miércoles, 4 de febrero de 2015

Temperance League - The Night Waits (2014): Crítica del disco Review


por Addison de Witt (@Addisondewitt70)




Si algo tienen claro estos seis chavales de Charlotte, es que no tienen miedo a las críticas del tipo: son unos imitadores, son unos plagiadores, etc.

Que una escucha de un par de segundos es suficiente (y sobra), para que su sonido se rebele como heredero impenitente del sonido de Bruce Springsteen, no se le escapará a nadie con un mínimo de conocimiento al respecto de la música del Boss.


El anterior artefacto:

Ahora bien, esto no es nuevo, en su anterior trabajo, el magnífico Rock and Roll Dreams (2013), ya pusieron de relieve el camino que tomaba su sonido, y lo hicieron sin complejos, asumiendo similitudes, sin intentar esconder o disfrazar pequeños matices sónicos con la intención de despistar...no, hicieron un sonido en el que se notaba que creían, y lo hacían para vestir una colección de temas impolutos de melodía y pletóricos de espíritu, aquel que hizo de Bruce algo mas que una Rock & Roll Star al uso.

En aquel álbum un servidor encontró dosis de velocidad vital enmarcada en paisajes urbanos y vidas simples, de esas que discurren amenizadas por las grandes emociones vitales de la gente sencilla, con los sentimientos inoculados en personajes con los que es fácil sentirse identificado, historias de juventud soñadora que también sirve para los no tan jóvenes, pero que viven de unos recuerdos que tienen canciones como estas de BSO...en definitiva, con Temperance League disfruté hace unos meses de aquellos latidos que solo Bruce parecía ser capaz de provocar, eso si, hace demasiado tiempo, tanto que casi no los recordaba, pero me los han recordado: Eric Scott, JayGarrigan, David Kim, Bruce Hazel, Shawn Lynch y Chad Wilson.



El nuevo pelotazo:

Su último Lp: The Night Waits, aparecido en los últimos días del pasado 2014, nos ofrece otra remesa de temas que mas o menos coinciden en actitud, melodías, letras y duende con las de su antecesor, y decir esto, es al menos para mi, mucho decir.

Como ocurriese hace un año, la primera toma de contacto con el material nuevo ya me dejo con hormiguitas en la tripa, ganas de volver a pincharlo, sones y guitarras que pululan en viajes de ida y vuelta cual autobús de linea entre las paradas de mi cerebro y mi corazón durante toda la jornada laboral, vuelta a casa, ya de noche tras el aburrido turno de tarde y a sisarle horas a Morfeo para escucharlo con la compañía de la soledad del lecho y la oscuridad de la noche.



Y descubro que la formula vuelve a funcionar como un tiro, desde los primeros acordes de las guitarras de Lynch y Wilson para abrir disco, y temazo: "The Night Waits", que pasea la tierra amontonada en los tacones de las botas de Bruce por el barro de terrenos que comparten otros como Elliot Murphy, estribillo de oro y la voz sorprendente, genuina y poderosa del Bruce Hazel, vocalidad, tono y fraseo que demuestra que no solo coincide en nombre con el de New Jersey, un tema adherente al alma para comenzar.

Preciosa balada y guitarras que desgarran los corazones de los malos y acarician la de los buenos, se trata de la excelente y soñadora "Stick Together", que da por terminado el disco.

Y entre ambas vuelve el rock urbano y guitarrero, de ritmo convencido en la ortodoxa pero sensacional "Land of Oportunity", rock nacido del asfalto y de los semáforos que trabajan en las solitarias noches de lluvia, sangrante punteo de guitarra incluido.

Mas densa, batería y bajo llevando el peso de una melodía que se arrastra y estribillo con remembranzas ochenteras y teclas inequívocas, con la sombra de Seger proyectandose sobre el estribillo, soberbio tema titulado: "This City is Mine".

Tremendo ritmo con piano y guitarras jugando y deleitando, la voz de Hazel suena preciosa y cancionaca al canto para bailar, gozar y vivir el rock desparramándose por todo el cuerpo, con el corazón de epicentro de la deflagración, el artilugio se llama "Neon Lights".

Nostálgica balada la que cierra la cara A del disco, y lo hace a lomos de pianos y guitarras, con ritmo de letanía y bajo que manda, la bonita: "Feels Like Home".

Una batería rauda abre con "The Gap" la segunda cara del vinilo, con ritmo de bajo trepidante y vocalidad mas carraspeante, un estribillo bañado por la luz de las guitarras y rock mas machacón, un poco mas lejos de Jersey.

Pero seguro que ustedes recuerdan aquel: "The Wild, The inocent...", aquella ensoñación visible gracias a la luz de la luna, aquel sentimiento de expectativa...eso se concentra en "While The City Sleeps", otro temazo de otro tiempo...

Mas ochentera y enraizada, con coros exactos y familiares para la fluidez melódica y los bronces en la voz de Bruce en "Lonely Time", y cerramos el resumen de temas con la disfrutable y saltarina esencia rítmica y coral de: "Why's it Gotta Be So Hard".

Tercer álbum de esta banda que tiene el espíritu del Boss en el ADN de su música y posiblemente de su alma, no me molesta, habrá a quien si y me parece respetable, pero yo percibo autenticidad en su propuesta, en sus canciones, y sobre todo en el veneno que inoculan sus textos, sus guitarras, sus ritmos y sus voces, un disco que no desmerece en nada al anterior que fue el que me los presento, recomendable para locos del rock y seres afines a Springsteen y que no deseen ver en ellos a simples imitadores, creo que no lo son.

Quiero agradecer a Bruce Hazel y a toda la banda la deferencia que conmigo han tenido, es genial comprobar que la música, el rock, es capaz de hacer saltar kilómetros de agua por los aires y tender caminos de fácil recorrido entre personas con un mismo ideal y sueño, gozar de la música y vivir del espíritu que a muchos nos insufla.

Deseo a Temperance League toda la suerte que creo que merecen porque son muy buenos, realmente creo que son cojonudos, ojalá, ¿Quién sabe?...podamos verles pisar escenarios cercanos cualquier día...

©Addison de Witt

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