domingo, 4 de noviembre de 2018

Crítica de "Jesucristo, cazador de vampiros" (Lee Demarbre, 2001): Reseña


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)




Esta es una de esas películas para las que uno no necesita tener conectadas demasiadas neuronas. No necesitaba una película intelectual, de modo que rebusqué en mi cinemateca particular y enocntré uno de los subproductos más frikis que he conocido en mi vida. Amiguitos y amiguitas, os voy a hablar ahora de Jesucristo, cazador de vampiros (Jesus Christ, vampire hunter es su título original). ¿Qué? ¿Mola, eh? Vaya por delante que se trata de una obra cumbre del cine bizarro, de una mierda tan enorme que –aunque solo sea para poder decir que habéis conocido una de las basuras de culto más infames de la historia del cine barato, no os la debéis perder. Voy a intentar resumiros el argumento.






Resulta que en una ciudad indeterminada se están produciendo una serie de sádicos asesinatos de lesbianas a manos de lo que parecen ser vampiros. Así mismo, los miembro más activos y bondadosos de la congregación están desapareciendo misteriosamente. Un par de sacerdotes invocan a Jesucristo para que les ayude y este acude a su llamada. Pero en una pelea con vampiros, los curas fallecen. Jesús logra escapar y se encuentra en casa con María Magdale.., perdón, con Mary Magnum, quien decide ayudarle y lo primero que hace es obligarle a cambiar su túnica por un atuendo más terrenal. La pareja iniciará su cruzada contra los vampiros. Sin embargo, nuestro Jesucristo karateka se da cuenta de que sólos no van a poder afrontar tan dura lucha por lo que llama a los Santos para que le ayuden. Bueno, no exactamente amiguitos. A quien llama es a Santos, un luchador mexicano enmascarado. De esta manera, Mary, Santos y Jesús inician su batalla contra los vampiros exterminadores de lesbianas y sus servidores, entre los que se cuenta un cirujano loco. Si decidís disfrutar de esta magna obra de la historia del séptimo arte asistiréis a momentos que nunca hubiéseis imaginado ver en la pantalla.





Veréis a Jesucristo cantando y bailando, luchando contra ateos violentos o comiendo shawarma cargado de ajo para poder derrotar a los vampiros echándoles el aliento. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Creo que si aún estáis leyendo esto es que sois verdaderos piltrafillas. No os olvidéis comentarme la entrada, amiguitos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario