domingo, 4 de noviembre de 2018

Las mejores películas de 1962 - Lo mejor del cine de ese año

Lolita.


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC

Los 60 seguían entregando años memorables, repletos de grandes títulos, obras maestras y cintas recomendadísimas. El cine italiano tiene un auge tremendo, con grandes autores iniciando su carrera o alcanzando su madurez en todos los géneros. Una gran década para el cine europeo gracias a esos movimientos que contestaban al clasicismo del cine americano. Siguen cayendo títulos franceses de la Nouvelle Vague, británicos con el Free Cinema y reductos de aquel neorrealismo italiano, si bien ya superado, que ha dado paso a esos otros mencionados autores (Minnelli, Antonioni, Pasolini, Risi, Fellini, De Sica, Visconti…). También el cine japonés, cada vez más conocido, entrega magníficas obras de directores diversos.


Harakiri.


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Las mejores películas de 1962
(lo mejor del cine de tal año)


47 RONIN, de Hiroshi Inagaki. 

Samuráis, la época feudal, la venganza y el honor. Un gran clásico del cine japonés que expone con acierto todas esas ideas y valores que tanto vertebran aquel país y aquel cine.


ABHIJAAN (THE EXPEDITION), de Satyajit Ray. 

Otro gran drama costumbrista y rural, social y desnudo, del gran Ray, un cineasta que siempre se debe reivindicar, porque es uno de los grandes.




AGENTE 007 CONTRA EL DR. NO, de Terence Young. 

La primera película de Bond, con el gran Sean Connery, bellas chicas, donde destacaba una Ursula Andress (un mito erótico con aquella aparición en bikini blanco desde las aguas), que era calcada a mi madre, y un gran villano, tullido (un clásico de Bond). Un clásico que ni de lejos tuvo éxito en taquilla en su estreno… y miren ahora.


ARDE, BRUJA, ARDE, de Sidney Hayes. 

Una de terror británica con la brujería y la lucha entre el escepticismo y la creencia como línea motora. Un título más que interesante, y distinto, dentro del estereotipo que era habitual.


ATRACO A LAS TRES, de José María Forqué. 

Obra maestra de nuestro cine que parodiaba ese cine de atracos que unos años antes tanto había proliferado (como destaqué aquí). Ladrones desastrados con lo más granado de nuestro cine. Divertidísima. No se la pierdan, es de las primeras películas clásicas de nuestro cine que vi, por lo que la guardo especial cariño.


A WANDERER’S NOTEBOOK, de Mikio Naruse. 

La ración de Naruse de todos estos años. Aquí con un biopic de la escritora Fumiko Hayashi.


BOCCACCIO ’70, de Federico Fellini, Vittorio De Sica, Luchino Visconti, Mario Monicelli. 

Una película por episodios, afamada, con un reparto espectacular y directores de prestigio para homenajear a Boccaccio. Como suele ocurrir, es posible que unos episodios os gusten más que otros, pero el nivel general es excelente.




CLEO DE 5 a 7, de Agnès Varda. 

Un gran obra enmarcada en la Nouvelle Vague. Delicada y apasionante, desgarrada y poética, la vida perfecta y la fatalidad, la fugacidad de todo. Una cinta excelente.


CRÓNICA FAMILIAR, de Valerio Zurlini. 

Tremendo drama familiar, como bien reza el título de la película. Un gran ejemplo del gran cine italiano que se estaba haciendo por esas fechas. Emocionante trabajo protagonizado por Marcello Mastroianni.


CUALQUIER DÍA EN CUALQUIER ESQUINA, de Robert Wise. 

Un drama romántico (Wise le daba a todo), con una pareja casi imposible (Mitchum-MacLaine), absolutamente encantador. Os sorprenderá por la autenticidad que desborda todo, los diálogos, los personajes, las situaciones… y la química de la pareja. Muy buena.


CHANTAJE CONTRA UNA MUJER, de Blake Edwards. 

Trabajó duro este 1962 el bueno de Blake Edwards regalando dos grandes películas, alejadas ambas de la comedia que le dio tantos triunfos. Aquí tenemos un gran thriller con secuestros, chantajes e investigación protagonizado por Glenn Ford, un pequeño clásico Noir, con sus irregularidades, pero satisfactorio.


DÍAS DE VINO Y ROSAS, de Blake Edwards. 

