miércoles, 5 de julio de 2017

15 años de "Yo, minoría absoluta", de Extremoduro: Crítica review



por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos




“Y muere a todas horas gente dentro de mi televisor”

Sucede -apropiadísima forma de comenzar esto- que este año se cumplen 15 añazos de uno de mis discos predilectos de Extremoduro: Yo, Minoría Absoluta. Fue ya en marzo, pero yo, desastre natural para fechas y eventos varios, le rindo un humilde homenaje ahora. Los Extremoduro ya llevaban precisamente 15 años como grupo cuando salió este fantástico álbum.




Era el año 2002, ya estaban consolidados como una de las mejores cosas que le habían pasado a nuestro rock, y sacaron este disco que supone una curiosa combinación de canciones en cuanto a lo que la banda había hecho hasta ese momento. Por un lado, temas como A Fuego recordaban al grupo en su versión rock más pura y sucia, a los Extremoduro de Estado Policial, Bri, Bri, Bli, Bli y demás gemas. Otras como Standby invitaban a pensar en un grupo que suavizaba moderadamente (y con una enorme calidad) su sonido. Pero escuchando el disco en su transgresiva totalidad, se nota una vuelta a un rock más tradicional de base de guitarras, bajo y batería, dejando de lado los vientos y arreglos de cuerdas utilizados en Canciones Prohibidas, su disco anterior. Pero hay cosas que nunca cambian, como que Robe sigue manteniendo esa habilidad tan suya para que una frase como ''hoy te la meto hasta las orejas'' se convierta en poesía. Es único en utilizar ciertas expresiones que, cantadas por él, se convierten en poesía desde tiempos inmemorables. Extremoduro, junto a otros como Marea, siempre se ha caracterizado por combinar con gran habilidad poesía y guitarras demostrando que una cosa no tiene por qué anular la otra, sino que ambas salen beneficiadas.




Y dentro de esa poesía, Robe siempre ha hablado de sexo con tal naturalidad que lo convierte en un elemento más de su repertorio. Lo vuelve a demostrar en Puta, donde mezcla dos palabras como princesa y puta en la misma frase con un resultado excepcional. Haciendo un análisis más profundo del disco, lo cierto es que no sobra nada, siendo este uno de los discos más completos que el grupo haya grabado jamás. La sensibilidad de Standby, donde el trabajo de Uoho a las seis cuerdas es realmente increíble, se mezcla con acierto con otras más cañeras como Menamoro, donde Robe vuelve a su gamberrismo habitual. El estribillo de La Vereda De La Puerta De Atrás es uno de los mejores del disco, y Luce La Oscuridad es otra canción imprescindible. Y el broche final lo pone La Vieja Canción Sórdida, espectacular, con Uoho una vez más manejando a su antojo la eléctrica. Superar este disco iba a ser difícil. Eso Robe lo sabía y tuvieron que pasar seis años hasta que le volvió la inspiración para grabar otro de los discos básicos dentro de la fabulosa discografía del grupo, y una obra que merece podio entre las cumbres de nuestro rock: La Ley Innata. Quince años no son nada, y esta colección de canciones, acompañadas de algo bueno de beber, invitan a pensar en muchos años más con discos como este de fondo. Larga vida a Extremoduro.


Cerca del suelo


A Fuego



La vereda de la puerta de atrás


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