domingo, 11 de noviembre de 2018

Las mejores películas de 1963 - Lo mejor del cine de ese año



por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Sigue el fantástico duelo entre las nuevas tendencias europeas que van entregando grandes clásicos desde Italia, Reino Unido y Francia con el cine americano, siempre pujante, en continuo desarrollo y renovación, captando cualquier talento esté donde esté. Los beneficiados son los espectadores, que siguen asombrándose hoy día de la cantidad de joyas que se estrenaban en un solo año. Y tan diferentes.



Las tres caras del miedo.

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Las mejores películas de 1963
(lo mejor del cine de tal año)



55 DÍAS EN PEKÍN, de Nicholas Ray.

Aventuras coloniales de la mano de Ray. Un gran éxito, una de esas cintas que te suenan desde pequeño porque son un clásico. ¡Y menudo reparto! Charlton Heston, Ava Gardner y David Niven. Un gran espectáculo.


AMÉRICA, AMÉRICA, de Elia Kazan.

Una de las grandes joyas del maestro Kazan. El duro proceso de cumplir los sueños retratado en el viaje de un joven griego hasta los Estados Unidos. Una obra maestra.




AMORES CON UN EXTRAÑO, de Robert Mulligan.

Espléndido reparto para este estupendo drama romántico, sincero y sencillo, que seduce al espectador gracias a su pareja protagonista, Steve McQueen y Natalie Wood.


ÁNGELES SIN PARAISO, de John Cassavetes.

Una de apología de la enseñanza y la docencia. Un título emotivo, de gran reparto (Judy Garland, Burt Lancaster, Gena Rowlands) que el bueno de Cassavetes dirigió porque no le quedaba más remedio.


BILLY, EL EMBUSTERO, de John Schlesinger.

Una simpática comedia dramática que se puede englobar en el Free Cinema, con sus tintes realistas de jóvenes y sus dificultades y anhelos laborales.


CLEOPATRA, de J. L Mankiewicz.

Un espectáculo grandioso, un texto sublime, una producción apabullante. La película más cara de la historia en su día (no hay más que ver sus increíbles decorados). Aunque perjudicada en la postproducción, es un drama épico de primer nivel. Y dirigida por uno de los más grandes.





CORREDOR SIN RETORNO, de Samuel Fuller.

Espléndida cinta de Fuller que reivindica la figura periodística comprometida. Un título realmente notable del director, con su estilo inconfundible. Un periodista que se introduce en un manicomio haciéndose pasar por loco para investigar un asesinato cometido en el centro. Muy buena.


CHARADA, de Stanley Donen.

Obra maestra de la intriga cómica. Posiblemente la mejor película de Hitchcock que no dirigió Hitchcock. Todo funciona. La intriga, el suspense, la historia, la comedia, los personajes secundarios y, sobre todo, la pareja protagonista. El inigualable Cary Grant y la arrebatadora Audrey Hepburn. Una pareja difícil de superar, aunque se sacaban bastantes años, por eso Grant aceptó el papel con la condición de que fuera ella la que buscara el romance e intentara seducirlo a él en la narración. Maravillosa. Yo también envidio a quién no la haya visto aún.





DESDE RUSIA CON AMOR, de Terence Young. 

Para muchos es la mejor película de James Bond de toda la saga, con Sean Connery de protagonista. Un gran título de intriga con una buena historia muy bien contada. Imprescindible para los fans como yo.


EL CARDENAL, de Otto Preminger. 

Magnífica y rigurosa cinta de Preminger, que adapta la novela de Henry Morton Robinson. Una aguda reflexión sobre la fe y la importancia de la iglesia en el devenir histórico y social, sobre todo en el periodo entre guerras. Es muy notable.


EL CONFIDENTE, de Jean-Pierre Melville. 

Obra maestra de Melville, quizá el director más grande y talentoso del Noir francés (y sin el quizá). Crímenes, traiciones, robos… una auténtica joya, ideal para descubrir a este sensacional director.


EL CUERVO, de Roger Corman. 

