martes, 13 de febrero de 2018

Long Distance Calling - Boundless (2018): Crítica del disco (review)



por Edy Fernandes (@edylefer)
del blog Soonatas




Platón expresó que estaba en contra de la música instrumental afirmando “cuando no hay palabras se hace muy difícil reconocer el significado de la armonía y el ritmo, o dilucidar si están imitando algún objeto meritorio”; sin embargo, respetando la opinión del gran maestro de la antigua Grecia, en lo personal creo que las melodías más poderosas son aquellas que pueden transmitir un infinito universo de emociones sin la necesidad de estar acompañadas de una sola letra.



Hoy traemos un disco que nos ayudará a demostrar eso, es lo más reciente de la banda germana Long Distance Calling, una agrupación que ha navegado por las aguas del rock progresivo, rozando los límites del metal y del post rock; una agrupación que sus trabajos se construyen en piezas instrumentales levantadas con dos guitarras, un bajo y una batería; solo en algunas ocasiones han grabado temas con letras cantadas por invitados especiales.

En este 2018 la banda de Münster trae su sexto álbum, Boundless es el nombre que lleva este reciente trabajo bien elaborado, el cual ellos definen como “el álbum más puro de la banda, sin invitados, sin voces, todo instrumental. Dicen estar contentos de cómo resultó, un trabajo recibió mucha energía, pesadez, melodías y giros, esperando que lo disfruten tanto como ellos”.

Long Distance Calling mezclan diferentes tiempos, van recorriendo distintas formas de conexión, van moviendo los hilos de las emociones para llegar a distintas personas, en diversos momentos, así como a lugares totalmente diferentes unos de otros.




El álbum Boundless abre con una pieza que lleva por título “Out There” el cual dieron a conocer el pasado 9 de diciembre con un video que fue subido a su canal de YouTube, en él se pueden observan a los cuatro integrantes de la banda adentrarse en un bosque para tomar un sendero que los llevará a la cima de unas frías montañas cubiertas de nieve. A partir de este momento ya se comienzan a desvelar de qué se trata este trabajo, aparece la esencia de un álbum busca reconectarse con su propia alma.

La batería de Janosch Rathmer se encarga de adentrarnos en una composición con mucho peso, el metal corre por las venas, mientras el bajo de Jan Hoffmann te hace levitar por instantes, la intención es que reacciones, que no tengas espacio para pensar en lo que estas apunto de encontrar. Las guitarras de Dave Jordan y Florian Füntmann lanzan unos riffs por los cuales te llevan a ascender cuando tienes la sensación de que estas cayendo.


“Out There” es un reflexión, es conexión, es elevación, tiene la fuerza suficiente para que puedas respirar en las alturas, que sientas calor en temperaturas bajo cero, tienes una puerta abierta que te permite entrar en la intimidad de cuatro músicos reencontrándose con su ser más natural, descontaminándose del entorno que quiere influir obligatoriamente, Hoffmann así lo confirma en la entrevista que hizo Benedikt Van Der Spaans: -“Todo se trata de salir de tu zona de confort, descubrir nuevas cosas, como ocurre en la montaña”.




Así comienza este disco, un empujón hacia la libertad, caminar sin ataduras, entendiendo que el suelo por donde caminas no es tan firme como la vía asfaltada, pero te devuelve a ti el instinto de supervivencia, el poder del ser frente a la inmensidad de la naturaleza.

“Ascending” es la segunda canción del álbum, además del nuevo video que suben a su canal para acompañar al lanzamiento del álbum. Vuelven a sacudirnos con unos poderosos riffs, la batería se encarga de marcar el ritmo para que podamos continuar el ascenso que comenzamos hace más de nueve minutos. Musicalmente tiene un momento que rememora a una pieza de otra banda germana como lo es Rammstein, y si tienen dudas escuchen “Ich Tu Dir Weh”.

Estamos frente a una interesante pieza muy espontanea, pero al mismo tiempo muy ordenada, “Ascending” es un salto de caída libre, en la que al momento que abras tus brazos se convertirán en alas que te permitirán subir y sentir el frio viento golpear tu cara, serás empujado por las corrientes que van pasando con prisa por los cielos sin dueño.




