viernes, 2 de noviembre de 2018

Crítica de "La mansión de los muertos vivientes" (Jesús Franco, 1985): Review


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)




Es esta película titulada La mansión de los muertos vivientes una nueva obra del imprescindible Jesús Franco. Se trata de una cinta de terror rodada en las Canarias. La historia comienza cuando cuatro amigas que trabajan en Munich –con muchas ganas de conocer hombres y pasarlo bien, aunque ellas solas o por parejas se bastan para ello, ya me entendéis- llegan de vacaciones a un enorme hotel de la playa en el que extrañamente parece no haber nadie a excepción de un extraño recepcionista que esconde en su habitación a una mujer secuestrada a la que mantiene desnuda y atada con una cadena a su cuello, y a la que da de comer guisos aliñados con insecticida y matarratas.






Las protagonistas creen al principio que el resto de huéspedes están todos en la playa pero pronto se darán cuenta de que algo extraño está sucediendo y que –además de ellas- allí no se aloja nadie. En las proximidades de la zona se yerguen las ruinas de un antiguo emplazamiento Templario que albergan los despojos de monjes que en las noches de viento regresan al mundo de los vivos para celebrar cruentas ceremonias, que no son otra cosa que follarse a mujerzuelas y después asesinarlas para redimirlas de sus pecados.






Amiguitos, ¿qué os puedo decir que a estas alturas no sepáis? Se trata del Tío Jess al frente de un nuevo producto casposo con su eterna compañera Lina Romay como protagonista, es decir, tetas, culos, lesbianismo, monjes fornicadores, guion deplorable, trabajo de actores patético y maquillaje penoso. En fin, amiguitos, que si la historia os ha parecido deslabazada... ¡imaginaos el final! Lo dicho, uno de los típicos productos de Jesús Franco para disfrutar sin complejos, sin esperar nada de él... y con un vaso de alcohol bien cerca.


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