Uno de los clásicos de Corman en sus adaptaciones a Poe con Vincent Price y Boris Karloff…. Y Peter Lorre. Un imprescindible.





EL DESPRECIO, de Jean-Luc Godard. 

Una de las grandes obras de Godard, en la que contó con Jack Palance y Fritz Lang, el genial director, además de la Bardot y Michel Piccoli. El universo del cine, una mirada triste y un poco de la Nouvelle Vague para un título que se aleja algo del estilo del cineasta.


EL FUEGO FATUO, de Louis Malle. 

Otra notable muestra englobable en la Nouvelle Vague, ésta a cargo de Louis Malle. Un potentísimo retrato sobre la desesperación y el drama del alcohol francamente conseguido.


EL GATOPARDO, de Luchino Visconti. 

Una de las obras maestras de Visconti. Elegante, intensa, sobria, profunda, técnicamente impecable, interpretada maravillosamente. La decadencia nunca lució mejor. Un clásico.


EL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS, de Roger Corman. 

Uno de los grandes clásicos de Corman y una de esas películas que se grabaron a fuego en las infantiles y juveniles retinas, al menos por su escena final con Ray Milland.





EL HOMBRE DE PAPEL, de Ismael Rodríguez. 

Un poco de neorrealismo a la mexicana. Estupendo título que reflexiona sobre la pobreza y la codicia.


EL INFIERNO DEL ODIO, de Akira Kurosawa. 

Una de las más grandes obras maestras del genial director, y quizá su mejor incursión en el Cine Negro. De hecho es una de las grandes cintas del género. Una descomunal obra maestra, un magistral thriller detectivesco de imprescindible visionado para todo cinéfilo.


EL INGENUO SALVAJE, de Lindsay Anderson. 

Ahora le toca el turno al Free Cinema en otro drama con la juventud como protagonista y su choque con la realidad. Una buena película.


EL MUNDO ESTÁ LOCO, LOCO, LOCO, de Stanley Kramer. 

Divertida comedia, sarcástica y alocada, muy imitada, sobre los resortes de la codicia y la avaricia. El reparto es espectacular, con Spencer Tracy a la cabeza.





EL MUNDO SIGUE, de Fernando Fernán Gómez. 

Retrato realista, algo de neorrealismo a la española y la gran labor de Fernán Gómez delante y detrás de la cámara. Un gran título de nuestro cine.


EL PALACIO DE LOS ESPÍRITUS, de Roger Corman. 

Aquí no sólo adaptamos a Poe, también lo hacemos con Lovecraft. Otro entretenido y apetecible título de Corman junto a su imprescindible Vincent Price. Quizá menos conocido, pero no menos estimulante.


EL PREMIO, de Mark Robson. 

Otra de las grandes cintas hitchcockianas sin ser de Hitchcock. Su intriga es ejemplar, le falta la mala leche soterrada del genio inglés, pero el resultado es irresistible. Impecable Paul Newman junto a Edward G. Robinson y la bella Elke Sommer.


EL PROFESOR CHIFLADO, de Jerry Lewis. 

Otro legado de nuestros mayores, que nos la ponían en la infancia. Ese mítico histrión que fue Jerry Lewis en uno de sus mejores trabajos, parodia de Jekyll y Hyde.





EL SEÑOR DE LAS MOSCAS, de Peter Brook. 

Estupenda adaptación de la novela de Golding en su mezcla de aventura, terror y reflexión. Muy recomendable.





EL SILENCIO, de Ingmar Bergman. 

Otra gran obra del sueco, de nuevo indagando en los resortes más ambiguos y oscuros de las relaciones, fraternales o no. Siempre enrarecido, profundo y lúcido.





EL SIRVIENTE, de Joseph Losey. 

La mejor película de Losey. Una perturbadora reflexión sobre los códigos del poder, la dominación, la dependencia, la manipulación… Un duelo enrarecido, viciado, morboso, perturbado… una cinta extraordinaria.


EL SOLDADITO, de Jean-Luc Godard. 

