domingo, 1 de febrero de 2015

Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (65): El hombre que nos hablaba o El intruso



El hombre que nos hablaba (El intruso)

¡Hola, hoooolaa! ¿Qué, continúas sintiendo ese miedo incógnito llegado de no sabes tú dónde para instalarse ufano en ti hasta provocarte el vómito y el llanto? ¡Qué mal se siente uno en esas ocasiones, eh! Nada, ya verás cómo al final consigues salir de esas depresiones cada vez más salvajes y frecuentes! No hay que desesperarse, amigo.


Pero lo primero es presentarme, que soy un poco maleducado, jaja. Yo soy "el hombre que les habla a sus personajes". Así me llaman. Y aquí en el parque en que me encuentro, sentado en este banco de madera que ya es mi banco (¿me ves?) suelen venir muchos de estos a pasear o simplemente lo cruzan para olvidarse un poco de los quehaceres universitarios y de las insoportables clases del doctor Ramón.

Mira, precisamente por ahí llega Jaime. Es un despistado el muchacho. (-Hola, Jaime, ¿paseando un ratito para olvidar las penas? -Sí, paseando). Ya habéis comprobado lo tímido que es.

Y esta que veis acercarse es Marta. Es uno de mis personajes preferidos. Esta tarde parece que viene con la minifalda. Es preciosa esta chica, espera a que se acerque un poquito más y verás, verás, con esa melena rubia y esos ojazos que quieren engullirle a uno para siempre; ¿cómo se vivirá ahí dentro? (-¿Qué tal, Marta? Te veo ya muy veraniega). Ya veréis cómo ahora se me insinúa. (-¿Se pasará por fin algún día por casa, profesor?). Profesor, dice, jiji. (-Alguna tarde, Martita, alguna tarde, eso sí, espero que tengas atada a la perrita. -Estaremos solos, solos usted y yo, no se preocupe).

Como habrás observado, en mi papel de hombre que les habla a los personajes lo hago bastante bien. Cumplo con mi cometido como un campeón. A veces alguno se me queja porque quizá me he quedado dormido en el banco o embelesado observando el vuelo de una mariposa extraviada, pero no es lo normal. Siempre que entran al parque, los personajes intentan pasarse por aquí para que les hable y te aseguro que suelo estar a la altura de las circunstancias. Si supieras de los rumores que me han llegado. ¡Tienen una montada que no sé ni cómo acabará la historia! Yo,  aquí sentado, esperaré hasta el final de la trama.

Bueno, ya hablaré algún otro día contigo.

Ah, mira, por allí llega Julián, el anarquista. ¡Menuda pieza es este!


Ángel Carrasco Sotos

3 comentarios:

  1. Hola, Ángel.

    ¿Una mezcla entre Pepito Grillo y el Hombre que susurraba a los caballos?

    A mí nunca me ha hablado nadie, claro, como creo que no soy un personaje pues no tengo interés.
    Un besazo con catarrazo.

    (qué bonito pareado)

    ResponderEliminar
  2. O sea que no te ha gustado, jajaja.

    Tú ya eres un personaje público, Tow. Y no me digas que tú también has caído presa de la Gripe que asuela nuestro país. Somos ya legión.

    Besos, guapa.

    ResponderEliminar
  3. Eh, que yo no he dicho nada de eso, porque además escribes de maravilla, lo que me parece esa voz es un poco como esos dos personajes.
    Además, ¿qué sé yo de voces?

    ¿Soy un personaje público? Jó, pues me entero ahora de mi realidad, jajaja.
    Y no es gripe lo que tengo, no no, es catarro mal curado desde octubre.
    Qué mal me suena lo de "asuela", aunque se diga así, pero en esas lides tú eres el jefe y el maestro.

    Un besazo, Angelín.

    ResponderEliminar