martes, 27 de febrero de 2018

Van Halen - Van Halen (1978): Crítica del disco


por Edy Fernandes (@edylefer)
del blog Soonatas




Cuando comenzó el año de 1978 las estaciones de radio esparcieron por buena parte del mundo el sonido disco, muchos conjuntos musicales se empataron con este estilo para seguir escalando posiciones así como venta de discos, casos como el de ABBA que ya había conquistado los grandes mercados con su “Dancing Queen”; los Bee Gees fueron los más beneficiados con los temas del soundtrack “Saturday Night Fever”; John Travolta aprovechó el momento y se metió en las listas junto a la hermosa Oliva Newton-John interpretando las canciones del film “Grease”; de Eagles dieron un golpe a la mesa con “Hotel California”; mientras que el hard rock comenzó a desvanecerse de la escena, Led Zeppelin y Deep Purple están entrando en conflictos internos, dejan de tener el impacto que tuvieron en la primera mitad de la década de los setenta.




Unos años antes, un señor llamado Gene Simmons, mejor conocido por ser bajista de la icónica banda KISS bajo el personaje de “The Demon”, demostró en 1976 que tiene más dotes para el mundo de los negocios y el mercadeo que como músico, descubriendo en ese entonces en la ciudad de Los Ángeles a una banda llamada Van Halen, una agrupación en la cual se destacaba la poderosa guitarra tocada por Eddie Van Halen, un destacado guitarrista neerlandés que era acompañado por su hermano Alex en la batería, Michael Anthony en el bajo y el carismático David Lee Roth como voz líder. Simmons decide grabar un demo para promocionar a la agrupación de hard rock, pero no logró en primera instancia su objetivo, que incluso incluyó llevarse a Eddie a su banda, esa que también terminará sucumbiendo ante el sonido disco con su canción “I Was Made For Lovin’ You”.

Pero volviendo a Van Halen, en 1977 comienza a grabar un álbum que es lanzado oficialmente el 10 de febrero de 1978, el disco lleva el mismo nombre de la banda, y cuanta con un sonido muy personal que los catapulta a la fama en tiempo récord.




El álbum Van Halen abre con la canción que fue escogida para ser su primer sencillo: “Runnin’ With The Devil”. Cuenta con una intro que fue grabada usando las bocinas de los autos de los integrantes de la banda, para después llevarnos por una historia inspirada en la canción “Runnin’ from the Devil” de la agrupación de funk, soul y R&B Ohio Players. La guitarra sin duda es la gran diferencia, desde aquí comienza a generarse la marca personal del cuarteto formado en Los Ángeles.

La letra es algo macabra para la época, pero al mismo tiempo sarcástica: “I live my life like there’s no tomorrow and all I’ve got I had to steal. Least I don’t need to beg or borrow. Yes I’m living at a pace that kills. (Vivo mi vida como si no hubiera un mañana y todo lo que tengo lo tuve que robar. Por lo menos, no necesito rogar o pedir prestado. Sí, vivo a un ritmo que mata)”.




Pero si hay duda de lo dicho anteriormente llega el segundo track del álbum, “Eruption” es una pieza instrumental en la cual Eddie Van Halen hace toda una gala de su virtuosismo con el instrumento de seis cuerdas. No estaba previsto grabar esta joya en el disco, era algo que el guitarrista acostumbraba hacer para calentar, sin embargo el productor Ted Templeman al escucharlo le solicitó grabarlo y colocarlo en su primer LP.

Es así como Eddie Van Halen se convence y decide grabar dos tomas para “Eruption”. Aquella que en definitiva aparece en el álbum es considerada por muchos el mejor solo de guitarra, además de ser uno de los más difíciles de tocar. Su autor llegó a decir en el 2010 que cuando la grabó ni siquiera la tocó bien: -“Hay un error en la parte final. Cada vez que la escucho pienso: Yo pude haberla tocado mejor”.




“Eruption” arranca con un intro de batería y bajo para después Eddie Van Halen explayarse a realizar distintas técnicas con su guitarra, destacándose el tapping, inspirado en estilos provenientes de la música barroca. A partir de este momento es imposible que no se pueda asociar a Van Halen con este sonido, será por siempre la huella personal de una agrupación que se separará muy pronto del resto de las bandas de la época, dejando atrás al propio KISS de Gene Simmons.

