miércoles, 28 de febrero de 2018

Cantantes femeninas imprescindibles para el rock - Mis 12 artistas favoritas


por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos





Hace tiempo que llevaba revoloteando en mi cabeza la idea de recopilar unas cuantas musicazas que forman parte de mi menú de degustación musical habitual. Son chicas que nunca fallan, que consiguen por vaya usted a saber qué razón, que no pueda dejar de escucharlas. Algunas son más conocidas que otras, pero son doce artistas capaces de conseguir ese acorde mágico, lo que me transmiten con sus voces y letras es demasiado bonito para conseguir plasmarlo solamente con frías palabras. Vamos a dar comienzo a un viaje que promete no dejar indiferente a nadie. Let’s rock:


12 ARTISTAZAS


Sandy Denny: La historia de la música está llena de ejemplos de artistas con mayúsculas que dejaron este mundo demasiado pronto. Sandy Denny falleció con apenas 31 años, pero su manera de cantar esas letras, aunque en muchos casos no llevaran su firma y, especialmente, su voz, constituyen un legado inmortal. Muchos la conocerán por haber participado en esa canción con mayúsculas que es Battle of Evermore de Zeppelin, pero su influencia trasciende mucho más allá. Una de mis voces favoritas. Recomiendo, si no la has escuchado nunca, esa maravilla de canción que es Reynardine, y si eres de discos disfruta de su primera entrega en solitario. Irresistible.




Aurora Beltrán: Leyenda viva de nuestra música, me encanta su voz porque es una de esas artistas todoterreno: capaces de clavar la balada más compleja, y luego sorprender con una furia huracanada en el rocanrol más salvaje. Tiene una intachable carrera en solitario, pero me quedo con su etapa en Tahúres Zurdos. Su timbre de voz es simplemente delicioso, y su currículum habla (o canta) por sí solo. Recomiendo, si nunca has disfrutado de su voz, ese tema enorme que es Silencio, y si lo tuyo son las 33 revoluciones por minuto déjate enamorar por La Caza, de sus Tahúres Zurdos. Repetirás.




Patti Smith: La eterna madrina del punk para mí es mucho más que eso. Cuando una artista alcanza las dimensiones y la repercusión de Patti, estamos hablando de una leyenda. De acuerdo, su trayectoria no es perfecta, pero no abundan las carreras largas en este mundo que puedan presumir de la solvencia de la grandísima Patti. Personalmente, me costó un poco acercarme a su música, pero cuando te atrapa no te deja escapar. Propongo esa joya absoluta que es Constantine’s Dream para empezar con ella, mientras que su disco Horses es uno de esos tópicos donde el mito equivale a la realidad: es tan bueno, o incluso mejor, de lo que se cuenta por ahí. Imprescindible.




Judee Sill: Es increíble que una de las voces más maravillosas y personales que jamás he escuchado la protagonizara alguien como ella. Su temprana muerte a los 35 años conllevó a que solamente grabara dos discos de estudio en vida, bien impregnados de una enorme influencia de Bach, una voz celestial y sustancias como alcohol o cocaína. La suya no fue una vida fácil, pero tiene razones en forma de canciones para merecer algo más que el cruel ostracismo. Una canción para introducirse en su turbulento mundo bien podría ser esa grandísima The Phantom Cowboy, mientras que su segundo disco es toda una delicatessen de una de las voces más especiales y, al mismo tiempo, más olvidadas del panorama musical folk de los primeros años 70.




Joan Shelley: Una de las grandes representantes del folk actual es sin duda Joan Shelley, que me conquistó con su voz hace varios discos (tiene seis en solitario en la última década) y confirmó al mundo entero su buen momento con su último trabajo, que personalmente me encantó. Si mantiene su ritmo de producción, no debería tardar en hacerse un hueco entre las grandes artesanas de canciones del nuevo siglo. Si nunca la has escuchado, te invito a que te arrepientas de tu pecado con su Cost Of the Cold. Si te atreves con uno de sus discazos (advierto que todos son de un gran nivel) recomendaré su último disco, que es realmente adictivo.




