domingo, 17 de septiembre de 2017

Crítica de Piratas del Caribe 5: La venganza de Salazar (Joachim Rønning, Espen Sandberg, 2017)



por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Viendo la deriva tomada por la saga desde casi su comienzo, bien podría extenderse hasta el infinito de igual forma que sería deseable que terminara de una vez. La cosa es que, habida cuenta de su conclusión, me temo que tendremos más capítulos.

Es cierto que es Disney quien está detrás de estas divertidas aventuras del capitán Sparrow, pero en su origen nunca fue tan infantil ni tan paródica como en este último episodio, tono que se veía venir capítulo a capítulo, bien es cierto.




Esta quinta entrega parece querer recuperar y congraciar todo aquello que en las anteriores quedó manga por hombro. El cruel romanticismo y la aventura sorprendente, que ha ido quedando sepultado entrega a entrega, llega a puerto reencontrándonos con Orlando Bloom y Keira Knightley en unos breves papeles que quizá los integren de lleno en futuras secuelas.

“Piratas del Caribe” siempre ha presentado un universo lleno de personajes malditos, condenados, así como de desarraigados, personajes a los que les falta algo, generalmente parte de su familia. Así ocurre en esta entrega también, con todos buscando a sus progenitores, Sparrow buscando recuperar su barco y padres sin esperanza de volver a ver a sus hijos… Y de fugacidades, uno de los aspectos más interesantes de la saga, que aquí se mantiene, aunque se apueste más por los reencuentros.




Una película que en su inicio tiene un toque a los Goonies (Richard Donner, 1985), aunque pronto nos desmarcamos de aquella esencia. La posterior secuencia a esa introducción nos presenta al villano, Salazar, interpretado por Javier Bardem, adornado por eficaces efectos especiales acuáticos, pero conforme la película avanza nos resulta una secuencia absurda. ¿Estaba Salazar en disposición de amenazar a nadie? Y esa amenaza, ¿qué objetivo tiene? Del tema de la brújula de Sparrow y el conocimiento adquirido por unos y otros sobre ella mejor no hablamos…

Todos los elementos característicos de la saga se mantienen, los objetos que crean o eliminan maldiciones, las mencionadas ausencias, los mapas, las misiones, la estética decrépita habitual… Y ese pirateo lleno de lealtades dudosas o particulares, con traiciones y mentiras, manipulaciones y deshonras redimidas en un personal código de valores alejado de la ley.




Johnny Depp nos deleitó y sorprendió a todos con un personaje que se ha hecho inmortal, un pirata amanerado y desastrado que se alejaba de todo lo visto antes, pudiendo además dar rienda suelta a su excentricidad y gusto por el disfraz. Un magnífico antihéroe. Lamentablemente, ese personaje, como toda la saga en realidad, ha terminado por ser una parodia de sí mismo, buscando desesperadamente el chascarrillo, la gracia, la ocurrencia, para que el público infantil ría, y con una encarnación cada vez más exagerada y paródica, menos convincente y auténtica. Y a pesar de todo es lo único que merece rescatarse de la nueva entrega… Al final uno tiene la sensación de que el peso de Sparrow en la trama es intrascendente, un poco como el villano de Bardem, y que hubiera dado igual su presencia salvo en alguna circunstancia de cuestionable importancia. No en balde se pasa buena parte del metraje amordazado o preso.




Ese exceso de humor, hasta hacer una parodia de esta quinta entrega, lastra y resta la fuerza que pudiera tener a la aventura, el misterio y la diversión, que no pueden tomarse en serio. No significa que determinados momentos de humor funcionen, pero el tono general se resiente. Es por ello por lo que los momentos de tensión mezclados con dramatismos no encajan bien y las penas encajan aún peor…

Como curiosidad tenemos que podemos disfrutar de Paul McCartney en un pequeño papel, que sustituye a Keith Richards, que ya pasó por la saga en la anterior entrega.

En definitiva, un prescindible capítulo sólo recomendable para los muy fans y los chavales, aunque siempre puedes deleitarte con la banda sonora, que es ya un icono del cine moderno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario