domingo, 30 de julio de 2017

E. M. Cioran - Mis héroes y La miseria: excitante del espíritu


Mis héroes

[...] Pensaba yo entonces que el único acto que un hombre puede realizar sin vergüenza era quitarse la vida, que no tenía el derecho de disminuirse en la sucesión de los días y la inercia de la desdicha. No hay más elegidos, me repetía, que los que se dan la muerte. Aun ahora, aprecio más a un portero que se ahorca que a un poeta vivo. El hombre dura en la prórroga del suicidio: esta es su única gloria, su sola excusa. Pero no es consciente de ello, y tilda de cobardía el valor de los que osaron elevarse, por la muerte, por encima de sí mismos. Estamos unidos los unos a los otros por un pacto que cimenta nuestra solidaridad, no por eso nos condena menos: toda nuestra raza está marcada de infamia. Fuera del suicidio, no hay salvación. ¡Cosa rara!: la muerte, aunque eterna, no ha entrado aún en las costumbres: única realidad, no logra convertirse en moda. Así, en tanto que vivos, todos estamos anticuados...


La miseria: excitante del espíritu

[...] La sociedad no es un mal, sino un desastre; ¡qué estúpido milagro que pueda vivirse en ella! Cuando se contempla entre la rabia y la indiferencia, se hace inexplicable que nadie haya sido capaz de demoler su edificio, que no haya habido hasta ahora gestes de bien, desesperadas y decentes, para arrasarla y borrar sus huellas.

(De Breviario de podredumbre: "Abdicaciones")

ZR

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