viernes, 29 de septiembre de 2017

Crítica de "Guinea Pig 2" (Hideshi Hino, 1985)



by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)





Ya habréis adivinado que soy uno de esos frikis que se ha hecho con una copia de Flor de carne y sangre, también conocida como Guinea Pig 2. Os diré –por si no lo sabéis ya- que las películas de la serie Guinea Pig se rodaron en Japón en los años 80 llevando hasta el límite el genero gore en su vertiente de violencia más gratuita.



Estas películas –que, si somos sinceros, no es que sean obras cumbre de la cinematografía mundial- adquirieron grado de leyenda cuando Charlie Sheen, el actor norteamericano, vio la que este que os escribe consiguió. El bueno de Charlie creyó que estaba visionando una snuff movie, y lo denunció al FBI, quienes iniciaron una investigación.




Total, que al final se descubrió que todo era ficción –de mejor o peor gusto, según el ídem- y que las escenas escalofriantes de tortura y mutilación que podían verse en la película eran producto de rudimentarios pero altamente efectivos efectos especiales. La nota negativa –que aún así no ha conseguido quitar de la serie ese halo de leyenda del gore- es que, tras la detención hace años en Japón de un asesino en serie llamado Tsutomu Miyazaki, se supo que este tenía miles de cintas de vídeo dedicadas al cine gore, y que su película favorita era precisamente Flower of Flesh and Blood –sí, amiguitos, la que me agencié en su día-, que utilizó como guion en algunos de sus crueles asesinatos.

A ver si os hacéis con ella, pilláis unas palomitas y disfrutáis de una tarde bajo la lluvia. Luego me contáis en el foro.

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