domingo, 7 de mayo de 2017

Crítica de "Ghost in the Shell" (Rupert Sanders, 2017): Review


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC


Es francamente interesante la reflexión y evolución que sobre la conciencia, inteligencia y corporeidad artificial y digital está realizando Scarlett Johansson en sus últimas apariciones en cintas de ciencia ficción. Estas ideas tocadas en películas como “Lucy” (Luc Besson, 2014), la magnífica “Her” (Spike Jonze, 2013) y “Under the skin” (Jonathan Glazer, 2013), definen una inquietud que hace caer a la actriz como en una consecuencia lógica en esta adaptación del hito del cyberpunk que es “Ghost in the shell”.

No es un remake, o no lo es exactamente, ya que la película recoge más aspectos del universo creado por Masamune Shirow, tanto de mangas como de animes.



Quizá por eso no termino de reconocer en este film al del 1995 más allá de algunas secuencias calcadas y alguna idea de su trama, algo que no incomoda, pero en otros casos esta obra sí resulta cuestionable y palidece en la comparativa.

No veo nada de la película de 1995 dirigida por Mamoru Oshii, no existe su ambigüedad, su planteamiento frio y aséptico, desapasionado, que se aleja con denuedo de cualquier atisbo sentimental o emotivo, escenificando un mundo deshumanizado en una evolución irrefrenable. Es cierto que la película anime tiene problemas de ritmo y sus divagaciones conceptuales son algo crípticas, sus enunciados filosóficos algo pesados y oscuros, en una narrativa rígida y algo acartonada, por lo que se ha decidido simplificar todo, reducirlo a patrones conocidos, especialmente desde su concepción filosófica, por lo que todo suena a manido, a ya visto en muchas ocasiones, cayendo referentes evidentes y más brillantes continuamente.




Lo que tenemos aquí es una cyborg con crisis de identidad, una historia que básicamente calca las ideas de “Robocop”, entre otras muchas, con escenas calcadas del anime. Una chica a la que tras sufrir un supuesto accidente le trasplantan su cerebro a un cuerpo artificial y maximizado, para convertirlo en una agente especial de primer nivel, que conserve lo mejor de lo humano en un cuerpo mejorado.

Por desgracia, la asepsia fría y casi sin escrúpulos de la cinta original, en especial personificada en su protagonista, aquí es minimizada, dirigiendo sus intenciones e ideas, como he comentado, a otras manidas e infantiles, asumibles por el público, donde se dan más respuestas que preguntas se plantean. Todo lo que en la cinta original eran reflexiones que buscaban la participación del espectador, hacerle pensar sin dar respuestas, en una historia llena de ambigüedad en todos los sentidos, aquí concluye de la peor forma, traicionando aquel espíritu, resultando en todo momento previsible por culpa de ese desarrollo basado en referentes conocidos, que termina por caer en el sentimentalismo y la complacencia con el público, humanizándolo todo para buscar la identificación de aquel de la manera más burda, quizá por miedo al rechazo que la concepción del original pudiera provocar.




Traiciona así también a su protagonista, lejos de la determinación y profesionalidad sin fisuras, que aquí es una cyborg taciturna llena de dudas, una Hamlet robotizada que pasa sus días preguntándose quién es, si es o no es… Una elegida, única en su especie, esta Scarlett algo orientalizada… Los esfuerzos por humanizar personajes resulta algo ridículos.

La historia coincide poco con el recuerdo que tenía de la del 95 debido a los cambios insertados, convirtiendo esta intriga cibernética en otro tópico maniqueo de malos y buenos muy definidos donde las corporaciones millonarias son el cáncer a extirpar…

La estética, que se muestra de la manera más simple, con paseos de los protagonistas, tiene grandes atractivos. No puede ser de otra forma con sus referentes. Ambiciosa, pero algo hortera, recordando en ciertos planos aéreos a los últimos “Cazafantasmas”. Un mundo plastificado e hipertecnológico que logra transmitir lo que pretende.




Todo está simplificado, desde la trama con corporaciones empresariales y políticas a sus conceptos filosóficos. Aquí todo se entiende sin problema.


La dirección es poco brillante, convencional, sin atisbo alguno de originalidad o imaginación en la puesta en escena. Peleas y tiroteos cortos y rutinarios sin aliciente alguno, con cámaras lentas para dar un punto esteticista que tampoco le benefician. Podrían haber visto “John Wick” (Chad Stahelski, David Leitch, 2014), así algo mejoraría la cosa, ya que pretenden tiroteos con muchas luces y neones.
La mitología que se pretende es poco acertada, lo que es un defecto lamentable al contar con unos originales muy ricos. Aquí se caen en incoherencias y falta de elaboración. Una pena.




El final es blandengue y comercial, renunciando a la frialdad, e incluso crudeza, del original, que en cierta medida se había mantenido en su estética plastificada y su nocturnidad de neones y anuncios luminosos descaradamente tributaria de Blade Runner” (Ridley Scott, 1982), otro evidente referente, quizá de los más desvergonzados y tópicos.

La individualidad, la identidad, la esencia de uno mismo, la idea de que la realidad no existe, un slogan comercial acerca de lo que nos define… pretende camuflar la simpleza absoluta de la propuesta.




Previsible y aburrida, salvo para los muy fans, donde no se reconocen determinadas esencias de la original, pero que aprobaría si no tenemos en cuenta esos referentes porque no cae en errores significativos, siguiendo los pasos de tropecientas cintas de este estilo, con un protagonista robótico o cibernético que busca sus recuerdos e identidad, su humanidad casi perdida…

No creo que la película entusiasme a nadie, sea un apasionado del manga o el anime o se mantenga completamente ajeno a este universo.

2 comentarios:

  1. Para los muy fans es una gran decepción. No inmediata, porque como dices, aislada de los originales no es por sí misma un desastre, pero según se reflexiona en las originales y en lo que han hecho, el descontento crece y crece y uno acaba deseando que hubiera ardido el almacén con todas las copias antes del estreno.
    Es cierto lo que dices respecto a la oscuridad; la película del 1995 tiende a ser oscura; pero considerando que esta pretende estar tomando elementos de toda la saga, que abandona esa oscuridad para las series, no me parece bien que hayan ido por esos ambientes. Pero bueno, se puede aceptar.

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  2. Sí, creo que a los fans es a los que más puede decepcionar, Rojo4, porque se aleja de ciertas esencias para tomar prestadas otras ya manidas y que corresponden a otros iconos...

    Un saludo.

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