jueves, 15 de diciembre de 2016

Crónica de Sister y Noise Pollution (Barcelona, Sala Monasterio, 6/12/2016): Show review



Alfonso Díaz (del blog Rockeando)



Tras una década de duro trabajo en la que Sister se han codeado en los grandes festivales con nombres míticos como Metallica, Slayer o U.D.O., los suecos parecen haber encontrado con su tercer esfuerzo "Stand Up, Forward, March!", la herramienta perfecta para reivindicarse como una de las bandas emergentes dentro del panorama europeo. Aunque a priori la fórmula podría parecer sencilla, resulta cuanto menos original su explosiva mezcla de hard rock de raíces sleazy, su actitud punkera a lo The Misfist y unos guitarrazos netamente metaleros que convierten cada una de sus composiciones en un zarpazo asesino y certero. Viejos conocidos de la audiencia de la capital catalana, el cuarteto de Estocolmo regresaba para presentar en la Sala Monasterio de La Ciudad Condal las composiciones de su última obra. Pero antes de su desembarco tendríamos ocasión de descubrir a los chicos de Noise Pollution.


Pocas referencias tenía de la trayectoria y el bagaje de este quinteto italiano, pero lo cierto es que Noise Pollution salieron a escena con fuerza, derrochando actitud y con la clara consigna de dejar una buena impresión entre los curiosos que se acercaron a presenciar su descarga. Formados en Bolonia en 2009, la formación capitaneada por el vocalista Amadeo Mongiorgi dio buena cuenta de su potente metal de corte alternativo, ofreciéndonos un exhaustivo repaso a las composiciones de su última entrega “Unreal”, junto a algunos de los temas que formaron parte de su debut homónimo de 2011.




Luciendo la mejor de sus sonrisas, la banda aparecía en escena para dar buena cuenta de temas como "Gone Forever", mientras que la elegida para hacernos mover la cabeza siguiendo la velocidad de los trepidantes riffs que nos ofrecieron Tony Cristiano y John “Line” Virzi sería "Hate Inside Me".

Pese a que al principio la gente se mostró algo fría con ellos, los transalpinos conseguirían encauzar el show gracias a las continuas invitaciones de su inquieto frontman, que no dudó en bajarse del escenario para demandar la complicidad de la audiencia.

El momento de ponernos todos a botar llegaría junto a "Breaking Down", mientras el hiperactivo bajista Lorenzo Magni se encargaba de dar mordiente a sus adictivos coros. De entre el Arsenal de temas que descargaron de su nuevo trabajo, me quedaría con el camaleónico single "Mad", que resume a la perfección su propuesta: contundencia, garra y actitud 100% roquera; y el uptempo que presta título a su segunda entrega “Unreal”, que nos proponía un rotundo cambio de registro para adentrarnos en tesituras más intensas y melódicas.

Tras habernos ofrecido una buena muestra de su material más novedoso, tocaba echar la vista atrás para repasar algunos de los mejores temas de su debut. De modo que las encargadas de dar continuidad al show serían "Hypnotic Poison", y la andanada punkera que significó "Kill Your Fate", que lograba que los más animados se sumarán a la hora de corear su machacón estribillo. La vuelta sobre su material de nuevo cuño estaría reservada para "God Of Sadness", "Shame" y la descomunal "Two Faced", que nos mostraba su vertiente más agresiva y visceral. La sorpresa de la noche llegaría durante el último tema, con una roquerizada versión del clásico de The Beatles "Helter Skelter", que nos dejaba a ambos guitarristas y al vocalista recorriendo el recinto para invitar a la gente a participar en el tema.

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Tras un rápido cambio de equipo, todo parecía dispuesto para la llegada del torbellino sueco, Sister. Un escenario sobrio, pero engalanado con un par de banderolas con el logo del cuarteto serían los únicos adornos escénicos que les acompañarían. Sin embargo, no faltarían en su efectiva puesta en escena: el maquillaje, los jeans ajustados, las chupas de cuero, las tachas, y , como no, esa actitud salvaje, lasciva e irreverente que siempre les ha caracterizado. Si por su origen sueco algún despistado pensaba que lo suyo sería un concierto de hard rock edulcorado y de guitarras aterciopeladas, no podía estar más equivocado. Así que la banda salió con las pilas bien cargadas y dispuesta a arrasar con todo a su paso con la descomunal pegada de "Destination Dust".

Desde que Tim Tweak diera los primeros guitarrazos y el hiperactivo frontman Jamie Anderson se adueñara del escenario, el cuarteto sueco se metió a la gente en el bolsillo, consiguiendo que la audiencia se implicará al máximo a la hora de entonar temas como el novedoso "Carved In Stone", que servía para ratificar que su nuevo material ha gustado, y mucho, a sus incondicionales.




Tras habernos puesto los dientes largos con dos trallazos incontestables el ambiente en la sala estaba ya muy caldeado, de modo que Jamie se desharía de su chupa de cuero antes de plantearse desafiante en el centro del escenario y provocarnos con una celebradísima "Spit On Me", que se convertiría en el primer punto álgido del show.

Uno tras otro los bombazos del cuarteto sueco caían sobre nosotros como zarpazos letales e incontestables, dando al show una vivacidad y un feeling vibrante. Así que el amenazante bajo de Martin Sweet sería el encargado de introducirnos en la pieza que prestaba título a su anterior entrega "Disguised Vultures", que nos seducía con un nuevo alarde de violencia sonora y headbanging de manos de un Jamie que se mostró pletórico durante todo el show, ofreciendo un gran derroche físico mientras nos atenazaba con su registro rasgado y afilado. Varios fueron los momentos en los que la banda creó ese clima especial con sus seguidores, y sin duda uno de los más vibrantes llegaría con un celebradísimo "Werewolves On Blackstreet" que lograba que el recinto se pusiera nuevamente patas arriba, con la gente cantando ensordecedoramente mientras el frontman nos miraba desafiante esbozando una maligna mueca de satisfacción.




El contraste entre el pasado y el presente quedaría plasmado con la hímnica "Carry On", que fue fantásticamente acogida y que sirvió como pretexto para la presentación del guitarrista Tim Tweak. Mientras que para presentarnos a la aplastante sección rítmica que forman el bajista Martin Sweet y el batería Cari Crow, el vocalista optaría por la amenazante "My Enemy", que sonó como toda una declaración de intenciones. Antes de encarar la recta final del show no faltarían los brindis y las palabras de agradecimiento por nuestro apoyo durante los prolegómenos del devastador "The Unlucky Minority" .

Con la gente absolutamente volcada llegaba el momento de la única concesión que se permitieron a lo largo de toda la velada, apostando por los aromas western de la emotiva balada "Would You Love A Creature". Pero ese remanso de relax sería tan solo un espejismo, ya que el cuarteto volvería a pisar el acelerador a fondo para agitarnos con el adictivo ritmo del single "Unbeliever", que se convertiría en la antesala perfecta para una humeante recta final protagonizada por la desquiciante "Sick" y la ineludible "Bullshit & Backstabbing”, que era responsable de volver a aunar nuestras gargantas mientras la banda machacaba intensamente sus instrumentos.

No se harían de rogar en exceso y atendiendo a las airadas demandas de sus incondicionales regresarían para rematarnos definitivamente con “Louther Than Hell” y una nueva ración de vibrantes estribillos y velocidad: “Too Bad For You”. En definitiva, que los suecos continúan escalando posiciones dentro de la escena europea, facturando trabajos cada vez más poderosos, intensos y maduros. Pero, sin duda, su punto fuerte siguen siendo esos directos cargados de rabia, adrenalina e infeccioso rock n´roll.

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