domingo, 28 de septiembre de 2014

Crítica de la película Jersey Boys (Clint Eastwood, 2014)



por Savoy Truffle (@CarlosLorenteR)




El otro día hablaba en My Kingdom for a Film de una de las últimas cintas de Clint Eastwood, que iba sobre la muerte y cómo hablar con los seres queridos a través de personas con esa habilidad, pero la nueva película del genio americano vuelve a cambiar el registro y en esta ocasión demuestra otra vez su versatilidad, lo mutante que es, y como sus films siempre dan en el clavo.


Aquí, esta película, que está basada en el musical homónimo ganador de un premio Tony, Jersey Boys, cuenta la historia de los Four Seasons, un grupo musical de los años 50. La película es un viaje a través de su carrera profesional y su vida personal, los duros momentos que atravesaron, sus enfrentamientos y el triunfo de un grupo de amigos cuya música llegó a marcar el símbolo de toda una generación.




Lejos de ser un simple concierto tributo, el film se centra en la relación entre los miembros del grupo y especialmente en Frankie Valli (John Lloyd Young, que borda el falsete del cantante original), el menor de ellos, cuya inclusión en el grupo por el malote del mismo Tommy DeVito (Vincent Piazza) como mentor al principio, se le volverá en contra con el tiempo, ya que será quien mande en la banda. El grupo, era una banda de armonías vocales propia de su época, los años 50.

Pero, cómo trata Clint los duros comienzos (inclusiones en la trena incluidas), el ascenso, la fama, el disfrute de ella y la posterior decadencia es digno de elogio, y todo ello con gran ritmo y enorme sapiencia.




Clint Eastwood es un amante de la música. No en vano es compositor de varios temas de sus películas destacando la fabulosa banda sonora de la obra maestra Sin Perdón (1992). Además, tiene en su haber un fantástico y oscuro biopic de una de las figuras más emblemáticas del jazz, Charlie Parker, plasmado en Bird (1988), y por si fuera poco cantaba el tema final de Gran Torino (2008). Por tanto, no es de extrañar su interés por esta historia, que venía respaldado por su tremendo éxito en Broadway.

Especial mención he de dedicar a un ya veterano, pero enorme actor, como Christopher Walken, que interpreta al mafioso Gyp DeCarlo, y que simplemente está soberbio, en un papel clave en el desarrollo del grupo, sobre todo cuando tienen serios problemas de liquidez.

Spoiler:

La fase final con el trágico suceso de la muerte de Francine, hija de Frankie, por sobredosis de pastillas, y la interpretación espectacular del mismo Frankie, con banda de vientos, de "Can't take my eyes off you", pierde algo de la fuerza inicial, para ser algo más convencional, pero está claro que este biopic, sin ser una de las mejores películas de Eastwood aporta cosas muy buenas, y está muy bien hecha.

No olvido el tremendo detalle de Clint, de sacarse a él mismo superjoven en un film del oeste en la televisión, en una escena dentro de un hotel.

©Savoy Truffle

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