Obra maestra de Edwards, que como decía, nos dejó dos grandes películas este año. Esta es una de sus mejores obras y, quizá, la mejor exposición, dura, descarnada y sin concesiones, que se ha visto en pantalla sobre el alcoholismo. Un clásico tan vigente como el primer día. Lo de Jack Lemmon no tiene nombre. Y una Lee Remick notabilísima.





DOS SEMANAS EN OTRA CIUDAD, de Vincente Minnelli. 

En el 52, Kirk Douglas y Vincente Minnelli rodaron esa obra maestra que es “Cautivos del mal”. Aquí tenemos otro título juntos que parece recuperar aquel universo, aunque sin llegar a la excelencia de la anterior cinta. En cualquier caso, más que notable.


DUELO EN LA ALTA SIERRA, de Sam Peckinpah. 

Soberbio Western de Peckinpah, con Randolph Scott y Joel McCrea (el hombre bueno). Western crepuscular, un género que daba pasos hacia algo distinto que seguiría triunfando en años y décadas posteriores. Un trabajo de referencia, magnífico.


DULCE PÁJARO DE JUVENTUD, de Richard Brooks. 

Tennessee Williams era un género en sí mismo. Las adaptaciones de sus obras son absolutamente reconocibles, sea cual sea el director que las enfrente y los actores que las encarnen, incluso otras películas que no se basan en sus textos nos remiten a él. Esta es una de las más conocidas y reputadas, un excelente drama sureño interpretado por el siempre genial Paul Newman. Notable.


EL ÁNGEL EXTERMINADOR, de Luis Buñuel. 

Obra maestra de Buñuel, una de mis favoritas por su carácter absurdo y alegórico, simbólico y sugerente, además de por su atmósfera paulatinamente enfermiza y opresiva. De obligado visionado.




EL CABO ATRAPADO, de Jean Renoir. 

Entre el drama y la comedia, Renoir nos narra la historia de unos soldados franceses que intentar huir de un campo de prisioneros durante la 2ª Guerra Mundial. No es “La Gran Ilusión”, pero está muy bien.


EL CABO DEL TERROR, de J. Lee Thompson. 

El bien y el mal, Gregory Peck y Robert Mitchum, sus matices… Un excepcional thriller, asfixiante, oscuro, maquiavélico, que impulsó a Scorsese a hacer un estupendo remake en los 90. Mitchum está aterrador, con esa sutileza que él tan bien dominaba, y Peck, como siempre, sobrio y ejemplar. Un clásico absoluto recomendadísimo.


EL CUCHILLO EN EL AGUA, de Roman Polanski. 

El debut de Polanski. Palabras mayores. Primer largometraje del director, un ejemplar ejercicio de estilo, asfixiante, claustrofóbico, morboso y profundo. Una lucha con personajes muy bien desarrollados. Sugerente y de gran cultura cinematográfica, Polanski ya mostraba un talento desmesurado que se confirmaría en posteriores obras.


EL DÍA MÁS LARGO, de Andrew Marton, Bernhard Wicki, Ken Annakin. 

Detalladísimo retrato de todo lo que fue la preparación y gestación de El Desembarco de Normandía. Un película larguísima, con un reparto increíble y que merece mucho la pena.


EL ECLIPSE, de Michelangelo Antonioni. 

Alain Delon, Antonioni y la que era su musa, Monica Vitti. Un clásico del drama romántico, una aguda y profunda reflexión sobre el universo de la pareja y las relaciones. El cine italiano estaba en la cima.


EL FANTASMA DE LA ÓPERA, de Terence Fisher. 

El clásico de Leroux en versión de la Hammer y con uno de sus directores fetiche. No es de las más valoradas dentro del género y la productora, pero bien merece su reconocimiento.





EL HOMBRE DE ALCATRAZ, de John Frankenheimer. 

Obra maestra de Frankenheimer con su indispensable Burt Lancaster. Esta vez no es un thriller, pero la maestría está intacta. Reflexiva, conmovedora, profunda… Frankenheimer fue grandísimo.


EL HOMBRE QUE MATÓ A LIBERTY VALENCE, de John Ford. 

