sábado, 30 de septiembre de 2017

Crónica de Luback, Madrid, Sala Moby Dick, 29/09/2017: Review


por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos





Las expectativas estaban en el último peldaño de la escalera al cielo de Led Zeppelin, y volvieron a cumplirlas con creces una vez más con algo que muchos se empeñan en dar por muerto tantas y tantas veces: rock and roll, blues, folk… MÚSICA, en mayúsculas y con todas las letras. Las más de ochenta personas que les disfrutamos en la preciosa sala Moby Dick de Luback lo comprobamos encantados, y es que, como sucede con los Allman Brothers, sus discos en estudio (dos de momento) son notables, pero es en directo donde realmente despliegan todo su enorme potencial. A falta todavía de su Fillmore East particular, para el recuerdo queda este concierto en Moby Dick que nos hizo vibrar a los que hemos estado hace unas horas siendo testigos directos de un grupo de músicos espectacular.

Cristian Young y Manu Entwistle al violín


Ha pasado casi un año desde la vez anterior en Moby Dick. Algunas cosas han cambiado; otras, no: Neil Young todavía saca una media de 500 discos por año (y ojalá fueran 600), Los Zigarros siguen teniendo un directazo y la lista de éxitos del momento de Spotify continúa asustándome cada vez que me armo de valor para ojearla. El caso es que en este tiempo Luback han ido dando forma a una serie de canciones que podremos escuchar en estudio seguramente para mediados del año que viene, y hoy tocaba estrenar algunas de ellas. Let there be rock!


Manu Entwistle


Una de esas nuevas se llama "The Deal", y en ella se escucha a un grupo ambicioso que continúa explorando en tantos y tantos sonidos que mezclan con ese resultado que tan bien conocemos. En su afán por seguir borrachos de géneros, el cóctel resultante es de los que invita a repetir. Uno que conocemos ya bien es ese "White Horse", cuyo título bien podría dar lugar a ciertas interpretaciones, que concluye con un final algo ambiguo: “me voy montado en mi caballo blanco, y no estoy triste”. Inevitable no pensar en los Pink Floyd del Wish You Were Here mientras suena. "My Hole", otra de las nuevas, despega de su engañosa simplicidad de sol y re mayor para explotar como un big bang escupiendo sus acordes sobre nosotros, con unos coros de Marcus Hendrix Wilson que recuerdan a los que hacía Frusciante en los Red Hot. Más recuerdos llegan de la mano de Freaky, de su primer álbum, con un fuerte aroma a blues rock made in The Doors con ese sello tan personal que el grupo le pone a todo lo que toca. Podrían haber caído algunas más de ese primer trabajo como "La Vida Sigue", que es la que más he echado de menos, por poner algún pero. Uno de los momentos mayúsculos de la noche llega con ese tema instrumental que bebe de los viajes espaciales de Hawkwind, los primeros King Crimson y el "Shine On You Crazy Diamond". Comentaba Marcus que había surgido en la misma sala en noviembre del pasado año, y no tiene título, como uno de los mejores discos de la historia.


Marcus Hendrix Wilson


 Kiko se sube a las tablas para dejarse la garganta en "We Are", que, como dice Cristian, se hizo para que la cantara él: la prueba inequívoca de que el grupo no les hace ascos a sonidos más duros de lo habitual. La otra gran colaboración de la noche nos la regala Carmen Villaescusa, poniendo voz y alma a lo Amy Winehouse en otra de las nuevas canciones, que crece imparable con un sentimiento sobrecogedor. Otra de las especialistas en no dejar a la piel indiferente es "Choose", la que abre su Relative Keys For Vital Subjects, con una atmósfera que en lo personal recuerda a algo similar a lo que hace Arthur Lee en "You Set The Scene", del Forever Changes. Seguimos con el alma en lo más alto cuando suena "Peñagrande", del primer disco, con ese maravilloso violín de Manu que, después de un trabajo enorme no siempre reconocido al bajo, lo borda. Fácil reconocer la gran labor de Yago a las teclas, que, como bien se encargan de recordarnos cuando le presentan, también es gran culpable de la sobredosis de emoción en muchas de las canciones. Lo difícil es quedarse con una sola versión de las dos que hacen, "Jealous Again" de los Black Crowes o "Fisherman’s Blues" de los Waterboys, porque el resultado de ambas es colosal. Más rockera la primera, más íntima la segunda, son formas distintas de entender la música, que es la que sale ganando con versiones tan brutales como esas.


Cristian Young, Michael Stipe a la batería, Manu Entwistle y Marcus Hendrix Wilson al bajo. 
(Me duele en el alma que las fotos que tengo de Yago sean más malas que el reggaetón).


Esta noche Luback me volvió a conquistar en lo más hondo, y algo parecido hicieron con mi amiga Laura. En este país de despacitos, bien merece la pena apostar por grupos que transmitan de la misma manera que estos enormes músicos, que en directo se las arreglan para quedarse a vivir en tu corazón. Por esas bandas que mejoran la vida de quien las escucha. Siempre Luback!


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