miércoles, 21 de marzo de 2018

Red Hot Chili Peppers - Stadium Arcadium (2006): Crítica del disco (review)


por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos




Todo bicho humano que se precie de sentir algo por la música tiene su grupo favorito, su disco predilecto, su canción preferida… y sus músicos. Si hablamos de las seis cuerdas, ahí mi favorito siempre ha sido John Frusciante, que el pasado 5 de marzo cumplió 48 años. Por si alguien está más perdido que los Barón Rojo actuales sobre cualquier escenario: John tocó la guitarra en discos imprescindibles de los Red Hot Chili Peppers como el Californication, el Blood Sugar o este Stadium Arcadium. Precisamente, rescato para la ocasión ese último disco (hasta la fecha, ojalá que no el último definitivo) en el que John puso su talento al servicio de los Red Hot. Elijo este disco porque creo que, junto a One Hot Minute, constituye el más infravalorado del grupo. Vale, está claro que las declaraciones del momento calificándolo como lo mejor que habían hecho nunca no ayudaron demasiado (imposible superar el Blood Sugar Sex Magik), pero este disco merece mucha mejor suerte de la que ha conocido. A eso vamos.




Sinceramente pienso que el principal motivo que explica por qué este disco ha pasado a la historia por solo Dani California, Snow y 26 canciones más es precisamente eso: demasiado contenido para digerir. Ahora bien, eso no quita que lo que ofrece Stadium Arcadium sea por muchos momentos un manjar que, digámoslo alto y claro, ahora mismo es impensable en un nuevo lanzamiento de los Red Hot. Tiene sus puntos débiles, claro, pero también es verdad que le da unas cuantas vueltas a By The Way.



Dani California es un temazo con todas las letras, un comienzo brutal y una canción merecedora de cualquier adjetivo positivo que se le agregue. El final es espectacular, con ese magnífico efecto de distorsión marca de la casa de John. Y en directo la cosa incluso mejoraba. Snow tiene esa guitarra que suena como si llorara, provocando un efecto estremecedor que te eriza hasta el último pelo del cuerpo. Pero que los árboles no impidan ver el bosque: el disco no acaba ahí. Hump De Bump contiene la dosis adecuada de desparpajo Funky con ese estilo tan marca de la casa del grupo como para poder estar sin ningún problema en Blood Sugar Sex Magik. Slow Cheetah es una balada magistral donde Kiedis está realmente excepcional, y todo el grupo suena muy compacto, pero sin pecar en exceso de mecanización fría y sin alma, mérito sin duda de Rick Rubin. Warlocks es otra canción enorme, de las que crece con las escuchas. Lo que yo llamo una canción de equipo: lejos de acaparar grandes titulares, contribuye desde la sombra a que el aumento de calidad en el disco sea un hecho. 



Pero es en Wet Sand donde se juntan todos los ingredientes para dar lugar a la que considero la gran canción del LP con mayúsculas: una balada que va creciendo hasta explotar en bola de fuego en forma de un solo de guitarra minimalista pero equipado con un billete de ida hacia la eternidad. El resto del disco va a navegar sobre aguas más tranquilas, aunque nada se le podrá comparar. Tenemos buenos ejemplos de medios tiempos en canciones como She Looks To Me, con un buen estribillo al que no puedes decir que no, momentos acústicos que brillan con luz propia como Hard To Concentrate, que mientras suena te atrapa haciendo realmente difícil concentrarse en otra cosa que no sea la propia canción… al final queda un sabor de disco de notable con muchos grandes momentos, pero es inevitable pensar que de haberle quitado algunas canciones podría estar en dura pugna con Californication y Blood Sugar por el trono definitivo de un grupo que, como la vida, tiene sus altibajos, pero qué difícil es no amarlos.

Hump De Bump

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