martes, 20 de febrero de 2018

Nightwish - Oceanborn (1998): Crítica del disco


por Edy Fernandes (@edylefer)
del blog Soonatas




Cuando la banda finlandesa Nightwish lanzó en 1997 su primer álbum titulado Angels Fall First, muy pocos en ese momento se imaginaron el camino tan exitoso que por más de dos décadas recorrerán estos magos del power metal sinfónico. Para entender el avance de la agrupación liderada por su creador Tuomas Holopainen, es necesario revisar cada acontecimiento que marcó un hito en su historia, hoy nos detendremos en quizás el más importante, aquel que dieron en 1998 con la publicación de su segundo trabajo: Oceanborn.



Holopainen había comprendido que Angels Fall First no tiene la fuerza necesaria, se requería de algo más profundo, poderoso, envolvente, cautivador, abrazador, que logrará quedar en la memoria del oyente, creando la necesidad de regresar e incluso pedir un poco más. El líder de Nightwish tomó nota de las debilidades de la primera producción, trabajando duramente en ese segundo disco.

El primer paso fue conseguir un bajista para la banda, así llegó Sami Vänskä, un viejo conocido de Holopainen, con quien tocó en la agrupación Nattvindens Gråt; fue parte de esa primera gira promocional del álbum Angels Fall First, y participó en la grabación del disco Oceanborn.




Inmediatamente dio un segundo paso, darle un toque de oscuridad a su música invitando a participar al cantante Tapio Wilska, otro que fue compañero de Holopainen en los tiempos de la agrupación Nattvindens Gråt. Vienen otros reacomodos musicales los cuales iremos mencionando en la medida en que naveguemos por los once temas que conforman este interesante disco.

El comienzo es poderoso gracias a “Stargazers”, un sonido atronador acompañado con sonidos orquestales que crean un ambiente prometedor, desde aquí se respira la diferencia con el disco anterior. El power metal está presente hasta la medula, Tarja Turunen muestra sus grandes dotes vocales, la guitarra de Emppu Vuorinen va ascendiendo, la batería de Jukka Nevalainen muestra mucha más fuerza, y el Tuomas saca lo mejor de su teclado.




“Stargazers” nos lleva por un mundo mágico, hechizos que llegan desde lo más profundo del universo nos van encantando rápidamente, la luna resalta ante los mares de las constelaciones, lo que allá arriba ocurre marcará los movimientos de la madre Tierra: “Floating upon the quiet hydrogen lakes. In this ambrosial merry-go-round they will gaze. Ephemeral life touched by a billion year show. Separating the poet from the woe. Tragedienne of heavens, watching the eyes of the night, sailing the virgin oceans, a planet ride for the mother and child. (Flotando sobre los tranquilos lagos de hidrógeno. En este carrusel ambrosíaco mirarán. Vida efímera tocada por un espectáculo de mil millones de años. Separando al poeta del infortunio. Tragedia de los cielos, mirando los ojos de la noche, navegando mares vírgenes, un paseo por el planeta para la madre y el niño)”.




“Gethsemane” es el segundo track del álbum, nos coloca frente a una historia inspirada en uno de los pasajes del Nuevo Testamento, fue en ese jardín donde Jesucristo pasó la última noche orando antes de ser arrestado, tras la traición de Judas Iscariote. Es una joya hermosa donde Holopainen saca lo mejor de el para crear una atmosfera orquestal impresionante, se nota aquí la influencia de la agrupación Stratovarius, una poderosa banda también finlandesa de power metal melódico.

En esta composición se puede disfrutar de una gran historia acompañada con melodías que hacen que nos transportemos sin movernos de nuestro lugar, hay una grandeza en la ejecución de cada instrumento, destacando sobremanera la guitarra de Vuorinen, un gran músico que demuestra sin temor sus dotes: “Forgive me, for I don't know what I gain, alone in this garden of pain. Enchantment has but one truth: I weep to have what I fear to lose. You wake up, where's the tomb? Will Easter come, enter my room? The Lord weeps with me. But my tears fall for you. (Perdóname pero no sé lo que gano, solo en este jardín de dolor. El encantamiento tiene sin embargo una verdad: Lloro por tener lo que temo perder. Despiertas ¿Dónde está el sepulcro? ¿Pasará la Pascua, entra en mi cuarto? El Señor llora conmigo. Pero mis lágrimas caen por ti)”.




Llega el primer tema oscuro del álbum, “Devil & The Deep Dark Ocean” es una muestra magistral de como se puede combinar una voz gutural y aterradora como la de Tapio Wilska con la delicada y bella soprano Tarja. Es una pieza donde el metal se levanta de las profundidades, la luz es solo para poder contemplar los destellos delicados de esta composición compleja, batería y guitarra se desplazan a una velocidad interesante, rayos de thrash metal caen por instantes en estas profundas aguas: “Fatal embrace of the bloodred waters. The cradle of infinite gloom. The spell to master this Earth. Carven on an infant's tomb. - I will die for the love of the mermaid. Her seduction beauty and scorn. Welcome to the end of your life - Hail the Oceanborn! (Abrazo fatal de las aguas de color rojo sangre. La cuna de la oscuridad infinita. El hechizo para dominar esta Tierra. Caven en la tumba de un bebé. - Moriré por el amor de la sirena. Su seducción belleza y desprecio. Bienvenido al final de tu vida - ¡Salve, Océano!)”.




