domingo, 21 de junio de 2015

Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (85): Cromos


Cromos

Rogelio sonríe desde el cochecito de niño mientras su hermana Áurea le hace cucamonas (año 1967). Rogelio mira hacia el lado contrario al objetivo mientras se balancea en un columpio del parque municipal. Rogelio pasando a la tienda de chucherías para adquirir un regaliz rojo, su favorito. Rogelio juega con su Spiderman en el jardín (un libro de texto de Matemáticas aparece cerrado sobre el césped). Rogelio mira desde el décimo piso de su casa asomándose al balcón y desde allí deja caer un salivajo. Por la calle pasa una señora de rojo con un perro salchicha vestido. Llueve sobre Rogelio y corre a refugiarse bajo una marquesina. Aquí Rogelio de la mano de su primera novia (1989, foto tachada). La madre de Rogelio hace punto y sonríe; Rogelio, de espaldas, ve la tele. Rogelio llamando por teléfono (debe de ser invierno pues lleva un abrigo de paño). Rogelio repasa su colección de vitolas. Rogelio encarga una pizza. Rogelio mete en una bolsa de plástico un trozo de terra sigilata. Rogelio se rasca la espalda con una rascador con forma de mano de madera. Rogelio entra a la bañera en calzoncillos. Rogelio canta en un karaoke una canción de moda. Rogelio inicia una novela. Rogelio abandona la novela. Rogelio se fuma un canuto viendo la tele. Las zapatillas de Rogelio junto a la cama. El segundo hijo de Rogelio (también Rogelio) jurando bandera voluntariamente. A Rogelio le compran por fin la silla de ruedas. Venden el coche de Rogelio. Una bufanda a cuadros de Rogelio. Rogelio leyendo Moby Dick. Una aparato del que salen gomas. La catedral de Cuenca. Rogelio entrando en el cielo. Un fémur de Rogelio expuesto en una vitrina de un museo en Cáceres (año 20503).

Ángel Carrasco Sotos

4 comentarios:

  1. También hubiese quedado bien "Rogelio saliendo de la criogenización en Scottsdale, justo después de Walter Disney" pero lo del fémur en Cáceres queda más cañí, sí.

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  2. Jajaja, me ha gustado lo de "cañí". Y me gusta la idea de ese fémur, aunque lo de el criogenizador tampoco hubiese quedado del todo mal, mmmmm.

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  3. Hola, Ángel.
    Estaba visto que iba para santo.
    Ostri, un relato chulísimo, y no me digas que normalito porque este normalito no es.
    Hay un ritmo trepidante y me identifico algo con tu prota, quizá en fechas casi clavadas a las que dices yo estaba haciendo lo mismo o cosas similares.
    Soy de la generación Cuéntame, ya sabes.

    Un abrazote y me encanta tu historia.
    Besos.

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    Respuestas
    1. No se me había ocurrido lo de la supuesta santidad, pero en una segunda lectura descubro que podría entenderse así. ¿Te imaginas -por cierto- tu fémur en un museo de Cáceres en unos miles (por ejemplo) de años? Ay, zanahórica, amiga, ¿qué será de nuestros huesos?
      Un beso amigo.

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