domingo, 18 de febrero de 2018

Las mejores películas de 1933 - Lo mejor del cine del año 1933

El hombre invisible.

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



No sé la cantidad de títulos que habré metido, pero con todo, 1933 no destaca tanto como 1932 en cuanto a obras maestras. Sí hay títulos icónicos, pioneros y películas interesantes de grandes directores, es decir, de todo un poco. Un buen año, en cualquier caso, para entender la evolución y la libertad con la que se movían en aquellos años, llena de transgresión y atrevimiento, antes del famoso Código Hays.

Cero en conducta.


Las mejores películas del año 1933


AMORÍOS, de Max Ophüls. 

No es de sus títulos más reconocidos, pero siendo de tanta calidad, es pecado dejar fuera de esta lista a uno de los realizadores más elegantes, con los travellings más distinguidos de la historia del cine. Es uno de los grandes maestros del melodrama, con menos fama que otros, pero más calidad que la mayoría.


BABY FACE (CARITA DE ÁNGEL), de Alfred E. Green. 

Película transgresora y descarada que escandalizó en su momento y fue censurada. Barbara Stanwyck en todo su esplendor marcando su trayectoria futura de perfecta mujer fatal. Los años 30 eran atrevidos y provocativos.





CENA A LAS OCHO, de George Cukor. 

Pocos se movían como él en el drama y la comedia, así como en su fusión. Elegancia a raudales y una dirección de actores ejemplar, destacando, como casi siempre, las mujeres. Este año es obligado traer algunas de este maestro incontestable.


CERO EN CONDUCTA, de Jean Vigo. 

Los recuerdos infantiles de este gran director (sólo con cuatro películas en su filmografía por su pronta muerte), en la que cuatro chavales se rebelan contra el estricto sistema educativo que sufren.





DAMA POR UN DÍA, de Frank Capra. 

Aunque en 1961 el maestro Capra volvió a rodar esta historia en “Un gángster para un milagro”, mejorándola además, es justo reconocer a la primera, que desde luego también es estupenda. Véanlas en orden y disfruten, no pueden ser más encantadoras. Puro Capra.


EL HOMBRE INVISIBLE, de James Whale. 

La cota de terror de este año. ¿Y quién la cubre? Pues James Whale, que tras su éxito con Frankenstein (1931) nos siguió deleitando con otro clásico adaptando a H. G. Wells. Una versión que no ha sido superada, ni siquiera se han aproximado.


EL TESTAMENTO DEL DR. MABUSE, de Fritz Lang. 

Recomiendo toda la saga, especialmente esta y la anterior, “El Dr. Mabuse” (1922), pero sobre todo esta. Los hallazgos visuales, la imaginación, la historia, la narrativa, el talento de un director inconmensurable... El thriller, el serial perfecto… Y me callo por no llenar esto de elogios…





ÉXTASIS, de Gustav Machatý. 

No puede faltar la que parece ser la primera película con el primer desnudo integral y la primera simulación del acto sexual y el orgasmo. Ella es Hedy Lamarr, un genio superdotado (fue coinventora del espectro ensanchado, primer paso para las comunicaciones inalámbricas a larga distancia), cuando se llamaba Hedy Kiesler. Por lo que tiene de pionera y transgresora esta cinta checa, es una cita ineludible para todo cinéfilo.





GLORIA Y HAMBRE, de William A. Wellman. 

No se pueden imaginar ustedes la cantidad de temas que se tratan en esta película durante nada más que 70 minutos. Es cierto que en tan poco tiempo el espectador puede pedir algo más de elaboración en ciertos aspectos, pero se tiene que rendir ante la concisión y capacidad narrativa de estos genios del celuloide en el Hollywood clásico. Wellman, además, era de los mejores.


KING KONG, de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack. 

Un mito, un icono, y aún vigente. Me siguen sorprendiendo sus efectos especiales, su espíritu aventurero, su poesía, su esplendida narrativa. Raro será que no la conozcan, pero siempre está bien volver a verla por sus infinitas virtudes.




LA CALLE 42, de Lloyd Bacon. 

Exitoso musical que revitalizó el género con la llegada del sonido, algo fatigado por las continuas películas que se hacían aprovechando el nuevo recurso. Es un referente del cine musical poco conocido, pero que aquí traigo para reivindicarlo.


LA REINA CRISTINA DE SUECIA, de Rouben Mamoulian. 

Prestigioso biopic que deja además una de las más celebradas interpretaciones de la divina Greta Garbo. Es, más allá de todos los alicientes y prejuicios que se puedan tener hacia los biopics, una grandísima película.




LAS CUATRO HERMANITAS, de George Cukor. 

Un gigante, uno de los mejores directores de todos los tiempos y un destacado maestro llevando a las actrices. Buen ejemplo éste, con la adaptación de la novela de Louisa May Alcott, donde destaca el reparto femenino con nombres de la talla de la inmortal Katharine Hepburn o Joan Bennett. Encantadora.




LOS CRÍMENES DEL MUSEO, de Michael Curtiz. 

No es una gran película, pero tiene algo encantador. Siendo una pretendida cinta de terror tiene también humor, algo paródico con ese cine de monstruos. Lo cierto es que es deliciosa y con atrevidos diálogos.




NO SOY NINGÚN ÁNGEL, de Wesley Ruggles. 

Traigo esta película porque me hace ilusión incluir una de ese increíble personaje que fue Mae “cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy mejor” West, que además viene con Cary Grant, ambos en los inicios de su carrera, aunque sólo la primera como gran estrella. Aquí tenemos ese descaro y picardía de la actriz, su sensualidad, manteniendo aventuras con hombres ricos de todo tipo, haciendo valer su estatus de estrella de circo.


SOPA DE GANSO, de Leo McCarey. No podían faltar. 

Los Hermanos Marx, y con una de sus grandes obras maestras, quizá su mejor obra, lo que no es raro al coincidir con un maestro de la talla de Leo McCarey.




UNA MUJER PARA DOS, de Ernst Lubitsch. 

Puro Lubitsch. Uno de esos títulos que definen su toque. Ironía, sugerencia, picardía, ritmo, sofisticación. Buena opción para empezar con él.




WILD BOYS OF THE ROAD, de William A. Wellman. 

Por alguna extraña razón, este director de filmografía ejemplar, no está en el Olimpo de los grandes para los medios, pero sin duda es uno de ellos. Esta cortita película es un ejemplo de concisión y poder narrativo en su retrato adolescente durante la Gran Depresión. Investiguen en Wellman, me lo agradecerán. Hoy he traído dos, y de las menos conocidas…


No podrán quejarse, he echado el resto. Tienen mucho y buen material para estos duros días de invierno.

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