domingo, 25 de febrero de 2018

Las mejores películas de 1934 - Lo mejor del cine del año 1934

El conde de Montecristo

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC





No hay excesivos títulos inolvidables en este año, pero sÍ varias joyas, quizá no tan conocidas. No es un año de obras maestras, pero sí de películas interesante para indagar más allá de lo evidente.

El pan nuestro de cada día


Las mejores películas de 1934


CAPRICHO IMPERIAL, de Josef von Sternberg. La vida de Sofía Federica, convertida en Catalina II de Rusia, a través de la mirada de Sternberg y el cuerpo de la Dietrich, una pareja casi infalible. Una fantástica película.




CLEOPATRA, de Cecil B. DeMille

Claudette Colbert haciendo de Cleopatra bajo la tutela de Cecil B. DeMille, que para muchos era el gran director de la época, mítico por sus grandes producciones y manejo de multitudes. Sólo por ello hay que tenerla en cuenta.


CURVAS PELIGROSAS, de Billy Wilder. 

Os traigo esta película por ser la primera de Billy Wilder… y poco más. Muchos encontrarán su encanto en ella y la mirarán con simpatía por su director, pero es un popurrí alocado y una mezcolanza de géneros que fluctúa de la comedia al drama y al thriller sin excesivo sentido, como si se hubiera querido meter todo un universo creativo en una sola película. Se parece poco al cine posterior del genio, pero sirve para pasar el rato y, desde luego, es interesante para todo cinéfilo.




EL CONDE DE MONTECRISTO, de Rowland V. Lee. 

La imprescindible historia de Alejandro Dumas, infinitas veces adaptada, tiene aquí uno de los trabajos más respetados y conocidos.


EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO, de Alfred Hitchcock. 

La primera versión de este clásico, quizá inferior al posterior protagonizado por James Stewart en 1956, pero que tiene muchas de las virtudes de aquel, incluso algunas de las mejores escenas. Una de las grandes películas hitchcockianas de su etapa británica.




EL JUEZ PRIEST, de John Ford. 

Os traigo un título de John Ford, porque siempre que se pueda es obligado. Nos retrata la vida de un honesto y dedicado juez de un pueblo sureño, con todos sus problemas, los más dificultosos y los más divertidos.


EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA, de King Vidor. 

La Gran Depresión y los valores americanos retratados con eficacia por King Vidor, un estupendo director con varias obras maestras en su haber que además tenía un sentido del erotismo francamente reseñable.


HISTORIA DE UNA HIERBA ERRANTE, de Yasujiro Ozu. 

El regreso al hogar y al pasado de la mano de Ozu. Un anciano actor que dirige un grupo de teatro kabuki regresa a su pueblo a reencontrarse con su antigua novia y el hijo de ambos, que cuenta ya con 19 años. Rodó Ozu esta película de nuevo en 1959, “La Hierba errante”.




IMITACIÓN DE LA VIDA, de John M. Stahl. 

Espléndido y ejemplar melodrama de uno de los directores que mejor lo practicó. No en balde, Douglas Sirk, otro de los maestros del melodrama, hizo un remake en 1959, quizá menos fiel a la novela que adaptan, pero de una altura inconmensurable. Sigan a este director, que ya he reivindicado por aquí, porque merece la pena.


L’ATALANTE, de Jean Vigo. 

Ya comenté en la lista del año pasado una de las 4 películas que rodó Jean Vigo. Aquí traigo otra, posiblemente la más famosa. Amor y poesía de un cineasta único.





LA CENA DE LOS ACUSADOS, de W.S. Van Dyke. 

Una joya imperecedera de modernidad asombrosa. La química entre la pareja protagonista, William Powell y Myrna Loy, no ha sido igualada. Intriga y comedia sofisticada siguiendo un texto de Hammett. No se la pierdan.


LA COMEDIA DE LA VIDA, de Howard Hawks. 

Los diálogos desenfrenados de Howard Hawks, donde los actores se interrumpen y comen las últimas palabras del otro, tienen aquí su primer exponente. Sin ser de las grandes obras maestras de Hawks, es un buen título.


LA DIOSA, de Wu Yonggang. 

La dura historia de una prostituta que lucha por sacar adelante a su hijo en el Shangai de los años 30 sufriendo penalidades, desprecios y ultrajes por su dedicación. Es una película muda, pero merece la pena.


LA ISLA DEL TESORO, de Victor Fleming. 

Adaptación de la mítica novela de Stevenson en la que es su mejor versión, lo que tiene mérito, porque se ha adaptado en múltiples ocasiones, remake tras remake… Puro cine de aventuras para todas las edades.




LA MUERTE DE VACACIONES, de Mitchell Leisen. 

De cuando la Muerte se tomó unos días de asueto. Un fantástico apreciable, que tiene el dudoso honor de ser antecedente de “¿Conoces a Joe Black?


LA PATRULLA PERDIDA, de John Ford. 

El maestro por partida doble esta vez. Primera Guerra Mundial, una patrulla británica perdida al haber muerto su comandante, el único que sabía el destino de su misión, y John Ford en una película irregular, pero más que aceptable.


LA PIMPINELA ESCARLATA, de Harold Young. 

Una de aventuras al estilo británico. Si van sin prejuicios pasarán un rato agradable, aunque no es ninguna obra maestra.




LA VIUDA ALEGRE, de Ernst Lubitsch. 

Un habitual de estas listas, el maestro de la comedia Lubitsch. Aquí os traigo esta ligera comedia musical que dista de ser una de sus joyas, pero que resulta encantadora.


SATANÁS, de Edgar G. Ulmer. 

Un pequeño clásico del terror que reunió a Boris Karloff y Bela Lugosi. Un matrimonio, una luna de miel, un desconocido con el que se ven obligados a compartir su vagón privado, una caricia a la mujer cuando el matrimonio duerme… Merece la pena.




SUCEDIÓ UNA NOCHE, de Frank Capra. 

Obra maestra de la comedia romántica, quizá la piedra filosofal del género, o una de ellas. Llena de encanto, carisma, ingenio y gracia. Con dos protagonistas estelares y una dirección sublime.


TARZÁN Y SU COMPAÑERA, de Cedric Gibson y Jack Conway

Crecí viendo las películas de Tarzán, cuando casi no tenía conocimiento. Me encantaban. Esta es la segunda de la saga protagonizada por Johnny Weissmuller, para muchos la mejor. Tenía que traerla.



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