domingo, 23 de julio de 2017

Críticas de "The Host (La huésped)" y "Los crímenes de Oxford": review


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)




Vi hace ya unos años Los crímenes de Oxford, de Álex De la Iglesia -autor de ejemplos del nuevo cine español como El día de la Bestia, Crimen Ferpecto o La Comunidad- y os diré que me gustó. No es una de sus mejores películas, pero digamos que esta incursión en el cine comercial con reparto internacional no desmerece para nada algunas cintas pretendidamente de alto nivel que se nos ofrecen a bombo y platillo en nuestros multicines. 


Los Crímenes de Oxford nos cuenta una historia -algo enrevesada y con un desenlace algo forzado- que tiene al mundo de las matemáticas como trasfondo. La película es distraída -creo que con ciertas pretensiones hitchcockianas- y está bien planteada, aunque en algún momento pierde fuelle. John Hurt está como siempre, Elijah Wood me ha hecho olvidar a Frodo y lo mejor de lo mejor ha sido una guapísima y convincente Leonor Watling, quien vuelve con el director tras trabajar con él en la genial La habitación del niño. Total, que no ha estado mal, pero esperaba más. Para pasar una tarde de palomitas y refresco.


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Y ahora vuelvo al cine coreano. Le ha tocado el turno a The Host, una cinta dirigida por Bong Joon-ho, del que ya os hablaré en más ocasiones. Trata sobre la aparición de un monstruo en el río Han que se lleva a Hyun-seo, la pequeña de la familia Park.

La película es rara –como la familia protagonista-, ya que no se trata de una película “de monstruos" al uso. Para que nos entendamos, cuando Hollywood filma una historia de este tipo acostumbra a cargar las tintas en el sentimiento patriótico del héroe, el peligro que el monstruo supone para la humanidad o la ciudad de turno y lo importante de la gesta que debe suponer la aniquilación de la bestia. En esta versión coreana de las películas con criatura mutada –un engendro más cercano a una merluza gigante que a Godzilla- al protagonista no le interesa para nada la humanidad, ni sus conciudadanos ni –yo diría- el monstruo en sí. Lo único que persigue el pobre lelo de Gang-du, padre de la niña desaparecida y culpable de la situación hasta cierto punto, es encontrar a su pequeña. Os diré que me ha gustado bastante, que en su país se convirtió en la película más taquillera de la historia –vendió 13 millones de entradas- y recibió infinidad de premios a nivel internacional. Como en todas las cintas coreanas que he visto, la cuidada fotografía y la utilización de música melancólica es muy efectiva para resaltar la poesía de ciertos momentos de la trama. Por otra parte, Bong Joon-ho ha trufado la historia de algunos momentos de humor negro –o así me lo ha parecido a mí-, como la escena del hombre que escupe en el charco de la parada de autobús o el episodio del informático que “ayuda” a Nam-il, tío de la pobre Hyun-seo. No os desvelaré el final, pero los que veáis la película advertiréis por fuerza una conexión con la inauguración de los juegos olímpicos de Barcelona en 1992. Recomendable 100%.

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