viernes, 2 de diciembre de 2016

Zappa – Ship arriving too late to save a drowning witch (1991): Crítica review


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)


Amigos, cada vez me cuesta más no repetirme a la hora de presentaros alguno de mis cedés. Y no sólo hablo de los grupos, sino que hace poco estuve a punto de enviar una reseña sobre un álbum del que ya os había hablado. Cosas de la edad y la destrucción de neuronas, supongo. Total, que en lugar de recomendaros uno de mis cedés más escuchados, hoy he decidido comentaros uno que no se corresponde con mis gustos habituales. Evidentemente, eso no resta interés a la obra. Es más, quizás incluso a algunos les parezca un punto a favor. Sea como sea, el cedé de hoy es la remasterización de 1991 del Ship arriving too late to save a drowning witch del ’82. El elepé original fue una especie de lanzamiento puente entre el doble You are what you is y el mítico –al menos para los amantes de los cómics, gracias a su icónica portada de Tanino LiberatoreThe man from Utopia.



Y aunque evidentemente ya conocía a Zappa desde tiempo atrás, la verdad es que su estilo no me resultaba lo suficientemente atractivo por esos años como para adquirir su discografía. Claro que la sombra de Steve Vai es alargada y –al convertirme en un incondicional del guitarrista– me dio por comprarme alguno de los álbumes de Zappa en los que había participado. Así fue como este Ship arriving too late to save a drowning witch cayó en mis manos y me permitió descubrir que Frank Zappa, además de un compositor ecléctico e inclasificable, era un guitarrista excepcional. Esa fue la razón –abrimos paréntesis– por la que también acabé comprándome el doble cedé instrumental Guitar. En resumen, que en 1982 ni me enteré de la publicación del elepé, pero en el ’91 adquirí esta edición en cedé remasterizada por Bob Stone, que fue el encargado de pasar a este formato los antiguos álbumes de Frank para su propio sello.




Producido por Frank Zappa en sus UMRK studios –las siglas corresponden a Utility Muffin Research Kitchen– y con los UMRK Mobile, ya que los tres úlimos temas están grabados en directo y arreglados posteriormente con overdubs al haber estado destinados en un principio a un doble álbum en vivo que no llegó a materializarse, la relación de músicos involucrados en el proyecto incluía –además del mismo Frank a la guitarra y labores vocales– a Steve Vai y Ray White a las guitarras, Tommy Mars y Bobby Martin a los teclados, Chad Wackerman a la batería, Ed Mann a la percusión y Scott Thunes, Arthur Barrow y Patrick O’Hearn al bajo.




Con portada a cargo de Roger Price, el track list era: 

No not now 
Valley girl 
I come from nowhere 
Drowning witch 
Envelopes 
Teen-age prostitute 

No not now es un compendio de coros, un estribillo repetitivo, desvaríos vocales de Frank y la presencia del bajo funky de Arthur Barrow, un temazo festivo y alegre que invita a brincar y que va de.... bueno, a saber de qué va con sus referencias a Hawaii 5-0, un camionero, su mujer y una camarera, los toros mecánicos y los hermanos Donnie y Mary Osmond. Valley girl es el single del álbum y una de sus canciones más conocidas –es el único tema que Zappa colocó en el Billboard Top 40 en su vida– que Frank compuso para su hija Moon Unit, quien le propuso aparecer en un disco imitando el acento de las chicas de Encino y el Valle de San Fernando. Frank lo convirtió en una crítica a la juventud consumista de la época. Moon Zappa lo borda y gracias al videoclip se hizo famosa de la noche a la mañana. I come from nowhere tiene una parte instrumental estupenda en la que destaca el bajo de Barrow y una parte vocal que deliberadamente desafina para que su encaje en la melodía chirríe en los oídos, con una segunda parte que es uno de esos solos interminables de Zappa con acompañamiento jazzístico de la batería de Wackerman y esta vez el bajo de O’Hearn. Drowning witch es el tema más largo y complejo del disco, con numerosos fragmentos de melodías de lo más variado, todo un viaje psicodélico trufado de sonidos que Frank extrajo de más de una decena de conciertos y con los que construyó un hipnótico monstruo de Frankenstein musical instrumentalmente cautivador. Y por si todo eso no fuese suficiente, llega Envelopes, otra instrumental típica, con desvaríos de guitarra y múltiples efectos de percusión. El final llega con un tema durísimo dedicado a una prostituta adolescente producto de un hogar desestructurado, pero aquí interpretado –con la colaboración de Lisa Popeil– como si se tratase de una opereta entre gótica y bufa. Es mi canción favorita junto con Drowning witch. 

Y ya está, esto ha sido todo lo que os puedo contar relacionado con este cedé de poco más de media hora, pero –como todo álbum de este genio– muy intenso. Eso sí, no es de digestión fácil para los que no estéis medianamente familiarizados con el universo sónico de Zappa. Para que os hagáis una idea, os acompaño algunos temitas de lo más interesante.








¡Feliz fin de semana! 
©King Piltrafilla

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