domingo, 28 de junio de 2015

Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (86): Cuentitis


Cuentitis

NO tenía el pobre la habilidad (textual) necesaria para crear una novela. Eso lo supo más tarde, cuando se puso a ello y los fracasos se fueron sucediendo penosamente. No obstante, se obligó el pobre, buscó el tiempo el pobre, la paciencia el pobre, el empeño este pobrecillo, hasta llegar incluso al insomnio, peleando con cada idea, con cada frase, con cada estructura... Tras unos años, la novela estaba concluida y dirigió su triste índice temblón hasta la tecla de imprimir. En ese momento ocurrió, ¿qué sospecha usted que ocurrió, paciente lector?

Veamos y elija:

a) Logró imprimirla, la presentó al día siguiente a una editorial importante y lo llamaron una semana después para proponerle que la llevara a un conocido concurso literario. Por supuesto lo hizo y lo ganó, con el consiguiente millonario premio y el prestigio que lo elevó al ya menos pobrecico, pocos años después, incluso a un preclaro sillón de la Academia.

b) Un fallo informático o eléctrico o técnico borró por completo la obra del disco duro y del pendrive que tenía enchufado en tal momento. No tenía ninguna copia más. Desde entonces tendió al suicidio.


Elija, vamos, aunque sólo sea para demostrarse  a sí mismo, de nuevo, que a veces es usted más malo que la quina (hasta con la gente -como con este pobre novelista imaginario- que solo existe fugazmente en nuestra dañada imaginación; ¿qué sería si encima fuese un conocido de carne y hueso, con uñas y pestañas, un familiar o amigo al que se quiere más cuanto peor le va?). Porque usted seguro que elegiría la opción a) para verlo pudrirse en ese sillón con la letra jota minúscula. ¿O se equivoca este narrador malpensado?

ÁCS

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