sábado, 16 de septiembre de 2017

Leprous - Malina (2017): Crítica del disco review


Por Esteban Martínez (@EMartineC)
del blog Benditos Discos



Estos últimos meses varios de los discos más esperados de estos años han visto la luz y por ello mismo me siento en este día a escribir respecto al que, dentro del mundo del metal progresivo, debe ser uno de los álbumes que más ansiosos nos tenía. Y es que había que ver si los noruegos de Leprous sostenían su lento pero claro distanciamiento con la música extrema o reculaban de alguna forma hacia el sonido de sus inicios. Lo cierto es que mirado a distancia, da la sensación de que tras Coal (aquella obra maestra de 2013 y uno de los discos más grandes que hemos oído en este siglo) la banda comprendió que en aquella dirección era imposible avanzar más por lo que The congregation (2015) no fue sino una forma de ganar tiempo (gran forma por cierto) mientras pensaban bien hacia que estación ahora debían moverse. El resultado de aquella búsqueda se resume en la hora de música que nos entregan en Malina, el quinto álbum en la carrera de Leprous.




Los adelantos entregaban señales y lo comentábamos un par de semanas atrás: todo parecía indicar que el asunto se venía esta vez más ligero y, digámoslo con todas sus letras, comercial. Sin embargo, con el álbum entre nosotros es necesario realizar la aclaración: tanto 'Stuck' como 'From the flame', dos temas relativamente inmediatos, de estructuras reconocibles y que anticipaban un The congregation en versión soft, mueven a engaño. Malina es un disco de música progresiva y en su extensión, pese a que se confirma el abandono del sonido duro por parte de la banda, resulta un trabajo cuidado, muy oscuro y por cierto, tremendamente diverso, un disco que continúa mostrando a los noruegos en estado de gracia.




La partida de hecho, a cargo de 'Bonneville', que va desde la sutileza y el coqueteo con el jazz hasta una serie de golpeadas explosiones, habla de un álbum instrumentalmente pensado al detalle, con unos Leprous que controlan la intensidad a placer. A las inmediatas 'Stuck' + 'From the flame', que desde ya dan muestras de un Einar Solberg que tras la perdida del gutural ha logrado reinventarse de gran forma entre vocales altos y agudos, le siguen 'Captive', golpe seco al mentón, e 'Illiminate', que para mi debe ser el tema al que más cuesta entrar en el disco debido a su sonido entre cortado constante que juega entre guitarras, batería y sintetizador de manera notable. Y a partir de acá, Malina comienza a volar...

'Leashes' baja las revoluciones e se instala sobre una melodía dulce que en los coros explota aunque nuevamente conteniendo el sonido. El resultado es fenomenal. Algo similar realizarán más adelante en 'Malina' (la canción), aunque generando sensaciones intensas con un Baard Kolstad que logra sincronizarse de manera magistral con los vocales de Solberg, entregando un resultado enorme. Entre las mencionadas 'Mirage' + 'Coma' se instalan desde ya como las dos piezas del disco que realizan claros guiños al pasado inmediato de la banda (Coal y The congregation), con un sonido que continúa moviéndose en tiempos entre cortados y estructuras progresivas que no regalan tregua.




Para el cierre, otro tema directo que golpea fuerte como 'The weith of disaster' y los casi ocho minutos de una teatral y dramática 'The last milestone', cierre que quizás se extiende demasiado y me parece no conecta de manera acertada con todo lo que venía sonando, marcándose un exceso que creo se lo podrían haber ahorrado.

En definitiva, Malina de Leprous es la demostración de que los noruegos por ahora siguen sin tocar techo. Abandonan definitivamente (?) el metal, entregan su trabajo más limpio y desnudo a la fecha pero lo realizan sin perder un segundo su esencia y calidad. Creativos a rabiar e instrumentalmente impecables. Estamos frente a otro de los discos del año.

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