. Es en Cachemira cuando, de repente, recobra la memoria y decide regresar a Bhopal para ocupar de nuevo su trono. Allí se la acusa de farsante, de difamador, de embustero. Ni su mujer lo reconoce. Es él y no es él. No puede serlo. El rajá murió y ese pordiosero mendicante merece un castigo. Se inicia un pleito con su propia familia y, después de veinticinco años, se le reconocen sus derechos al trono así como a su herencia y a sus rentas, que son de medio millón de dólares de la época al año (solo las rentas). Estamos en 1946. Unos días después de esta sentencia, una semana después propiamente, el rajá de Bhopal fallece, y así termina esta historia, que daría para un extenso cuento propio de Las mil y una noches.


Ángel Carrasco Sotos

1 comentario:

  1. Pues si esta es de cuento, no te digo ná la de Anita Delgado, la cupletera malagueña que llegó a ser Maharajaní de Kapurtala.

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