martes, 6 de marzo de 2018

Helloween - Keeper of the Seven Keys Part I (1987): Crítica del disco (review)


por Edy Fernandes (@edylefer)
del blog Soonatas



Poder establecer un punto de partido para un género o subgénero musical es una proeza de dimensiones descomunales, se torna casi imposible colocar un “mojón” que determine el punto exacto que establezca el límite entre el inicio de un nuevo espacio, llegar a un lugar diferente al que se está dejando atrás, pues esto ocurrió en 1987 cuando la banda germana Helloween lanzó el álbum Keeper Of The Seven Keys Part 1; con él se da inicio al subgénero del heavy metal “Power Metal Melódico”.



Este álbum trae un sonido contundente para el momento de su publicación, ya Helloween había marcado un hito con su primer disco Walls of Jericho donde dejó clavadas las bases del “power metal”, pero con su segundo LP le agrega un ingrediente melódico que marca una tendencia muy europea, sobre todo en los países más nórdicos, es el caso de la música elaborada por bandas como la finlandesa Stratovarius.

Veamos que tiene de especial Keeper Of The Seven Keys Part 1, el cual arranca con un intro llamado “Initiation” compuesto por el guitarrista y fundador de la banda Kai Hansen, es una pieza de un minuto y veintiún segundos de duración, con un sonido orquestal que trae magia a nuestros oídos, desde ya el “Power Metal Melódico” dice presente, hay toda una intención de crear algo épico, de lanzar una gran epopeya para que podamos ser uno de los héroes en el campo de batalla. Un buen comienzo para una obra que busca trascender.




“I'm Alive” le da la bienvenida al joven vocalista Michael Kiske, una voz suprema, un tenor que le dio una profundidad a la banda, otorgó una fuerza que permitió crear una producción que tiene luz propia. Además de la genial interpretación vocal podemos disfrutar de unos solos de guitarra llenos de velocidad como el que imprime Kai Hansen, acompañado por un bajo melodioso, un ascenso por lo más alto gracias a Markus Grosskopf, y una batería de doble bombo de Ingo Schwichtenberg que va golpeando magistralmente a un ritmo incansable, así llegamos a la casi perfección, a la mejor muestra de lo que es el “Power Metal Melódico”.

“You, you say, you have lost the way. Got no aim, just livin' for today. Look up to the sky above and see the morning sun again. You got so much power inside, so cry it out my friend: I'm alive! (Tú, que dices, haber perdido el camino. No tengo ningún objetivo, sólo vivo por hoy. Mira hacia el cielo encima de ti y ve el sol de la mañana otra vez. Tienes tanto poder en tu interior, por lo tanto, grítalo mi amigo: ¡Estoy vivo!)”.




Después de escuchar una pieza que inicia con un aroma a Iron Maiden, pero que hace una rápida rotación que da forma al subgénero; llega la tercera composición, escrita por el entonces novel Michael Kiske, “A Little Time” trae un sonido más pesado pero más lento, la batería de Schwichtenberg va marcando los tiempos para levantar otra épica composición con mucho del clásico heavy metal. Las guitarras de Michael Weikath y Kai Hansen hacen delirar con esos efectos que suenan como un cronometro que van indicando que falta poco para el final de los días:

“We got a little time to build up our lives, a little time to make up our minds, a little time to fill up our dreams, a little time, time. (Tenemos poco tiempo para construir nuestras vidas, poco tiempo para organizar nuestras mentes, poco tempo para llenar nuestros sueños, poco tiempo, tiempo)”.




Llega el cuarto track, “Twilight Of The Gods” es otra joya que sale de la pluma y guitarra de Kai Hansen, una visión futurista de lo que posiblemente debería ocurrir entre el 2014 y 2016, al menos esa es la interpretación que se hace de las frases “Insania 20 14” e “Insania 20 16”, parece que se trata de un profeta y sus escritos que relatan la locura que se debería desatar en esos años. Parece una melodía compuesta por Mozart, pero en realidad es toda una mezcla de sonidos del más puro heavy metal barnizado con el “Power Metal Melódico”.

Cuando escuchamos esta canción podemos deslizarnos por una pendiente creada por el bajo de Grosskopf, mientras Hansen y Weikath van intercalando melodías que abren los cielos enrojecidos, en la que fácilmente se pueden confundir con el caer de la tarde; la batería Schwichtenberg no deja espacio para comprender el mensaje muy claro que sale de Kiske quien nos advierte que hemos dejado de adorar a los dioses antiguos, ahora solo rendiremos pleitesía a las maquinas creadas por el mismo hombre, son estas las controlaran la vida en la Tierra, las que harán peligrar el futuro de la humanidad, será la que provocaron el Armagedón:




“Error in store 103, we watch the sun at night. The pretty gods we're built ourselves, now terminate our lives. Silicone brain powered voices are crying "attack" tonight. Our gods are now fighting in anger, burning our world. Doomsday has come and there is no place to hide away… (Error en la tienda 103, vemos el sol en la noche. Los dioses que nosotros mismos construimos ahora acaban con nuestras vidas. Cerebro de silicona y voces motorizadas claman "ataque" esta noche. Nuestros dioses ahora pelean con ira, quemando nuestro mundo. El día del juicio ha llegado y no hay ningún lugar donde esconderse…)”.

