martes, 19 de septiembre de 2017

Foo Fighters - Concrete and Gold (2017): Crítica review


por Edy Fernandes (@edylefer)
del blog Soonatas



Desde que Dave Grohl decidió dar vida a la banda Foo Fighters ha pasado por muy duras críticas, se le ha cuestionado por el solo hecho de hacer algo bajo el manto de Nirvana, sin dar tiempo suficiente para que se curaran las heridas de sus seguidores tras el suicidio de Kurt Cobain. También aparecieron los sin sentido que se encargaron de lanzar muchas balas acidas por ser considerada una banda poco original; pero la verdad es que ellos han demostrado en sus veintitrés años de vida que siguen subiendo a la cima, porque son frescos cuando lo quieren, pesados cuando afilan sus instrumentos, profundos cuando quieren explorar el universo, sarcásticos para reírse del mundo, serios para enfrentar las realidades, pero sobre todo, unos genuinos y honestos músicos. Pero ¿Qué trae su nuevo disco?



La máquina del tiempo parece que si existe y Foo Fighters se encargó de confirmarlo con su más reciente álbum, el noveno en estudio, llamado “Concrete and Gold”. Cuando comienza a sonar la primera canción sientes que estás en una delgada línea que separa los 60’s de los 70´s, hay una regresión temporal desde Simon & Garfunkel a The Beatles, una guitarra acústica solitaria, un Dave Grohl que introduce unas líneas para dar entrada a un coro que te ubica obligatoriamente en “Because”, tema que forma parte del disco “Abbey Road” del cuarteto de Liverpool. Así es “T-Shirt”, un mágico y corto viaje por el pasado que finaliza con la fuerza que caracteriza a la banda formada en Seattle.

“Run”, seleccionado como el primer sencillo promocional de este álbum, es sin duda la pieza más Foo Fighters del álbum, tiene ese aire de “Best Of You”, “The Pretender” o “Something From Nothing”, aquí nuevamente aparece el comienzo suave para después surgir como una erupción volcánica esa descarga de furia, sin miedo de llegar al extremo, por supuesto, dentro de los propios límites de lo que hace esta banda. En lo personal la considero genial, tiene todos los ingredientes necesarios para levantar el ánimo, puede servir para salir a trotar mientras ves la ciudad detenerse frente a ti; te permite sacudir la apatía y reiniciar la vida con otra actitud.




“Make the Right” tiene un aire de Deep Purple, es algo que no se puedo evitar, piensas en “Never Before”, es así, y no hay nada que haga quitarte esa idea de lamente; por supuesto, hay pinceladas de Led Zeppelin; por eso podemos llegar a la conclusión que es un smoothie que comienza dulce pero te deja al final un sabor acido, eso sí, muy gustoso. Aquí Taylor Hawkings juega un papel fundamental, tanto en la batería como en la voz principal.

El segundo single dice presente, “The Sky Is A Neighborhood” es The Beatles donde lo pongas, juego de coros que sabemos vienen desde The Beach Boys, pero musicalmente es como escuchar varias canciones de “White Album”. Tiene muy claro Dave Grohl lo que busca con estas composiciones, mucha frescura con un toque de oscuridad, sin dejar que nunca el astro rey se oculte por completo, estamos frente al sol de medianoche.

“La Dee Da”, con ese nombre podríamos pensar en “Ob-La-Di, Ob-La-Da”, pero no hay ningún parecido, más bien ese bajo al comienzo nos transporta al sonido de “Muse”, pero rápidamente los sonidos de lo electrónico van transformándose en un rock más sucio, es quizás la pieza que rompe con el resto de lo que encontramos en el disco, particularmente me gusta mucho, su final es un lanzamiento al vacío, esperando solo que el paracaídas abra para evitar la caída.

Se suaviza el ambiente con “Dirty Water”, por momentos recuerda las maravillas que hicieron en el álbum acústico de “In Your Honor”, pero tiene los colores de los años 60’s, ese viaje “alucinante” que puede parecerse al “País de Las Maravillas de Alicia”. Pendientes con el final, sonidos experimentales hacen que la pieza regrese a lo actual, muy “indie”, es interesante lo que consiguen en esta fluida composición.




Lo experimental se queda atrás, “Arrows” va buscando un camino más directo, sin embargo los Foo Fighters van serpenteando para evitar caer en la rutina, busca nuevas formas sin salir de su espacio, tienen la necesidad de despertar otros sentidos sin dejar de hacer lo que ellos dominan, y con esta buena canción hace que el aire fluya, se puede levitar por segundos, hay la posibilidad de correr sin pisar el suelo. En algún momento rememoran el cover que grabaron del tema “Baker Street”.

Regresamos a las melodías beatlemaniacas con “Happy Ever After (Zero Hour)”, guitarras acústicas, instrumentos de cuerdas al fondo, y una parte en el que Dave Grohl pareciera estar apunto de decir una y otra vez “Lucy In The Sky With Diamonds”. Aquí no cabe la menor duda que hay todo un homenaje así como un culto a John, Paul, George y Ringo.

Interesante lo que trae “Sunday Rain”, vuelva al primer plano Taylor Hawkings, canta una pieza que tiene color, olor y sabor a “The Beatles”, aquí las guitarras suenan a Lennon, aunque tenemos unas sombras que dan una profundidad a lo Led Zeppelin, sentirán que están subiendo unas escaleras al cielo. Es una canción sincera, no hay intentos de disfrazar el sonido, de mostrar una cosa haciendo otra, hay honestidad en su propuesta, aquí se puede ver claramente esto. No se puede dejar de mencionar ese piano interpretando un suave jazz al final de este track.

“The Line” es la canción que más se acerca a lo pop en este disco, hasta ahora los experimentos han copado la escena, pero aquí hay un ritmo más contagioso, una intención de sonar en las radios con una pizca del sonido de Foo Fighters, es el dulce que puede comer cualquier mortal sin necesidad de saber de qué está hecho.

El disco cierra con la canción que le da el nombre a este experimental álbum, “Concrete and Gold” reafirma de lo que está hecho este construida esta placa, una gran seguridad en lo que se busca, solidez pura en el sonido aquí presentado, puede ser duro por instantes, pero finamente trabajado, su brillo resplandece en el horizonte. En este track se quiere ir mucho más allá, en algún momento llegas a pensar que estas frente a algo que hizo Pink Floyd, el final es el clímax, inimaginable e insuperable.

Dave Grohl nunca mintió, dijo que con este álbum quería buscar un sonido especial, traer lo mejor de “The Beatles” y “The Beach Boys” para colocarle la furia de “Motorhead”; sentía la necesidad de encontrar las maravillas que hicieron posible las buenas propuestas melódicas de “Adele”, por lo que se juntó con su productor, Greg Kurstin. “Concrete and Gold” aún es un recién nacido, aún hay mucho para descubrir, es un disco cristalino, pero que si te descuidas se empaña y no puedes ver con facilidad por el vidrio, es necesario saber cuándo observar a través de él y así encontrar el brillo del oro sobresalir del sólido concreto. Es aún muy temprano, apenas está amaneciendo, pero ya podría decir que podemos estar frente al mejor álbum de Foo Fighters, demostrando que aún tienen camino y gloria. De momento solo queda escucharlo y disfrutarlo.

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