domingo, 18 de marzo de 2018

Las mejores películas de 1936 - Los mejor del cine de 1936

Tiempos modernos.


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



En 1936 tenemos un año realmente maduro. Destacan títulos muy diversos, europeos, de directores extranjeros que inician su andadura en América, americanos… Varias cintas británicas y otras tantas francesas, con un inspirado Jean Renoir, del que traigo hasta tres títulos. Algunos de los grandes maestros (Hawks, Lang, Hitchcock, Wyler, Ford, Capra, Chaplin…), aparecen ya consolidados con obras de gran categoría, aquí hay varias que son obras maestras eternas.

Una partida de campo.


Las mejores películas de 1936 
(lo mejor del cine de ese año)


AL SERVICIO DE LAS DAMAS, de Gregory La Cava. 

Y como lo prometido es deuda, aquí está la gran película de Gregory La Cava, una excelsa comedia sofisticada, ejemplo de alta comedia. Una gran pareja, William Powell y Carole Lombard, como protagonistas. Hablamos de una de las mejores comedias del Cine Clásico, es decir, de la historia del cine. No se la pierdan.


CAMINO A LA GLORIA, de Howard Hawks. 

Nueva adaptación de la novela de Roland Dorgelés, que ya tuvo un antecedente que también traje a estas listas, en 1932. Una joya del bélico, reflexiva, intensa, perfectamente narrada, con una estética excelente y centrada en la Gran Guerra. Física y meditativa, nos narra los temores de los soldados en el conflicto con gran precisión y profundidad. Gran película de uno de los más grandes.


DESENGAÑO, de William Wyler. 

Uno de los directores y realizadores más brillantes del clásico, injustamente menospreciado en ocasiones. Aquí entrega un potente melodrama con un espléndido estudio de personajes y una soberbia puesta en escena.




DESEO, de Frank Borzage. 

Drama y comedia con la figura de Lubitsch aportando su toque desde la sombra (productor y guionista no acreditado). La Dietrich y Cooper ya coincidieron en “Marruecos”, otra cinta que traje por estos lares. Merece la pena por su encanto.


EL AGENTE SECRETO, de Alfred Hitchcock. 

No es una gran película, pero sí un trabajo entretenido del maestro, con una trama que no encajaba mal con el estilo que iría definiendo y depurando poco a poco.


EL BOSQUE PETRIFICADO, de Archie Mayo. 

Cine negro existencialista. Notable película que nos entrega a un Bogart en su salsa, duro, pero en papel de villano, algo que no le era desconocido en sus inicios. Gángsters, un bar y rehenes… Cierto es que la película se pierde un tanto en disquisiciones filosóficas, debido a su carácter teatral, pero sigue siendo un buen título. Película clave en la carrera del mítico “Bogie”.




EL CRIMEN DEL SR. LANGE, de Jean Renoir. 

Ironía, vivacidad, picardía… una magnífica comedia de Renoir, que tuvo un año inspiradísimo. Sin renunciar a reflexiones políticas, sociales y humanistas, estamos ante uno de esos desconocidos trabajos que espero los más cinéfilos disfruten.


EL FANTASMA VA A OESTE, de René Clair. 

Una comedia de género fantástico. No la traigo porque sea una obra maestra, sino por su encantadora mezcolanza de géneros y originalidad. Un hombre compra un castillo en Escocia, que desmontará y trasladará, pieza a pieza, hasta América… La cosa es que con las piedras también viene el fantasma que moraba en el castillo.


EL HOMBRE QUE PODÍA HACER MILAGROS, de Lothar Mendes. 

Otra cinta británica que, adaptando a H. G. Wells, nos regala otra entretenida experiencia y buenas reflexiones dentro del género fantástico. Los dioses deciden darle todos los poderes posibles a un modesto dependiente de unos grandes almacenes. ¿Qué hará con tanto poder?




EL PEQUEÑO LORD, de John Cromwell. 

Cromwell era un magnífico artesano, tiene joyas en varios géneros, destacando algunas Noir por las que tengo predilección. Soy muy de Cromwell yo. Aquí traigo un agradable drama con un niño heredero de una gran fortuna que se ve obligado por testamento a vivir con su abuelo, amargado, distante, irascible…


EL SECRETO DE VIVIR, de Frank Capra. 

Una joya del que fue considerado el mejor director de su época, uno de los más grandes de la historia. Un ingenuo Gary Cooper, papel que hacía a la perfección, la protagoniza junto a Jean Arthur. Es una comedia romántica encantadora, perfecta, de las que hace mucho tiempo que no se hacen, y al más puro estilo Capra.


