lunes, 18 de julio de 2016

Crítica de Unleashed In The East de Judas Priest: review



por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos






Para dar comienzo a esta sección “directos de siempre” en la que rescataré grandes discos en vivo qué mejor que empezar con el primer directo de esa maravilla de grupo que es Judas Priest, titulado Unleashed in the East. El disco se grabó durante la gira de presentación del Killing Machine, y muestra a un grupo que se encontraba en un permanente ascenso hasta alcanzar el status de metal gods que con varios de sus álbumes de los 80 y en especial con ese explosivo artefacto que es Painkiller se ganaron para siempre.



Al igual que otros como Deep Purple o Michael Schenker Group, Judas Priest eligieron Japón para la grabación del LP. Porque al contrario de lo que muchos piensan, sí se grabó en tierras niponas. No fueron pocos los que denominaron al álbum como “Unleashed in the studio”, haciendo referencia a que el grupo había grabado el LP en el estudio en vez de en Japón, añadiendo también los gritos de los fans. Pues bien, los hechos son que la laringitis de Rob Halford le impidieron cantar como nos tiene acostumbrados, y sus partes vocales sí que se grabaron en el estudio, siendo eso lo único retocado. Pero sobre la polémica siempre triunfa la música, y este disco es una auténtica maravilla. Vamos a eso, a lo importante: la música.




El LP abre con el primer tema del (glorioso disco) Stained Class, Exciter. Impecable el trabajo a las guitarras de Tipton y K.K. Downing, uno de los mejores dúos a las seis cuerdas que nos ha dado el rock, y Rob cantando a sus anchas para ponernos la miel en los labios y preparándonos para lo que va a ser el resto del disco. Son sus aullidos en el estribillo de Sinner los que nos anuncian que esto es un álbum de Judas Priest, nada más y nada menos. A ponerse cómodos con una buena cerveza y a disfrutar de la música. Musicalmente, el nivel en ese tema es superlativo, llegamos a una de las cimas del disco.



La cara b del álbum comienza con la excelente versión del Diamonds and Rust de Joan Baez, que comentó que le pareció una maravilla. Como no podía ser de otra manera, la versión de Judas Priest es más dura hasta el punto de que transforman la canción añadiéndole un toque muy personal, semejante al que Hendrix aportó al tema de Bob Dylan All Along the Watchtower. Pero es que lo que llega a continuación es Victim of Changes. Se rompen todos los esquemas, Halford canta a unos niveles que parecen inalcanzables para un ser humano, y una vez más el nivel de las guitarras roza la perfección. Posiblemente el mejor momento del álbum, cuyo nivel en los dos últimos cortes del LP sigue siendo altísimo, sobre todo en Genocide, que líricamente hablando es de lo mejor del disco: “Sálvame, mi corazón está abierto. Ayúdame, no es una cuestión de orgullo. Sálvame, mi gente ha muerto. Genocidio total.” se repite en el estribillo.




Por buscarle un defecto al LP quizá se echa en falta un tema como Beyond the Realms of Death, incluido en el ya mencionado Stained Class, con un trabajo buenísimo de guitarras que es una pena que no esté en este álbum. Lo que no impide que sea un disco realmente maravilloso.

Y toda esa calidad propia de un grupo tan grande como los Judas viene acompañada por una gran portada en la que aparece Rob en el centro con su estética típica heavy, bien secundado por K.K. Downing (izquierda), Glenn Tipton y Ian Hill (derecha). Y magnífica contraportada en la que sale Halford montado en su Harley. No sería la última vez...


Sinner


Victim Of Changes



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