sábado, 3 de febrero de 2018

Saxon - Thunderbolt (2018): Crítica del disco



Erick Delgand



Saxon fueron de los grandes de la espina dorsal de aquel movimiento llamado Nueva ola del heavy metal británico. Con casi 40 años en la palestra, siguen como dinosaurios indestructibles y demostrando y enseñando a nuevas generaciones sobre el porqué eran y son importantes en la historia del heavy metal. Saxon han sido desde finales de los 70, junto a otros grandes como Iron maiden o Def leppard, perros viejos del oficio que vivieron grandes épocas y que, como buenos hijos del rock and roll, quieren morir en el escenario, deleitándonos con su oficio y los benditos éxitos de su gran carrera.

Estamos ante su 22º álbum, Thunderbolt es una prueba más de ofrecernos lo que aun siguen siendo Saxon.




"Olympus rising" abre una introducción instrumental más que mediocre y desechable. Nos da paso a la canción del título del álbum "Thunderbolt", que ofrece exactamente lo que esperas de los sajones modernos. Riffs de ritmo medio, letras listas para la batalla y las voces atemporales de Biff Byford.

El siguiente corte, "The Secret of Flight", se inicia con una apertura melódica de guitarra que nos mueve a un ritmo heavy clásico, y un pegadizo bloque de cortes vocales, sobresaliendo el solo de guitarra.

"Nosferatu (The Vampires Waltz)" es un tema profundo de guitarras con cortes duros y contundentes, oscuro y salido de lo clásico de Saxon. Es de mis preferidos.

"They Played Rock and Roll", en una onda a lo Motörhead, da velocidad al corazón y la cabeza con un excelente cambio de ritmo a mitad del tema. Buenísimo para tocar en directo y hacer saltar a los fans.

"Predator" es una melodía extra pesada,rompedora y con un juego de voces a lo death metal,que cuadra perféctamente y sorprende viniendo de los sajones,un temazo machacón y quizás el que mas me gusta del álbum.

"Sons of Odin" es otro de los temas más destacados, a una marcha pausada de medio tiempo implorando a los vikingos en la letra entonando "muerte antes que miedo". Byford, como ocurre a lo largo del álbum, sigue en lo más alto de las voces, unas melodías de guitarra notables y unos excelentes estribillos muy de la marca Saxon, que te hacen recordar viejos tiempos del heavy metal.

"Sniper" nos dispara con un ritmo muy a lo Judas Priest, de la nueva época, otro tema muy aceptable.

"A Wizard's Tale" discurre con una letra que habla sobre el rey Arturo y el mago Merlín. Le acompañan unas armonías de guitarra molonas, muy heavy todo el tema. Algunos pasajes recuerdan a los Maiden.

"Speed Merchants" es otro tema que me recuerda en toda su estructura a los Judas Priest. "Roadie,s song" cierra el álbum.





Me he encontrado con un álbum del que me esperaba mucho menos. He de decir que me ha encantado. La producción de Andy Sneap es notable, un Biff que el tío parece que no le pasan los años en la voz, se mantiene fresco e incluso en algunas partes del disco se ha permitido el lujazo de soltar unos cuantos agudos a los que no nos tiene acostumbrados.

El guitarrista fundador, Paul Quinn, y el nuevo recluta, Doug Scarratt,han echo un trabajo excelente en las guitarras con un sonido contundente y duro, dándonos temas muy actuales y muy clásicos. Suenan frescos y con unos riffs que serán la envidia de otras viejas glorias que ya no pueden hacer o no llegan a la suela de los zapatos a Saxon. Ese tono de guitarra más pesado ayuda a que su estilo clásico suene más moderno y fresco de lo que podría ser. Sobresalen todos los solos de guitarra y unas armonías a doble guitarra que te ofrecen todo aquello que añoras del NWOBHM.

Un disco sólido, agradable y, lo más importante, que te dan ganas de volver a oírlo, sin tirarlo directamente a la papelera del olvido.




ZR

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