sábado, 29 de julio de 2017

Los mejores pechos de Hollywood: Janet Leigh


por Möbius el Crononauta



Como lo siento: Me es inevitable hablar de Tony Curtis y no acordarme de Janet Leigh. El guaperas de Curtis estuvo casado con Janet unos cuantos años, y no queda más que felicitarle por ello. Muchos tal vez conozcáis mejor a su hija, Jamie Lee Curtis, que protagonizó una de las escenas más cachondas (incluyendo las dos acepciones habituales del término) en la película Mentiras Arriesgadas. Los genes tarde o temprano han de salir por alguna parte.



Janet Leigh desarrolló una activa carrera como actriz desde finales de los años 40 hasta los años 60. Irónicamente fueron 20 minutos de película (o más bien apenas dos minutos) lo que garantizó a la actriz su puesto en la inmortal memoria colectiva de los cinéfilos. La escena de su asesinato en Psicosis, con ducha incluida, ha traspasado las fronteras de la pantalla y se ha convertido en un icono por sí mismo. Janet Leigh, ducha y cuchillo equivalen a CINE en mayúsculas, como los simios de 2001: Una odisea del espacio o la bicicleta volante de E.T.




Hubo actrices mejores, pero Janet Leigh fue una buena actriz, siempre profesional, y que con levantar un dedo podría barrer a todas las J Los y Sandra Bullocks del mundo cinematográfico. Y, en fin, no creo que a ninguna mujer le guste ser recordada sólo por eso, y no me refiero a la ducha. Y no os molestéis, los pocos desnudos que se puedan atisbar en dicha escena son de una doble. Quiero decir, ya en su época, Janet Leigh fue apodada busto de acero. Y poco más hay que decir, al título me remito. Allá donde estés, perdóname Janet, pero... ¡buf!




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