Godard visitando y pervirtiendo un poco los códigos del cine de espías en esta obra que también se engloba en la Nouvelle Vague.


EL ÚLTIMO DE LA LISTA, de John Huston. 

Interesante y entretenida intriga esta de Huston, con dos protagonistas de lujo (George C. Scott y Kirk Douglas), que sin ser de lo mejor de su filmografía es entretenida y resultona.


EL VERDUGO, de Luis García Berlanga. 

Obra maestra absoluta de nuestro cine. Si no es la mejor, poco le falta. Comedia negra, visión lucidísima, momentos antológicos… Pepe Isbert… Impagable. No puede faltar en la colección de ningún cinéfilo que se precie y, desde luego, no puedes dejar de verla.





FELLINI, OCHO Y MEDIO, de Federico Fellini. 

Otra de las obras maestras de Fellini y uno de sus títulos más personales y famosos. Metacine, metalingüismo, originalidad, libertad creativa absoluta… Una cinta tremendamente influyente que, de nuevo, es imprescindible en cualquier colección que quiera ser notable.





HUD: EL MÁS SALVAJE ENTRE MIL, de Martin Ritt. 

Un estupendo drama que muestra la evolución del oeste rural en aquella época, sus choques generacionales, sus problemas, sus profundos cambios… Muy interesante. Con Paul Newman y Melvyn Douglas.


IKARIE XB 1 (VIAJE AL FIN DEL UNIVERSO), de Jindrich Polák. 

Recomendable cinta checa de Ciencia Ficción, ideal para conocer cómo se manejan en otros lugares en este género tan espacial.


IRMA LA DULCE, de Billy Wilder.

Otra joya del señor Billy Wilder con un impagable Jack Lemmon, que vuelve a formar pareja con la encantadora Shirley McLaine. De nuevo el poder redentor de la mentira, la falsa apariencia, la moral, la ironía y la nostalgia. Un clasicazo.





JASÓN Y LOS ARGONAUTAS, de Don Chaffey.

Un pequeño clásico del cine fantástico y aventurero, que recoge esta imprescindible historia de la mitología griega. Absolutamente entrañable.


LA BAHÍA DE LOS ÁNGELES, de Jacques Demy.

Otra pequeña cinta de la Nouvelle Vague para el especial lucimiento de Jeanne Moreau.


LA CARRERA DE SUZANNE, de Éric Rohmer.

Un mediometraje de Rohmer, al que había que ir trayendo ya por aquí a menudo. Es el segundo cuento moral del director.


LA COMEDIA DE LOS HORRORES, de Jacques Tourneur.

Una pequeña excentricidad. Tourneur, maestro del género de terror, parodiando el mismo con esta comedia extravagante donde no faltan ni Vincent Price ni Boris Karloff ni Peter Lorre.





LA GRAN CIUDAD, de Satyajit Ray.

Otra pequeña joya de Ray, un drama social que nos muestra los resortes de la sociedad hindú con exquisita sensibilidad y sencillez.


LA GRAN EVASIÓN, de John Sturges. 

Otra joya absoluta, de esas que gustan a casi todo el mundo. La fatalidad, la libertad y su anhelo como impulso vital, a pesar de su incierto resultado, la supervivencia… Es una obra magistral del gran Sturges, que contó con un memorable reparto. Tiene imágenes icónicas, como ver a Steve McQueen con su moto o jugando con la pelotita contra la pared.


LA MANSIÓN ENCANTADA, de Robert Wise.

Paradigma del terror con casa encantada, si bien no es de las mejores del género. Algo redundante y con una voz over muy pesada, tiene una lograda atmósfera.


LA PANTERA ROSA, de Blake Edwards.

Otro clásico de la comedia. El impagable, torpe y encantador detective Clouseau en busca de la preciada joya, la Pantera Rosa, en dura pugna con el elegantísimo David Niven. Genial Peter Sellers, al que Edwards sacaba lo mejor.





LA PASAJERA, de Andrzej Munk y Witold Lesiewicz.

