domingo, 7 de agosto de 2016

Microrrelatos - Celebración (Cosas en los bolsillos, nº 143)



Celebración

LUIS Román ha ganado en la capital un concurso menor de poesía, pero en su pueblo todo lo relativo a la cultura es acogido según merece y a Luis Román le han preparado algo grande para recibirlo como es debido. Él no lo sabe, pero el día anterior a su regreso, tocado con los laureles del triunfo, todo el pueblo se ha puesto manos a la obra. Se han enjalbegado las fachadas de las calles principales por donde se pasará un flamante y animado desfile, calles que se han ornado con banderines que cuelgan de cintas de colores que cruzan tejiendo el cielo enmarañadas de un lado a otro de rejas y balcones, que a la vez han sido vestidos alternadamente con las banderas nacional, municipal y de la comunidad autónoma. En el desfile el galardonado autor irá acompañado por la banda municipal (que irá tocando piezas wagnerianas), así como la de tambores y cornetas, del mismo modo que no faltarán las simpáticas majorettes. Todo se pretende apoteósico.


El premiado marchará en posición sedente sobre una carroza ricamente engalanada, encumbrado en un trono regio desde el cual saludará a sus paisanos moviendo la mano realmente, recibiendo los hurras, vítores y parabienes del paisanaje, así como las flores por cientos en una lluvia que irá barriendo la calle a medida que la comitiva y el carro principal avancen con la parsimonia y reverencia que el acto requiere.

Ya en la plaza, el alcalde dará un elocuente y pomposo discurso desde el quiosco que se erige en su centro y luego dejará que el premiado se dirija a la concurrencia, que permanecerá en absoluto silencio, atónita ante las palabras graves del poeta cuya retórica oratoria alimentará la perplejidad del subyugado y boquiabierto auditorio. Por supuesto, el momento cumbre de la jornada consistirá en la lectura del glorioso y singular poema que ha causado estupor en la corte ("... y mientras hacías el pisto en la perola / llegué y te dije 'hola'..."), durante el cual ocurrirá el desvanecimiento de alguna doncella cuyo cuerpo sucumba al rayo del amor desprendido virtuosamente de las palabras del rapsoda.

No terminarán ahí los actos, pues tras esto habrá juegos de cañas, bailes regionales y desfile de caballerías atalajadas.

Para la comida oficial, el consistorio ha preparado una caldereta popular para la que se sacrificarán 50 corderos. Más aún, no faltarán parrilladas de carne asada tanto de ave de corral (90 pollos) como de vacuno (3 terneras) y porcino (8 gorrinos). El vino por arrobas, nutrido con gaseosa y azúcar, hará las delicias del populacho, tanto de niños como de mayores. Todo finalizará con la popular pólvora tan del gusto de este pueblo cultivado que sabe agradecer, valorar y resaltar todo aquello que enaltece su historia en ámbitos estrictamente culturales.

El héroe dormirá esa noche acompañado de cuantas nínfulas desee. El cabildo ya pergeña el levantamiento de un busto para la persistente gloria de un nuevo vate de las letras locales, que será colocado a continuación de los 46 que en estos últimos años han merecido tamaña distinción.

Ángel Carrasco Sotos

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