Lucinda Williams: Dentro del noble arte de hacer canciones, creo que nadie le puede toser a Lucinda en los últimos años. Si la has escuchado, sabrás por qué. Siempre ha tenido muy claro que la calidad va antes que la cantidad, y eso se ha visto reflejado en su tremenda discografía: no tiene un disco malo. Cualquier canción puede valer para introducirse en su gloriosa producción, pero a mí me impactó su versión del This Is Your Land de Woody Guthrie, amor a primera escucha, y esa es la que recomiendo. Si quieres (gran elección) comenzar con un LP, recomiendo su disco homónimo. Es que es sencillamente brutal.




St. Vincent: No puedo comprender cómo esta mujer no aparece en casi ninguna lista de grandes guitarristas de la actualidad. En fin, a quién le importan las listas, supongo. Esta chica es una maravilla con guitarra en mano, y a sus 35 años cuenta con un puñado de discos que la avalan como una de las grandes artistas de la actualidad. La he descubierto tarde, lo admito, pero me parece una máquina brutal de fabricar discazos. Para empezar con ella recomendaría escuchar The Party, y si eliges un disco no dejes de pinchar su álbum homónimo: es una sucesión de himnos, tal como suena.





Joan Jett: Un nombre que derrocha rock and roll y rabia por todas las letras. Adoro esa voz cabreada desde que escuché como versionaba hasta hacer suya I Love Rock ‘N’ Roll, y solo espero poder verla en directo alguna vez. La suya me parece una de las más interesantes trayectorias del rock, tanto con las maravillosas Runaways como con sus Blackhearts. Creo que todo el mundo ha escuchado algo de Joan Jett, así que iré directamente al plato fuerte: coge ese debut de las Runaways y dale al play. Resucita a un muerto.




Björk: Cuando el talento y el trabajo van de la mano te queda una trayectoria como la de Björk. Intentar buscar un disco malo en su trayectoria es algo de unas magnitudes tales como encontrar una balada en AC/DC. Lo suyo son los discos redondos y las canciones buceando en un delicioso cóctel de estilos, pero sin perder nunca el norte. Por si todo eso fuera poco, ahí están también sus tres discos con los Sugarcubes. Una artista imprescindible a lo largo de las últimas tres décadas, algo que no puede decir mucha gente. Si no la has escuchado nunca, déjate seducir por el Birthday de los Sugarcubes, mientras que si hablamos de discos cualquiera vale para empezar porque todos son muy buenos, pero ese Debut sigue teniendo algo especial.




Tamara Lindeman: Otro ejemplo de hacer bien las cosas. Con una voz increíble y unas canciones que van creciendo disco tras disco, Tamara tiene el mundo a su alcance con su grupo The Weather Station si continúa en esa línea en los próximos años. Presente y futuro de la música, recomendaría Traveller para aquellos que no la hayan escuchado todavía, mientras que su disco Loyalty es una auténtica gozada para los sentidos si lo tuyo son los larga duración. Una voz fabulosa que demuestra que el futuro está asegurado.




Carolina de Juan, Nina: La brillante voz de Nina, que podemos disfrutar con su grupazo, Morgan, y en la última gira de Quique González y los Detectives, es una de las mejores noticias que le han pasado a este país. Todo el éxito que están teniendo es absolutamente merecido, ya que lo suyo es una voz brillante, con personalidad y merecedora con creces de todos los elogios que recibe. Aviso para navegantes: el próximo 16 de marzo Morgan sacan su segundo disco. Si no la has escuchado, intenta resistirte a la desbordante calidad de un tema como Home, pero después de eso te darán ganas de escucharte el disco entero. Advertencia: son muy adictivos, y en directo mejoran.




Janis Joplin: Acabo con mi voz favorita de todas las que he escuchado en mi vida (no son pocas). Lo de Janis es una demostración de que en 27 años se puede vivir más intensamente que en 70. Lo suyo era intensidad pura y dura, energía sin límites y, también, drogas. La frase es suya: “todas las noches les hago el amor a miles de personas, pero luego vuelvo a casa sola”. Imposible no amarla. Si es que todavía no has escuchado nada de Janis, dale una oportunidad (si es que luego no la pones otras cien veces más) a Me And Bobby McGee. Si prefieres un disco (normal) ponte su I Got Dem ‘Ol Kozmic Blues Again Mama. Poco más de media hora para volarte la cabeza.


Se acabó lo que se daba. Ante cualquier linchamiento por no haber puesto a esta o aquella artista, comentaré lo que digo siempre: estas son mis favoritas. Mucho rock and roll para todo el mundo

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