En el siguiente track hay un cambio interesante, “In the Clouds” es una ventana en la cual se asoma el rock clásico bañado de una textura progresiva, tiene una guitarra que cuenta con un aire a Joe Satriani, sin embargo es un matiz que deja un gusto agradable, es una degradación de tiempos que permiten bajar y subir los ánimos. Es momento para apagar la luz y deslizarte por unas notas que tienen una vibración profunda, el bajo va taladrando sigilosamente, la intención no es causar distracciones.

“Like a River” inicia con ese sonido que te transporta a la intro de una conocida canción de In Flames, pero rápidamente todo va cambiando hasta adentrarse en un atmósfera diferente, es envolvente, crea un ambiente que rompe con lo escuchado hasta ahora.

Llega “The Far Side”, por instantes me devuelve nuevamente a otra canción de Rammstein, ahora es el turno de “Mehr”, pero es solo otro destello que se me presenta en mi memoria auditiva difícil de apagar. Long Distance Calling regresa con fuerza en esta pieza y así lo indica la batería de Rathmer. Es un sonido que se mueve en instantes de melancolía, busca la grandeza de las obras que hacen erizar la piel. Aquí encontraremos mucho de progresivo, se trata de exaltar el poder de los instrumentos sin buscar excentricidad. Es uno de los grandes momentos del disco donde incluso juegan con riffs que rememoran a Black Sabbath.

“On the Verge” comienza a sonar con la presencia de un piano para armonizar una joya musical, una tenue luz que hace que se vaya ondulando suavemente el sonido de una batería que parece ir y venir del jazz al rock, del metal al blues. Es una genial composición que va colocando carpetas para separar etapas de manera ordenada. Una marcha llega con la intensión de remover la pintura que se ha ido levantando en el pasado, el óxido provocado por el oxígeno se va recuperando porque se va reduciendo los espacios.




Estamos cerca del final, “Weightless” es una oscura pieza que no intenta enseñarte la luz del día, al contrario, te invita a no abrir las cortinas y esperar que llegue la noche para que solo te dejes llevar por las pequeñas estrellas esparcidas en un cielo enrarecido. Es una composición en la cual una de las guitarras te arrastra por la profundidad de las dudas, hay un encuentro con un ser extraño, un lado que es tuyo pero que no te habías dado cuenta que existe, que está dentro de ti.

“Skydivers” es la encargada de cerrar Boundless, unas guitarras que rasgan, la idea es culminar con fuerza, mucho de esencia del más puro heavy metal, por supuesto es una capa sobre la forma real en la que tocan los Long Distance Calling . En la medida que avanza va bajando en ascenso, es una caída hacia arriba, con el riesgo de chocar con un cielo despejado. Suavidad en la bruma que rocía la mañana en la cima de la montaña, simpleza modificada por un bajo que va resquebrajando la tranquilidad.

Long Distance Callin” decidió regresar a sus orígenes, pero no es suficiente, fue necesario ir más allá, ascender para entrar en contacto con su propia esencia, saben que pueden decir mucho más que en aquellas canciones en las que fue necesario colocar una letra y una voz para interpretarlas. “Boundless” es definido por Jan Hoffmann “Como una reacción química al azar, sin embargo, hay mucho caos bajo la superficie. Es porque abordamos las cosas completamente sin ningún cálculo, sino que hacemos lo que se siente bien. Y a veces simplemente saltas del avión, pero asciendes en lugar de caer”. El periodista Benedikt Van Der Spaans dice que el disco “suena como la libertad encontrada de nuevo, a veces sin peso, a veces opresivamente pesada. Sube a la cumbre para caer de nuevo en caída libre. Excepto que de repente estás volando hacia arriba y no hacia abajo”.

Es hora de que te dejes caer sobre el sonido del álbum Boundless y compruebes que la música no siempre necesita palabras, que tienes la oportunidad de crear tu propia historia, o mejor aún, conectarte con la idea que allí colocaron sus compositores, logrando un viaje tan poderoso que querrás mantenerte en la cumbre por un buen rato.

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