domingo, 9 de julio de 2017

Ilsa, la guardiana malvada (Jesús Franco, 1977): Crítica review



by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)




Os hablaremos hoy de la cuarta película de Ilsa que supuso una especie de bonus tape impostor que con visión comercial se estrenó en nuestro país como Ilsa, la guardiana malvada -de título original Greta y la casa sin hombres-, que dirigió nuestro apreciado Jesús Franco.

En esta ocasión las primeras imágenes nos muestran una selva tupida mientras la banda sonora nos obsequia con una sucesión de gritos y jadeos de mujer que finalizan con la melodía de una guitarra española. Esto promete, piltrafillas. Lo siguiente que vemos es un grupo de mujeres desnudas en una ducha comunitaria vigilada por celadoras y a la pérfida y voluptuosa Ilsa, disfrutando de un baño en sus –se supone- aposentos privados. Vamos, amiguitos, que, sin conocer el argumento, todo indica que la acción transcurrirá en una prisión femenina. Se augura sexo lésbico y torturas.





Pero, ¡atención!, una mujer escapa del recinto y –acosada- logra llegar herida hasta la casa del doctor Arkos –papel representado por el mismísimo Jesús Franco- enterándonos entonces de que Ilsa es la jefa de seguridad de la Clínica Las Palomas, una institución psiquiátrica en la que oficialmente se pretende “curar” a mujeres con tendencias sexuales desviadas. Ilsa aparece en escena y logra recuperar a la evadida de casa del doctor justo cuando éste se disponía a avisar a la Policía. Arkos no consigue salvar a la joven, pero denuncia a las autoridades las prácticas que en la clínica de Ilsa se están llevando a cabo. Estas declaran que no pueden actuar sin más pruebas, por lo que le agradecen su interés y poco más. Pero una agente ha escuchado atentamente sus palabras y le pide que la ayude a entrar como “enferma” en la clínica con el objetivo real de encontrar a su hermana.





A partir de ahí no hay mucho más que explicar. Escenas lésbicas, peleas, violaciones, torturas, cuerpos desnudos de internas en los dormitorios, en las duchas, relación sado-maso entre Ilsa y su amante... y una escena en la que la mencionada joven obliga a la recién llegada a limpiarle el culo después de defecar y lamérselo.




Con todo ello, no es de las cintas más subidas de tono erótico que he visto del Tío Jess. Al final, la agente encuentra a su hermana –víctima de horribles torturas- poco antes de que Ilsa la mate cruelmente ante sus ojos. Parece que nada puede acabar con las prácticas de esa infame clínica cuando una inspección auspiciada por Amnistía Internacional siguiendo las indicaciones del doctor Arkos se presenta en Las Palomas y comunica a Ilsa que se encuentra bajo sospecha ya que no tienen noticias de una paciente que debía haber entablado contacto con ellos días atrás. Ilsa, sin inmutarse, les entrega a la pobre agente, que ha sido lobotomizada y poco o nada puede contar de lo que sabe.

Pero. amiguitos, sabéis que ninguna cinta de Ilsa finaliza sin que ésta reciba su merecido por lo que la película acaba con las internas comiéndose –y no precisamente a besos- a la malvada guardiana de la institución.

Y bien, ya está. Lo cierto es que no sé si esta última me ha gustado más o menos que las otras. Entre los críticos frikies hay quien reniega de ella por razones tan peregrinas como que Dyanne Thorne aparece aquí pelirroja en lugar de rubia, como hasta ahora. A mi me parece que es una cinta merecedora de constar como bonus tape en la trilogía. Venga, amiguitos, animaos y dadle una oportunidad a esta sádica mujer.

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