El mejor Western de la historia. En esta película está todo lo que concierne al género. Es, además, el testamento final del Western clásico y el inicio del crepuscular. Sus reflexiones sobre la democracia son magistrales y evidentes, pero las que hace sobre la libertad, el libertinaje, el liberalismo, las concesiones y límites dolorosos y necesarios a esas libertades escenificados a través de los tres personajes varones protagonistas, no tienen parangón. Está todo aquí. TODO. Una de las mejores películas de todos los tiempos.





EL INTRUSO, de Roger Corman. 

Roger Corman se dejó el pellejo en este 1962, estrenando hasta cuatro películas. Como las hacía con cuatro duros, no tardaba mucho… Esta se aleja de sus títulos de género terrorífico o Ciencia Ficción, donde él más se prodigó. Un drama racial bastante conseguido e interesante, que sirve para ver cómo se movía el excelente director lejos de su zona de confort.


EL MENSAJERO DEL MIEDO, de John Frankenheimer. 

Otra de Frankenheimer, y otra joya. Esta sí es un thriller, enfermizo y psicológico, sin Lancaster, eso sí. Extraña, perturbada y fascinante, tuvo su remake en 2004.


EL MILAGRO DE ANA SULLIVAN, de Arthur Penn. 

Un tremendo drama sobre la educación, la difícil labor del magisterio y el sufrimiento de la discapacidad, desde un prisma nada complaciente, profundo y complejo. Anne Bancroft ganó el Oscar. No era para menos.


EL MUELLE, de Chris Marker. 

Mítico mediometraje de Ciencia Ficción. Arriesgada, experimental, inspiradora. Sin ella no existiría “12 Monos”. Un clásico.





EL PROCESO, de Orson Welles. 

Uno de mis autores favoritos llevado a la pantalla por uno de mis directores favoritos. Dicho está… Visualmente es tremenda, haciendo de la escasez virtud, recurriendo al expresionismo escénico y estético para dar vida al universo kafkiano (lo que es un acierto), más allá de las diferencias con respecto a la novela. Una experiencia extraordinaria.


EL PROCESO DE JUANA DE ARCO, de Robert Bresson. 

Otro gran director acometiendo el juicio a Juana de Arco. Un extraordinario título que expone con rigor lo acontecido con una estilización formal excelsa.


EL SABOR DEL SAKE, de Yasujiro Ozu. 

La manera de indagar en los sentimientos más ocultos y profundos del alma con esa sutileza discreta que tiene Ozu, no ha tenido parangón en la historia del cine. Y siempre con esa depuración estilística inigualable. Obra maestra.


ESCÁNDALO EN LAS AULAS, de Peter Glenville. 

Otro drama en las aulas, sus problemas y conflictos, con la relación de un profesor alcohólico y una alumna que lo denuncia al ser rechazada. Un título englobado en el Free Cinema. Realismo social. Muy aconsejable para estos tiempos.





ESPÍA POR MANDATO, de George Seaton. 

Interesante cinta de espionaje ambientada en la 2ª Guerra Mundial. Un título poco conocido pero estimulante y más que recomendable.
EVA, de Joseph Losey. Otro juego psicológico englobado en un drama romántico con triángulo amoroso. Siempre agudo Losey con los recovecos y oscuridades del alma humana.


FEDRA, de Jules Dassin. 

Actualización de la obra de Eurípides, al que se adapta muy libremente. Interesante trabajo de Dassin con gran reparto.


FREUD, PASIÓN SECRETA, de John Huston. 

John Huston y Montgomery Clift nos cuentan la historia del padre del psicoanálisis, y lo hacen con acierto.


HARAKIRI (SEPPUKU), de Masaki Kobayashi. 

Obra maestra absoluta. Una de las mejores películas de samuráis jamás realizadas. Fatalista, trágica, profunda y conmovedora, desnuda desde su ambientación feudal las injusticias y sometimientos universales. Y lo hace reivindicando grandes valores, los del guerrero protagonista. Indispensable.


HATARI, de Howard Hawks.

 Otra joya de Hawks. Sublimación del arte de la digresión. Una película donde no pasa nada, sin trama, en la que vemos trabajar a un grupo de profesionales (tema clásico en Hawks) que son perturbados por la presencia de una mujer (otro elemento indispensable de su cine). Un clásico absoluto del cine de aventuras, con toques de comedia, claro. Es increíble cómo está rodada.


HISTORIAS DE TERROR, de Roger Corman. 