Ahora llega a nuestro oídos la suave “A Tale that Wasn't Right”, totalmente melancólica, una oda acompañada de guitarras acústicas que nos recuerda a aquella genialidad plasmada por otra banda alemana tres años antes: “Still Loving You” de Scorpions. Esta canción escrita por el segundo guitarrista Michael Weikath hace palpitar los corazones, hay toda una intención por mover el alma y generar suspiros llenos de esperanzas:




“Here I stand all alone, have my mind turned to stone, have my heart filled up with ice, to avoid it's breakin' twice. Thanx to you, my dear old friend but you can't help, this is the end of a tale that wasn't right. I won't have no sleep tonight. (Aquí estoy, completamente solo, con la mente fría, con el corazón lleno de hielo, evitarlo es romperlo dos veces. Gracias, mi viejo amigo pero no puedes ayudar, este es el fin de un cuento que no estaba bien. No podré dormir esta noche)”.

Después de pasearnos por esta dulce y triste canción que habla de una inminente despedida, una canción que seguro inspiró a grandes temas de bandas como Sonata Arctica y Nightwish; llegamos a un tema más movido llamado “Future World”. Los de Helloween van machacando una energía optimista de lo que la humanidad deberá construir, aquí lo hacen con total libertad, sin pudor: “Cause we all live in Future World, a world that's full of love. Our future life will be glorious, come with me Future World. You say you'd like to stay, but this is not your time, go back, find your own way to Future World. (Porque todos vivimos en el Mundo del Futuro, un mundo que está lleno de amor. Nuestra futura vida será gloriosa, ven conmigo al Mundo del Futuro. Dices que te gustaría quedarte, pero este no es tu tiempo, regresa, encuentra tu propio camino al Mundo del Futuro)”.




Un buen ritmo, guitarras que se van cruzando como rayos que caen del cielo, la batería con un toque punk, un bajo que se va fundiendo hasta darle mucha luz a este “Future World”, Helloween nos regaló un himno para gritar en cada uno de sus conciertos.

Llega la hora de la composición magistral del álbum, la canción que rinde culto al propio origen de la banda, son trece minutos diecinueve segundos de una oda de ingenio suculento; armonías hermosas que se conjugan con un aura tenebrosa, acordes que recuerdan a Black Sabbath, Diamon Head e incluso al propio King Diamond; varios solos de guitarra para dar vida al himno “Halloween”.

La canción es todo un ambiente lleno de neblina, calles tenebrosas donde se respira miedo, para luego tomar fuerza la característica propia de la banda, Helloween se lanza por una profunda historia que trata de alertarnos sobre lo que pasa en la noche de las brujas:

“In the streets on Halloween there's something going on. No way to escape the power unknown. In the streets on Halloween the spirits will arise. Make your choice it's hell or paradise. Ah - It's Halloween... tonight! (En las calles en Halloween algo sucede. No hay forma de escapar del poder desconocido. En las calles en Halloween los espíritus se levantarán. Elige, infierno o paraíso. Ah - Es Halloween... ¡Esta noche!)”.




Se combinan las guitarras de Hansen y Weikath recordándonos por momentos grandes temas de Iron Maiden, pero logran que sobresalga su personalidad, son capaces de crear su propia marca, van avanzando en un camino levantado por ellos, cambiando constantemente los ritmos con el apoyo de la batería de Schwichtenberg, mientras que el bajo de Grosskopf vibra en lo más profundo, remueve la tierra y hace que se levanten los muertos para caminar entre los vivos. A los nueve minutos y treinta y ocho segundos parece que estamos escuchando una obra escrita por un genio como Beethoven, se puede percibir el barrido de Kai Hansen, hace que su instrumento de seis cuerdas suena más como un violín, estamos ante la técnica conocida como “Sweep Picking”.

Michael Kiske se luce con su voz de tenor, hace tronar el cielo con cada nota interpretada en “Halloween”, hará que esta canción se convierta en una referencia obligada a la hora de hablar de la banda, así como del vocalista que a pesar de sus grandes virtudes fue despedido en el año de 1993.

Llega el cierre del disco, “Follow The Sign” es la pieza que concluye este recital, si el arranque fue maravilloso, ahora Kai Hansen y Michael Weikath traen un final dramático, es solo una despedida momentánea que dejan muy claro en la letra de esta su octva acanción: “Did you make your choice? You're the keeper of the seven keys. Our only hope's your victory, so follow the sign. (¿Hiciste tu elección? Tú eres el guardián de las siete llaves. Nuestra única esperanza es tu victoria, así que siga la señal)”.


Keeper Of The Seven Keys Part 1 seria originalmente un álbum doble, pero la discográfica recomendó sacar dos discos por separado, por lo que un año después Helloween lanzó Keeper Of The Seven Keys Part 2, otra gran producción que termina de dar forma a un subgénero creado por estos metaleros alemanes y que irán dando forma con el transcurrir de los próximos años: el “Power Metal Melódico”.

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