domingo, 8 de febrero de 2015

Crítica de la película Selma (Ava DuVernay, 2014)


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



La última en discordia de las nominadas este año, Selma, cuenta la historia de las negociaciones, la lucha y el sacrificio de Martin Luther King en busca de la obtención de los derechos civiles básicos y la dignidad para la gente de raza negra en los Estados Unidos, así como la marcha emprendida en Alabama desde Selma hasta Montgomery, soportando amenazas, injurias y muertes a su alrededor en un entorno que apestaba a racismo. La lucha por un voto libre, por la igualdad.


El título de Ava DuVernay no es una gran película, pero sí una buena película; no es una cinta especialmente trascendente, pero sí una cinta necesaria. Una obra didáctica y sentida que cumple su obligado y necesario cometido con competencia.

Parece que el tema racista tiene un sitio fijo entre las nominadas de los últimos años, “Lincoln” (Steven Spielberg, 2012), “12 años de esclavitud” (Steve McQueen, 2013) y este año esta que nos ocupa.




Se retrata con acierto la complejidad de la cuestión, los necesarios sacrificios, los vericuetos negociadores, los conflictos internos por los diferentes puntos de vista, por ejemplo el enfrentamiento entre los no violentos y los que pretenden otro tipo de lucha, con la testimonial presencia de Malcom X. El uso de los medios de comunicación…

Hay varios rasgos de estilo interesantes en la película, los travellings y su uso, especialmente vinculados al protagonista, recalcando su importancia o aumento de jerarquía en las escenas, por ejemplo esa en la que discute con dos miembros del SNCC (Comité Coordinador estudiantil no violento).

Del mismo modo, el uso de los encuadres también es significativo, esos planos que cogen a los protagonistas de perfil, otros donde los personajes son mostrados a un lado del encuadre, con mucho aire a su lado, como aislados, mostrando su incomodidad o su confrontación.




La planificación que va del plano corto a uno general que reformula en cierta medida la escena también es bastante usada durante la película, el más conmovedor ejemplo lo tenemos en el plano final de la entrevista entre Martin Luther King y el abuelo del chico fallecido en el hospital.

Entre los defectos tenemos el uso innecesario de cámaras lentas y subrayados enfáticos que no aportan nada y están insertados sin mucho sentido en varias escenas, del mismo modo que en otras ocasiones las secuencias está alargadas en demasía, ralentizando el ritmo ya de por sí pausado con un exceso de planos y contraplanos repetidos que no vienen a cuento y resultan pesados y reiterativos. Otro pequeño defecto lo tenemos en el exceso de angulaciones y cambios de puntos de vista en la posición de la cámara en sencillas conversaciones de plano-contraplano, que llegan a desconcertar por gratuitas e innecesariamente esteticistas.




La excelente fotografía es uno de los aspectos técnicos más notables de la cinta; está iluminada de manera excepcional y con sentido. Sólo observen la penumbra para momentos de duda y necesidad de apoyo por parte del protagonista. En cambio, el montaje se antoja en exceso arbitrario. La narración tiene un ritmo pausado pero de notable intensidad. Una narración que está puntuada por anotaciones de los ficheros secretos del servicio de investigación del gobierno americano. Una dirección bastante sobria.

Las marchas pacíficas y los arranques de violencia están muy bien modulados, aunque los puntos fuertes los tenemos en los brillantes discursos del Doctor King, numerosos a lo largo de la cinta. Las escenas cotidianas con el deterioro del matrimonio también son notables, alguna excelente.

Estamos ante el retrato de un hombre obligado, casi por mandato de divino como explica en varias ocasiones, pero no como un acto de misticismo trascendido, sino como acto de responsabilidad ante lo que es evidentemente justo, el hecho de no esconder la cabeza y luchar sin más, a algo más grande que él mismo, su vida o su familia… Un héroe. Un mártir.





Los héroes existen y las personas que cambian el mundo también. Unos cambios que son irrefrenables, necesarios, obligados, pero que hay que llevarlos a cabo paso a paso, cada uno de ellos importante e imprescindible, para nuestra vergüenza y sorpresa actual. Porque no sólo llama la atención en la sociedad más avanzada y contemporánea que mucha gente tuviera de pelear y luchar por algo que debía ser de sentido común para todos, de Perogrullo, por cosas que nos costaría imaginar, sino que se sigue haciendo necesario al lado nuestro, donde la intransigencia, la intolerancia, el sometimiento, el desprecio a lo diferente… está a la orden del día, pero cada vez revestido de más hipocresía moral y social, de más fingimiento exterior. Una libertad enmascarada, y es que pocas cosas hacen tanto daño como la hipocresía de las buenas formas y palabras. Conceptos que caen por su propio peso que en otro tiempo eran subversivos.




Un gran reparto, a la magnífica interpretación de David Oyelowo como Martin Luther King, tenemos la presencia de Tom Wilkinson, Tim Roth, Cuba Gooding Jr., Giovanni Ribisi, Oprah Winfrey

No destaca excesivamente a nivel artístico, siendo correcta, pero estamos ante una cinta necesaria tanto por la historia concreta que describe como por los valores universales que transmite.

©Jorge García

1 comentario:

  1. Un tema que aún está latente en Estados Unidos: el sur es demasiado racista y las políticas de Obama y la inacción del Partido Demócrata no ayudan mucho. ¿Conocen el caso de James Meredith? Aconsejo que leamos sobre eso y aprendamos la lección. Estupenda crítica.

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