El primer single de Nightwish hace acto de presencia, “Sacrament Of Wilderness” les dio su primer lugar de la cartelera musical de su país, además alcanzando disco de oro por sus ventas. Es una pieza épica, un viaje por bosques encantados, quedaremos atrapados por la magia lanzada por Holopainen y sus compañeros, buena guitarra y remates con la batería, acompañados además de unos cambios que hacen de esta pieza una de la emblemáticas de la banda.

“Passion And The Opera” tiene la misma aura de su antecesora, solo que cuenta con un toque más metal, además de elementos que le dan una profundidad mayor como la inclusión de un fragmento de “La Reina de la Noche” de la ópera “Flauta Mágica” de Mozart, es en este momento donde Tarja Turunen saca a relucir sus dotes sopranos:

“An Aphrodite for mortal souls, playing hide and seek in lecherous roles. Their erotic hour my tearless weep. Their satisfaction my infinite sleep. (Una Afrodita para las almas mortales, jugando escondida y buscando en roles lujuriosos. Su hora erótica que lloro sin lágrimas. Su satisfacción mi sueño infinito)”.




Llega la suave “Swanheart”, una balada hermosa donde Tarja vuelva a demostrar su angelical voz, esa que muchos extrañan y reclaman, aun no le perdonan a Holopainen que la haya invitado a salir de la banda. La belleza de esta composición está en su delicada tez, te puede deslizar lentamente flotando sobre las aguas cristalinas, mientras Vuorinen nos vuelva a lanzar un hechizo con su guitarra: “In my world love is for poets. Never the famous balcony scene, just a dying faith on the heaven's gate. Crystal pond awaits the lorn. Tonight another morn for the lonely one is born. (En mi mundo el amor es para poetas. Nunca la famosa escena del balcón, solamente una fe agonizante en las puertas del cielo. El estanque de cristal espera al huérfano. Esta noche otra mañana nace para el solitario)”.

“Moondance” es una pieza instrumental que termina por bajar los decibeles, aquí la flauta hace que aparezcan los elfos para bailar bajo la luz de la luna. “The Riddler” viene como si fuera una continuación de su antecesora, quizás la canción más floja del álbum.

“The Pharaon Sails To Orion” es la otra pieza oscura del disco, el invitado Tapio Wilska hace su segundo acto de presencia. Por momentos parece más bien una canción de la agrupación germana Rammstein, sin embargo no tardará mucho en aparecer el sonido Nightwish. Arranca con frases del segundo libro del Antiguo Testamento: Éxodo. Una composición interesante, Holopainen coloca en ella toda la grandeza, es una apuesta orquestal con mucha carga de power metal, quizás el que dure los casi seis minutos y medio le quita un poco de brillo, tiene sus instantes en que se vuelve espesa.




Estamos ahora frente a una de las piezas favoritas de Holopainen, una con la que soñó versionar y aquí cumplió, te “Walkin In The Air” tiene su sonido Nightwish. La canción le pertenece a Howard Blake, famoso ingles creador obras musicales para el cine, esta fue para un corto animado llamado The Snowman, interpretado en ese momento por Peter Auty. La inocencia y la fantasía son los temas centrales de esta canción que cuenta con un enternecedor sonido:

“We're walking in the air, we're floating in the moonlit sky, the people far below are sleeping as we fly. I'm holding very tighgt, I'm riding in the midnight blue, I'm finding I can fly so high above with you. (Caminamos en el aire, flotamos en el cielo iluminado por la luna, la gente a lo lejos, debajo de nosotros duermen mientras volamos. Me mantengo muy firme, estoy cabalgando en la medianoche azul, descubriendo que puedo volar, tan alto, contigo)”.

“Oceanborn” cierra con “Sleeping Sun”, quizás una letra que habla sobre la esencia de los finlandeses, una tierna melodía cantada con mucha pasión por parte de Tarja Turunen, es una letra hermosa llena de mucha melancolía: “The sun is sleeping quietly, once upon a century. Wistful oceans calm and red; ardent caresses laid to rest. (El sol está durmiendo tranquilamente, una vez sobre un siglo. Océanos pensativos, calmados y rojos; caricias ardientes dadas para descansar).”




Tuomas Holopainen lo hizo, levantó el nivel, logró que la banda grabará una gran placa, esta fue la que le permitió empezar a cruzar los cielos con la altura adecuada para ver las cumbres nevadas desde lo más alto; un álbum que demuestra que hay mucha calidad y personalidad en esta banda formada en un pequeño poblado fines llamado Kitee, de aquí en adelante el camino de Nightwish será más amplio, logrando consolidarse como una de las mejores agrupaciones en su estilo, ganando seguidores en todo el mundo, y dejando en alto la música de su país.

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