El tercer track del álbum es una versión del tema original de la banda británica “The Kinks” compuesta por su voz líder Ray Davies. Esta versión que realiza Van Halen es poderosa, contando con la carismática fuerza de David Lee Roth que le pone un mundo a la hora de cantarla, así como su puesta en escena en cada concierto. Apostar a un cover en su primer álbum fue bien pensado, era una forma de asegurarse un éxito radial, pero en realidad no le hizo falta, ellos sin necesidad de esta vieja fórmula alcanzaron la cumbre.




Llega el momento para “Ain’t Talkin’ ‘Bout Love”, en lo personal la mejor canción del álbum, es sencilla, contagiosa, cuenta con un buen riff, en ella Eddie muestra que puede hacer cosas diferentes con su guitarra, incluyendo su marca personal que la deja plasmada sutilmente en su solo, además de una letra que posiblemente trata de alguna chica que se ve en la necesidad de ofrecer su cuerpo en las calles de Los Ángeles:

“Ain’t talkin’ ‘bout love. My love is rotten to the core. Ain’t talkin’ ‘bout love, just like I told you before. Yeah, before. You know you’re semi-good lookin’ and on the streets again. Ooh yeah, you think you’re really cookin’ baby? You better find yourself a friend, my friend. (No estoy hablando de amor. Mi amor, está totalmente podrido. No estoy hablando de amor, como ya te he dicho antes. Sabes que estás medio atractiva y rondas las calles de nuevo. ¿Crees que estás fraguando algo, nena? Más vale que encuentres un amigo, amiga mía)”.




“I'm the One” es el quinto track y cuenta con un sonido que será característico de Van Halen, David Lee Roth hace alarde de su capacidad, su voz cumple un papel importante en esta canción de seducción, donde por supuesto la guitarra de Eddie saca chispas sin esforzarse mucho, y una rápida batería de Alex que contagia, deseas escuchar constantemente esta buena pieza.

“Jamie’s Cryin’” es una buena pieza compuesta por la banda dónde sacan a relucir su talento, es verdad que no es una descarga de guitarra como las que encontramos en “Runnin’ With The Devil”, pero van llevando un ritmo contagioso y envolvente a lo largo de los 3 minutos y medios.




La banda dejar caer “Atomic Punk”, hay una intención de sacar brillo a un estilo que es el que esta dando la cara para borrar de nuestras mentes el sonido disco. Por supuesto es más que un tema punk, ya que Eddie Van Halen da lecciones de guitarra con sus solos, además del bajo de Michael Anthony que martilla sin piedad los sentidos:

“I am a victim of the science age, a child of the storm. Whoa, yes I can't remember when I was your age. For me! It says no more, no more. Nobody rules these streets at night but me: The Atomic Punk. (Soy una víctima de la era de la ciencia, un niño de la tormenta. Whoa, sí, no puedo recordar cuando yo tenía tu edad. ¡Por mí! Se dice que no más, no más. Nadie domina estas calles de noche, pero yo sí: El Punk atómico)”.




El disco pierda fuerza con “Feel Your Love Tonight”, pero recuperan un poco la cuesta con “Little Dreamer”, este tema con un sonido blues es uno de los más característicos del disco, no puede faltar el solo de Eddie que entiende su rol en la agrupación y explota su talento en cada una de las canciones.

Vuelve con otro cover, ahora es el turno de la canción “Ice Cream Man” de John Brim, un guitarrista de blues que se dio a conocer gracias a esta pieza que es versionada por Van Halen, y que lo hacen realmente bien, cuenta con un buen sonido, Eddie saca fuego de sus seis cuerdas, además de un bajo que hace vibrar de la emoción con esta genial interpretación de un clásico.

El LP cierra con “On Fire”, mientras el narcicismo sale por los poros de David Lee Roth, los músicos dejan plasmado su pieza más metalera del álbum, aquí al hard rock le caen rayos de heavy metal para levantar el suelo y prender fuego por todas partes, sin duda es una de las más interesantes propuestas presentadas por la banda en su primer trabajo.




Es así como Van Halen debutó y dejó su marca en la historia del rock, pronto dejaron de ser los teloneros de bandas como Black Sabbath para ser los dueños y protagonistas de sus propios espectáculos. Este álbum hizo que Eddie Van Halen fuera considerado el mejor guitarrista del mundo, por lo que los ojos y odios de todo el planeta estaban puestos en lo que hacia esta agrupación que se consolidó en los últimos años de la década de los 70, sin necesidad de hacer música disco y devolviendo al hard rock al lugar del que nunca debió salir.

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