miércoles, 24 de septiembre de 2014

John Hiatt - Terms Of My Surrender" (2014): Crítica del disco Review


por Addison de Witt (@Addisondewitt70)


Ya lleva unos meses entre nosotros el nuevo trabajo del gigante de Indianapolis John Hiatt titulado Terms of my Surrender. Confieso que es un disco que ha jugado al gato y al ratón con mi sensibilidad desde su primera escucha. Su comportamiento ha sido como el de una montaña rusa. Hoy estaba arriba y mañana abajo, subía en mis apreciaciones para luego bajar vertiginosamente y hundirse en las bajuras de mi incomprensión; desde allí volvía a resurgir y ocasionalmente terminaba adornándose con loopings desafiantes a toda ley de la gravedad. En esos momentos mi corazón volvía a latir con enfervorizado vigor al son de la música del maestro.


Finalmente parece que la montaña rusa ha parado, o tal vez he sido yo el que ha terminado montándose en el mismo vagón que John y he decidido hacer el viaje a su vera.

El caso es que tras muchas semanas y muchas, muchísimas escuchas (esto prueba mi respeto por este caballero y mi amor por su música), tantas que casi es incomprensible dispendir tal cantidad de pases a un disco en la actual vida auditiva absurda en la que muchos nos hemos zambullido, ahora me veo con la necesaria claridad de ideas a propósito de este disco para ofreceros una visión de la que sentirme, al menos, honesto.

Mi primer pase de este disco me pareció mas un álbum de Dylan que del Indiano, le comparé con Lee Hooker e incluso con Holcombe...finalmente me terminé dando cuenta de que no, que se trata de John Hiatt que con sus 62 años a cuestas ha comprendido que a sus cuerdas vocales ya no le sientan los agudos suntuosos y limpios como antes, que la extensión ha crecido en el centro y que las alturas de la tesitura no salen ya carnosas como antes, y sí probablemente demasiado tirantes para un rock soul de glamouroso decir y finura canora.

El caso es que para este catalogo de canciones ha decidido, junto con el inseparable e impagable Doug Lancio, desarrollar su aún mas que sugerente garganta dentro de tesituras más cómodas para dicha laringe, dándole el protagonismo de un blues más central en la escritura y relajado en el fraseo...y como era de esperar, triunfa en el envite, triunfa aunque a mí me haya costado verlo.

Doug Lancio es quien le pone una acústica sobre las rodillas y le dice: "tú canta y haz que la guitarra te siga, el resto déjamelo a mí y a tu banda de tantos años que sabemos lo que hay que hacer". Y lo sabían, lo saben, poner el acento en cada frase sin permitir que la protagonista deje de ser la canción, rematar tal o cual arista melódica sin que se pierda la personalidad de la canción, subrayar de forma siempre discreta tal o cual segundo que esconde un jugo extra de dulzura sin que la canción se descompense...porque en Terms of my Surrender lo importante son las canciones, como en todos los discos de Hiatt.




Blues que circula por carreteras secundarias, resurgiendo de las nubes de polvo que levanta la brisa que viene del delta y cuyos pasos se oyen acariciando el camino arenoso durante la noche callada y espesa de las latitudes blueseras del sur.

Y con estos ingredientes se termina por cocer este disco al que tanto me ha costado encontrar el punto, y que finalmente me deleita gracias a canciones como "Long Time Comin'", acústica y desnuda, bella y aspera en su exposición vocal, dylanita en su nacimiento íntimo.

"Marlene" es mas soulera y despreocupada, pero con una vocalidad nuevamente arrastrada por terrenos asperos y áridos. Tribal y asilvestrada suena "Wind Don't Have to Hurry", americana hasta el tuétano, poblada de cuerdas de iniciática procedencia.

Desde el delta con letanías de armónicas nos llega al cerebro la estupenda "Baby's Gonna Kick", de melodía mucho mas reconocible en el firmante como también pasa, aunque en otro escenario estilístico con la pesarosa, triste y fantástica: "Terms of my Surrender".

El blues mas enraizado y terco llega con la oscura "Nothin' I Love" y la serpenteante y maravillosa "Face of God" con incursiones en el texto de versos de Kenneth Patchen, un tema como la copa de un pino.

Alma y sentimiento en la voz del cantor para dar vida a una maravilla que parece salir del núcleo de la tierra, hablo de "Nobody Knews my Name".

La dylaniana y tabernaria alegría triste de "Old People" que da continuidad a la pantanosa "Here To Stay" y que precede a la que nos da puerta, la mas folk y luminosa "Come Back Home" redondean un disco que tras muchos dimes y diretes con mi corazoncillo ha terminado ganando una batalla por fe ciega en las canciones, que son las que en esto del rock, ganan las batallas.

Estoy contento de firmar con este escrito los términos de mi rendición ante el nuevo disco de John Hiatt.

©Addison de Witt

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