lunes, 9 de febrero de 2015

Crítica de la película Jupiter Ascending (hermanos Wachowski, 2015)


por Savoy Truffle (@CarlosLorenteR)




El destino de Júpiter, es la nueva película de los hermanos Wachowski, Andy y Lana (sí, uno de ellos ahora es mujer), que se inscribe claramente dentro del terreno de la ciencia ficción. El film viene con retraso, ya que decía haberse estrenado en verano de 2014, lo que levantó sospechas acerca de la misma, ya que suele equivaler a que hay problemas graves. Y el resultado deja claro que tiene fallos, eso sí, visualmente es un espectáculo de lo más entretenido.


Es evidente, que siempre se tiende a comparar a esta pareja de directores y guionistas con su obra maestra Matrix, pero de momento no la han superado, y el camino parece largo.




Channing Tatum y Mila Kunis son los dos protagonistas principales de la película. Al igual que en Matrix, donde Keanu Reeves era "el elegido" aquí es Júpiter Jones, el personaje de Mila Kunis "la elegida". Aquí Júpiter es una joven de origen ruso, que trabaja como limpiadora del hogar junto a parte de su familia para subsistir en el duro Chicago. No obstante, su código genético pertenece a una estirpe reencarnada de seres de otros planetas que controlan la galaxia y ella posee un importante linaje real que desconoce. El guerrero Caine (Tatum), un licánido (mitad hombre-mitad lobo) enviado por uno de los tres hermanos que conoce su descendencia, deberá ayudar a Júpiter a encontrar su destino. Uno de esos tres hermanos es el malvado Balem, un Eddie Redmayne que parece hacer un gran papel, pero que bajo mi punto de vista se equivoca de film, ya que parece interpretar a un vampiro. El papel de Sean Bean, como complemento al reparto no es un personaje de mucho calado.




Entre este guión básico, y con algunas lagunas, los Wachowski juegan a crear secuencias de trepidante acción galáctica en el espacio y en la propia ciudad de Chicago, desde mi punto de vista con influencias tremendas de la saga de Star Wars y Blade Runner. Los efectos digitales juegan a entretener con los efectos en 3D. Igualmente, es muy loable el hecho de que se hable de "el tiempo" como elemento clave. Los humanos buscan eso, vivir eternamente. Y los seres de otros lugar espaciales también, aunque eso suponga tener que cosechar a los humanos y aprovecharse de sus muertes para conseguirlo.




Las escenas romanticonas por otro lado en una onda de la saga Crepúsculo, la verdad es que quedan bastante ñoñas.

El acabado visual es muy loable, de eso no cabe duda y es lo más llamativo, sin duda, apuesta por unos tonos más cálidos y coloridos que en no pocas ocasiones buscan crear planos que puedan ser considerados icónicos, importando menos su utilidad narrativa, pero para mi le fallan algunos aspectos al film, como por ejemplo el hecho de que su personaje principal está destinado a hacer grandes cosas para salvar a la humanidad, y al final siempre en el último momento acabe solucionando los problemas, algo que hecho una vez está bien, pero repetidas veces cansa. Hay evidencia de crear un universo propio, pero a la vez de complicar todo más de la cuenta. Al final queda un guión muy simple que en su afán de complicarlo, genera un gran descontrol narrativo. Eso también queda evidente, con la parte más cómica de la película, que aunque se agradece, no pega nada con el resto de la historia (cameo de Terry Gilliam incluido).

Destacar una buena banda sonora de Michael Giacchino.




Ya sabíamos lo que íbamos a ver, un despliegue visual muy satisfactorio, pero eso no encubre fallos de guión, interpretaciones de no muy alto nivel porque para mi, los Wachowski se centran más en la parfernalia que en dirigir bien a los actores, por lo que lo mejor es disfrutar de parte visual.

©Savoy Truffle

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