Notable cinta de Munk, título póstumo y montado con lo disponible y con el que se hizo un digno trabajo. Dolor sutil, un pasado del que es difícil desprenderse… Muy recomendable.


LA TABERNA DEL IRLANDÉS, de John Ford.

El arte de la digresión. Fantástica comedia, costumbrista, vital y contagiosa, aventurera y entrañable. Puro Ford y puro Wayne.


LA VIDA DE UNA MUJER, de Mikio Naruse.

Uno de los mejores directores sobre el universo femenino. Otro impagable retrato de este maestro de lo sutil e íntimo.


LAS MANOS SOBRE LA CIUDAD, de Francesco Rosi.

Soberbio retrato de la corrupción política, sus resortes y engranajes. Completo y concienzudo. Una gran película a descubrir esta de Rosi.





LAS TRES CARAS DEL MIEDO, de Mario Bava y Salvatore Billitteri.

Tres cuentos de terror, una cinta de episodios con mujeres en apuros. Soberbio trabajo de Karloff, como era habitual, por otra parte. Es la película que inspiró el nombre de los míticos Black Sabbath.


LOS CAMARADAS, de Mario Monicelli.

Magnífico drama social que encuentra en su sencillez su gran poder. Personajes ejemplares, toque de humor y costumbrismo que aligera los dramas, interpretaciones memorables encabezadas por Marcello Mastroianni… Una joya.


LOS COMULGANTES, de Ingmar Bergman.

Bergman y una de sus obsesiones, las crisis espirituales y existenciales, sus reflexiones e inconveniencias, siempre con esa intensidad y profundidad típicas del sueco.





LOS LIRIOS DEL VALLE, de Ralph Nelson.

La película que le dio el Oscar a Sidney Poitier. Un drama rural que mezcla religión, conflictos raciales y costumbrismo en un tono bastante medido.


LOS PÁJAROS, de Alfred Hitchcock.

Obra maestra del señor Hitchcock, al que este año le salieron dos competidores que honraban su estilo con grandes obras (Charada y El Premio). Aquí se zambulle de lleno en el cine de terror, con una película revolucionaria y copiada hasta la saciedad, dejando incontestables muestras de su talento con planos asombrosos. Otra de las imprescindibles para los cinéfilos.


LOS TARANTOS, de Francisco Rovira Beleta.

Un clásico de nuestro cine, un “Romeo y Julieta” en versión flamenca que fue nominada al Oscar como Mejor Película de Habla no Inglesa. Descomunal Carmen Amaya.


MERLÍN EL ENCANTADOR, de Wolfgang Reitherman.

Simpática película del Disney clásico centrada en la figura del mítico mago Merlín, su joven aprendiz Arturo, o “Grillo”, como le apodan, el que se convertirá en leyenda como rey de Inglaterra, y la imprescindible espada Excalibur. En los años 60 Disney estaba más preocupada por los títulos en imagen real que por la animación, tal es así que en esta década tan sólo haría tres obras, “101 Dálmatas”, “El libro de la selva” y la que nos ocupa.





MONSTRUOS DE HOY, de Dino Risi.

Otra cinta por episodios, en este caso 20, para retratar el lado menos bello de la Italia de la época.


MURIEL, de Alain Resnais.

Drama psicológico que también se incluiría en la Nouvelle Vague. Un apreciable trabajo de Renais.


NUNCA PASA NADA, de Juan Antonio Bardem.

Otro oscuro retrato de la España rural a cargo de Bardem, que lo ejecuta con acierto. Título con menos renombre pero muy interesante y recomendable.




TOM JONES, de Tony Richardson.

Comedia y aventuras, un sano entretenimiento que tuvo mucho éxito en su época. No es una genialidad, pero se ve con agrado.


VIDAS SECAS, de Nelson Pereira dos Santos.

Realista retrato, muy en la onda neorrealista, aunque en clave brasileña, sobre la convulsa vida en los años 40 allí, en Brasil. Un título de gran prestigio en su día.


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