domingo, 21 de septiembre de 2014

Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (45): Los raros



Los raros

HE de confesar que soy algo extraño. Por ejemplo, hay días en que me levanto alborozado y propago mi alegría contagiosa a los vientos y me siento señor del aire y refinado visitador de espejos y corolas. Otros, en cambio, la más profunda tristeza se apodera de mi voluntad, me acorrala, y me hundo en el estercolero de los atardeceres de los afligidos. Puedo ser el hombre más honrado del mundo, pero también el más cruel y odioso, o el más enamorado, o el más hipócrita, también el más infame y perverso. Puedo tenerte una indescriptible envidia y desearte la muerte, o adorarte a escondidas mientras fumo uno tras otro cigarrillos de amor. Todo depende de cómo me levante, es decir, de factores que escapan a causas razonables. Yo, que puedo serlo todo, resulta que no soy nadie al fin y al cabo (mientras no se demuestre lo contrario). No sé por qué mi psiquiatra se empeña en llevarme la contraria.


Pensando con fatiga y desaliento en lo que he dado en ser, concluyo que no cambiaría esta mierda de yo que he criado con cuidados y quizá involuntario empeño, por ninguna otra de, digamos, más alta alcurnia, a lo mejor por aquello de que a cada uno le huele bien su propia mierda. ¡Que envidien ellos! Suena el teléfono, pero no estoy.


ÁCS

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