EN ALAS DE LA DANZA, de George Stevens. 

Fred Astaire y Ginger Rogers. No creo que necesite decir mucho más. No es de sus películas más reputadas, pero que co…




FURIA, de Fritz Lang. 

Descomunal obra maestra de Lang, uno de los más grandes, como no me hartaré de decir. Es su primera obra estadounidense, y su primera obra maestra allí (ya llevaba varias en Alemania). Pocas veces se ha recreado la irracionalidad de la mayoría, las debilidades de la democracia y el impulso y motivación vengativa como aquí. Es la mejor película de su año junto a “Tiempos modernos”.


LA CARGA DE LA BRIGADA LIGERA, de Michael Curtiz. 

Segunda de las nueve películas que hicieron juntos Olivia de Havilland y Errol Flynn. No es la mejor de ellas, pero tenemos lo que esperamos: aventuras románticas y carisma por todos lados rodadas con maestría.


LA DAMA DE LAS CAMELIAS, de George Cukor. 

Nada más y nada menos que George Cukor dirigiendo a Greta Garbo. Nada podía salir mal. Uno de los más grandes dramas románticos del cine clásico, es decir, de la historia.




LA VIDA FUTURA, de William Cameron Menzies. 

Otra adaptación de H. G. Wells al saco (que además interviene como guionista en esa adaptación de su propia novela), otra película británica interesante. Con una estética novedosa y particular, es un título poco conocido pero que merece todo el interés de los aficionados a la ciencia ficción por su carácter vanguardista e innovador.


LOS BAJOS FONDOS, de Jean Renoir. 

Adaptando a Maxim Gorki, vuelve Renoir con un drama social de altura. La relación de amistad entre un barón arruinado y un ladrón seductor. Un gran título de uno de los grandes nombres del cine francés de todos los tiempos.


MUÑECOS INFERNALES, de Tod Browning. 

¡Qué gran maestro del terror era Browning! Un absoluto rara avis de su época. No es de sus obras más conocidas, lo que es un aliciente, porque así habrá muchos que la puedan disfrutar por primera vez. Los fans del terror tienen cita obligada.




PRISIONERO DEL ODIO, de John Ford. 

El doctor Mudd atiende a un hombre que llega a su consulta con una pierna rota. No sabe que se trata del asesino de Lincoln, al que ha matado poco antes. El doctor será acusado de complicidad y encerrado a perpetuidad, donde sufrirá penurias y malos tratos de los guardias, en especial de uno verdaderamente sádico. Un notable título del maestro Ford fuera de los westerns.


RIVALES, de Howard Hawks. 

Dirigida por Hawks y terminada por William Wyler, tenemos un más que aceptable, irregular pero disfrutable, drama sobre madereros, su prosperidad, sus luchas por el poder y el amor de una mujer deseada por un padre y un hijo. Sabiendo quienes fueron sus responsables no se puede desdeñar un trabajo así.


SABOTAJE (LA MUJER SOLITARIA), de Alfred Hitchcock. 

Dos películas rodó Hitchcock con este título, una en el 36 y otra en el 42, aunque no tienen nada que ver. Esta que nos ocupa es uno de los trabajos más sólidos en su etapa británica, y tiene escenas que ejemplifican a la perfección la definición de “suspense” que el maestro desarrollo.




SAN FRANCISCO, de W. S. Van Dyke. 

Con Clark Gable y Spencer Tracy en el reparto, la película retrata el brutal terremoto acontecido en San Francisco en 1906 en el contexto de una historia de amor con tintes religiosos. Lo mejor, las escenas del terremoto.


TIEMPOS MODERNOS, de Charles Chaplin. 

Incontestable obra maestra imperecedera y plenamente vigente, en la que se demuestra que en plenos tiempos modernos no hace falta mediar palabra para saber contar y decir las cosas. Lúcida, sensible, profunda, divertida, total. De obligado visionado.


UNA MUJER DIFAMADA, de Jack Conway. 

Encantadora comedia con enredos amorosos y los usos periodísticos en plena guerra de sexos. Cinismo, ironía y buenos diálogos en otro ejemplo de comedia de calidad en el cine clásico americano. Poco conocida, pero merecedora de todo el interés.




UNA PARTIDA DE CAMPO, de Jean Renoir. 

Y terminamos con Renoir, que este año tiene trilogía. En esta ocasión es un mediometraje de 40 minutitos sobre un texto de Maupassant y un look que homenajea a su padre, el mítico pintor impresionista. Una delicatessen.

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