Otra de Corman, ésta en su género, con el director en su salsa, junto a Vincent Price y adaptando a Poe.





INVASIÓN EN BIRMANIA, de Samuel Fuller. 

Un gran bélico, no muy valorado, de Samuel Fuller. Realista y contundente, un trabajo que merece reivindicarse.


LA CONQUISTA DEL OESTE, de John Ford, Henry Hathaway, George Marshall, Richard Thorpe. 

Otra película por episodios, estaba de moda. Cuatro grandes realizadores exponiendo el desarrollo del viejo oeste. El grueso de la narración es de Hathaway. Un interesante proyecto, irregular, pero convincente.


LA ESCAPADA, de Dino Risi. 

Un clásico de culto del cine italiano, una excepcional comedia (en Italia acertaban en esta época con todos los géneros), estructurada como una road movie, que sirve al director para ir exponiendo la realidad de su país.


LA FRAGATA INFERNAL, de Peter Ustinov. 

Soberbio drama naval profundo y realmente inteligente. Casi desconocida para el gran público es una de las grandes cintas navales que se han hecho en el cine, una auténtica joya en la que todos los aspectos están realmente cuidados.


LA GATA NEGRA, de Edward Dmytryk. 

Transgresora cinta esta de Dmytryk que se mete de lleno en el tema de la prostitución y de la homosexual (lesbianismo) con una desenvoltura pasmosa. Muy interesante, sobre todo por este aspecto.





LA GRAN FAMILIA, de Fernando Palacios y Rafael J. Salvia. 

Un clásico navideño de nuestro cine. Impagable Pepe Isbert, como siempre, e imposible no conmoverse y recodar uno de esos momentos icnográficos de nuestro cine: Chencho perdiéndose en la Plaza Mayor de Madrid.


LA GUERRA DE LOS BOTONES, de Yves Robert. 

Un pequeño clásico francés sobre la infancia, que quizá desconozcáis, aunque tuvo gran repercusión en su día. Encantadora y entrañable.


LA INFANCIA DE IVÁN, de Andrei Tarkovsky. 

Gran obra de Tarkovsky, uno de los más grandes realizadores rusos, de corta pero excelsa filmografía. Es la primera gran obra del realizador, sensacional. La infancia en un mundo putrefacto.





LA MARCHA SOBRE ROMA, de Dino Risi. 

Otra gran comedia italiana, esta de Dino Risi, que se ríe magistralmente, satirizando a su sociedad, en el periodo entreguerras. Una joyita.


LA OBSESION (EL ENTIERRO PREMATURO), de Roger Corman. 

Más terror con Corman, aunque sin Price. Otra joyita de serie B que no puedes perderte si eres fan del género.


LARGA JORNADA HACIA LA NOCHE, de Sidney Lumet. 

La descomposición familiar retratada por Eugene O’ Neill adaptada a la gran pantalla por Lumet. Magníficas interpretaciones de Katharine Hepburn y Jason Robards.


LA SOLEDAD DEL CORREDOR DEL FONDO, de Tony Richardson. 

Un clásico del Free Cinema. Juventud, realismo y crítica social, un estilo urbano… Una grandísima película, emocionante y vibrante, imprescindible para todo cinéfilo.


LAWRENCE DE ARABIA, de David Lean. 

Obra maestra de David Lean. Pocas veces la épica aventurera llegó tan lejos. Una epopeya gigantesca que narra las vivencias de T. E. Lawrence. Otro de esos títulos indispensables para todos los cinéfilos.




LOLITA, de Stanley Kubrick. 

De pornográfica calificaron la obra de Nabokov que aquí adapta Kubrick con notable acierto y certera sugerencia. Una obra inteligente, profunda y matizada que explora los insondables rincones de la obsesión, la atracción y la manipulación.


LOS AÑOS RUGIENTES, de Luigi Zampa. 

Magnífica comedia poco conocida. Una sátira de ritmo vibrante que juega magistralmente con tonos y estilos. Muy buena.


LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS, de Vincente Minnelli. 

La famosa adaptación de Minnelli a la obra de Blasco Ibáñez sobre el auge del nazismo y cómo afectó este a Europa y las dos ramas de una familia. Gran reparto.


LOS VALIENTES ANDAN SOLOS, de David Miller. 

