miércoles, 21 de febrero de 2018

The Temperance Movement - A Deeper Cut (2018): Crítica del disco


por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos




En estos tiempos que corren, a veces se antoja complicado eso de creer en el rock and roll. Las leyendas del género se encuentran, cada vez más, peligrosamente situadas en los kilómetros finales del Highway To Hell. Algunas apuran sus últimos acordes, otras se van grabando verdaderas obras de arte, pero es evidente que dentro de veinte años muy pocos quedarán vivos de lo que conocemos como los años dorados del rock. Dicho de otra manera, si agrupáramos lo que llamamos grupos esenciales del rock clásico (Beatles, Zeppelin, Sabbath, Purple, Stones, Who, AC/DC…) en un disco, a la aguja no le quedarían muchos más surcos que recorrer.


Yo, optimista por naturaleza y amante de la música, sin embargo, soy de los que piensan que a un disco siempre le sucede otro. Bien, de hecho, con las líneas de chapa que llevamos, veo necesario un alto en el camino para recordar un par de cosas: la primera es de cajón, no habrá otro Ray Davies, otro John Lennon u otra Janis Joplin. Ahora bien, la música no se detiene con ellos, y nunca he entendido lo de dar la espalda a nuevos grupos solo porque “no serán lo mismo” que esas leyendas.




Estos tipos llamados The Temperance Movement son un ejemplo más que reivindica que el rock no está muerto, sino escondido, y me atrevería a decir que el mayor enemigo al que se enfrentan estas nuevas bandas (meto en ese saco también a combos maravillosos como los Blackberry Smoke, The Brew, Rival Sons o Smokescreens) no es otro que ese rockero que solo escucha los grandes clásicos que todos conocemos. Pero volvamos al disco que nos ocupa de los Temperance Movement. Recién salido del horno, como quien dice, pulen al máximo las virtudes que venían demostrando en las otras dos anteriores entregas para entregarnos su trabajo más sólido hasta la fecha.




Su primer disco les dio un buen primer single cañero y efectivo para darse a conocer al mundo – Only Friend – y en su segundo álbum, que personalmente no me canso de escuchar, los puntos fuertes se encontraban en esas canciones hechas a golpe de riff duro, ya que había alguna balada que no terminaba de funcionar.

En esta tercera parte de esta magnífica historia el cóctel sabrá como satisfacer las necesidades de los más ansiosos de hard rock, y basta con escuchar los dos magníficos riffs que ofrecen las dos primeras canciones: así se empieza un disco, destacando especialmente el fuerte aroma a clásico que desprende el estribillo de Built-In Forgetter. Para continuar, un poco de Love And Devotion, con un sólido desarrollo tras esa irrupción vocal a lo grande que tanto recuerda al mejor John Fogerty. Cuando suena Backwater Zoo nos encontramos ante una joya absoluta, con una progresión brillante que nos deja un tema enorme con otro estribillo redondo, algo que será una de las claves que explican por qué este disco es tan bueno y mejora al anterior.




The Way It Was And The Way It Is Now se erige como una de las más reivindicativas cuando Phil Campbell grita “no hables de cómo fue, porque yo soy lo auténtico, y así es como es ahora”. Declaración rotunda de intenciones que no admite discusión. Higher Than The Sun nos lleva nuevamente al Olimpo de grandes estribillos, mucho más alto que el sol. Cuando los altavoces hacen sonar los primeros acordes de Children, la gran balada del disco, el nivel, que ya de por sí era notable, sube hasta límites solamente sospechados por los que llevamos siguiendo la trayectoria de los Temperance Movement disco a disco. El techo se lo pondrán ellos, pero por el momento es muy buena señal que, cuando suena el disco y miramos al cielo, no se vislumbre todavía. Por muchos años de rock and roll.

Escúchalos:

Built-In Forgetter
https://www.youtube.com/watch?v=VORUDEzu89M

Backwater Zoo
https://www.youtube.com/watch?v=KpkDOGadvQ4

Children
https://www.youtube.com/watch?v=e5eadiTyo2Y


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