viernes, 8 de septiembre de 2017

Crítica de "El reino de la calavera de cristal" (Steven Spielberg, 2008): Reseña


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)





Corría el mes de julio de 2008, en el marco de una tarde tocada por ese calor húmedo que caracteriza la ciudad de Barcelona, me dispuse a cumplir una promesa efectuada a mi hija y fui al cine a ver la última entrega de Indiana Jones. Vamos a ver si me explico.



Había visto todas las películas de este personaje y no se puede decir que no me gustasen -aunque la segunda me pareció de nivel inferior a la que inauguró la saga-, pero no es el tipo de cine que me guste para disfrutarlo en un local. Evidentemente, el éxito a nivel mundial de Spielberg y su Henry Jones Jr. me proporciona la misma autoridad en la materia que la que podría tener un integrante de esas tribus perdidas que dicen que aún quedan en el amazonas. Sin embargo, me explicaré. Indiana Jones -las películas- son puro divertimento, cine de aventuras, dosis calculadas de espectáculo, tensión y humor. Así pues, amiguitos, ¿cómo nadie se las puede tomar en serio? Ya sé que el cine es mentira, que -por ejemplo- algunas de las películas de terror que os recomendaré en este blog no son creíbles, pero eso ya se sabe. O que Anton Chigurh, el asesino de la película de la que os hablaré en breve, tampoco existe... ¡pero podría hacerlo!. Sin embargo, las situaciones que vivimos en las peripecias de Indy son del todo inverosímiles. Es como ver una película de superhéroes, pero con un guion que nos cuenta que el protagonista sólo es un profesor de universidad.




Total, que está muy bien hecha -no le vamos a negar a Spielberg a estas alturas su profesionalidad-, es distraída y... poco más. Para mi gusto, El reino de la calavera de cristal se trata de un enorme caramelo dulce, para todas las edades, sin complicaciones, sin profundidad y sin credibilidad. Por último, piltrafillas, -si alguien no la ha visto todavía y pretende hacerlo, que no siga leyendo- os haré partícipes de una queja y un temor. La queja es la unión de los universos espilberguianos, eso de juntar cine de aventuras con cine de extraterrestres, para mí, le ha dado la puntilla a la última de la serie con Harrison Ford. Y el temor -tiempo al tiempo- es que no creo que Ford vuelva a coger su látigo y su sombrero, pero ¿quien sabe si Shia LaBeouf -el protagonista de Disturbia, otra cinta de la que os he daré cuenta en este espacio- no será el protagonista de una nueva etapa de esta franquicia?

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