Notable Western urbano y moderno, inspirador de cintas como “Acorralado” (Rambo), donde vuelve a destacar Kirk Douglas interpretando a ese inadaptado, anacronismo viviente. Gran película.


MAMMA ROMA, de Pier Paolo Pasolini. 

Bajos fondos en clave neorrealista retratados por Pasolini, uno de los grandes del cine italiano de todos los tiempos. Eran los comienzos del director, que ya mostraba sus inquietudes y notables virtudes.


MATAR A UN RUISEÑOR, de Robert Mulligan. 

Obra maestra absoluta del cine. Impecable adaptación de esa joya que nos regaló Harper Lee. Gregory Peck encarnó al que se ha considerado “mejor héroe” de la historia del cine, Atticus Finch, por los valores transmitidos. La mirada a la infancia, la educación a esos niños protagonistas y su defensa de los valores universales que apuestan por la familia y se oponen a los totalitarismo y la intolerancia, siguen tan frescos, vigentes y conmovedores como el primer día.





PAGADOR DE PROMESAS, de Anselmo Duarte. 

Película brasileña que alcanzó una nominación al Oscar en su año como Película de Habla no Inglesa. Un drama costumbrista que reflexiona sobre la fe y tiene una notable carga de profundidad.


¿QUÉ FUE DE BABY JANE?, de Robert Aldrich. 

Obra maestra de Robert Aldrich, paradigma del terror psicológico. Es una de las películas que recomiendo cuando me piden alguna o buscan introducirse en el cine clásico. Una rata para desayunar, una silla de ruedas, una lucha de manipulaciones pasivo-agresivas, dos actrices en estado de gracia, dos interpretaciones inolvidables, una atmosfera viciada, claustrofóbica y enfermiza… No se la pierdan.





REBELIÓN A BORDO, de Lewis Milestone. 

Exitosa película de aventuras marinas, remake de la cinta rodada en 1935 por Frank Lloyd, aunque algo inferior, y basada en hechos reales. Una gran película con un gran Marlon Brando.


RÉQUIEM POR UN CAMPEÓN, de Ralph Nelson. 

Otra gran cinta de boxeo con una espléndida encarnación de Anthony Quinn. Un título que dentro de este subgénero no tiene la reputación de otros, por lo que desde aquí la reivindicamos con fuerza.


SANJURO, DE Akira Kurosawa. 

Una de las películas más amenas y dinámicas del magistral director. Mucho más corta además que otros de sus grandes clásicos y epopeyas, con samuráis o sin ellos. Un clásico absoluto recomendadísimo.


SIBILIA, de Serge Bourguignon. 

Hermosa. Una película hermosa. Es la mejor manera de calificar a esta sensacional película francesa sobre el amor puro, sobre el encontrarse y reinventarse a sí mismo, sobre el sacrificio, sobre los prejuicios sociales…


SOMETHING’S GOT TO GIVE, de George Cukor. 

La película inacabada de Marilyn Monroe, que interrumpió su pronta y desgraciada muerte. Era un remake. Se quedó en mediometraje de media hora. Un documento imprescindible.





SUAVE ES LA NOCHE, de Henry King. 

Es un buen drama romántico, aunque la novela de Scott Fitzgerald sea superior. Un título conocido de un buen director.


TARAS BULBA, de J. Lee Thompson. 

Una de aventuras en el siglo XVI, con las luchas entre cosacos, turcos, polacos. Una buena película aventurera, de gran reparto, aunque en roles algo surrealistas, que cumple con creces.


TEMPESTAD SOBRE WASHINGTON, de Otto Preminger. 

Obra maestra de Preminger, una de sus grandes cintas. Excepcional drama político, de gran reparto, profundidad conceptual, brillante realización y denuncia acertada. Tensa, potente. Magistral.




TÚNEL 28, de Robert Siodmak. 

Aceptable trabajo de Siodmak, maestro del Noir, que se adentra en la Guerra Fría, el Muro de Berlín y los deseos de escapar del comunismo. Un thriller acertado basado en hechos reales sobre 28 personas que crearon un túnel para escapar de la Alemania comunista.


VIVIR SU VIDA, de Jean-Luc Godard. 

Godard gozando con su experimentación enmarcada en la Nouvelle Vague. Una obra radical, personal y distinta. No es para todos, pero es fascinante y perfecta para entender lo nuevos movimientos que nacían en esos 60.



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