domingo, 14 de julio de 2019

Las MEJORES PELÍCULAS de 1991 - Lo mejor del cine de ese año

El silencio de los corderos.

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC




Comienzan a verse diferencias en este año respecto a la década anterior. Títulos más personales que destacan en voces que serán representativas de estos años (Branagh, los Coen). El entretenimiento se mezcla con el cine más artístico, recreándose en el eclecticismo de esos tiempos. Grandes cintas de entretenimiento, revolucionarias incluso (Terminator 2), conviven con otros géneros que disfrutan de plena madurez y frescura, si bien son tributarios de todo lo que hemos ido viendo año a año. Y es que aunque se cambie de carcasa y vestimenta, aunque nos resulten más cercanas o afines, en realidad todo está en los clásicos.

Terminator 2: El juicio final.


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Las mejores películas de 1991
(Lo mejor del cine de ese año)


A PROPÓSITO DE HENRY, de Mike Nichols.

Un drama sobre redenciones con un Harrison Ford que destaca en un rol menos habitual de lo que nos tenía acostumbrados. Un abogado brillante y sin muchos escrúpulos que tras un tiroteo olvida absolutamente todo, teniendo que volver a comenzar de cero… y siendo mejor persona por el camino. Efectiva.


AMANTES, de Vicente Aranda. 

Posiblemente la película más destacada de Vicente Aranda, que da rienda suelta a todas sus obsesiones. Relaciones tormentosas y al borde de la locura, excesos sexuales, conflictos de pareja. No deja indiferente y el trío protagonista está francamente bien (Jorge Sanz, Victoria Abril, Maribel Verdú).




BARTON FINK, de Joel Coen. 

Obra maestra de los Hermanos Coen. Metafórica, extraña, fascinante… Hollywood convertido en el Hades, en el infierno, donde la creatividad y el negocio pelean en una lucha descarnada. John Turturro y John Goodman están sensacionales. De los mejores trabajos de los hermanísimos.


DELICATESSEN, de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro. 

Entre la comedia negra y la fantasía, es otra obra inclasificable, extraña y personal de sus directores, poseedores de una estética que aquí llamó especialmente la atención. Otra cinta muy particular y destacada.




EL ALMUERZO AL DESNUDO, de David Cronenberg. 

Un material que Cronenberg veía muy suyo. Adaptación de la novela de Burroughs de difícil digestión, pero si te atreves y te gusta el director…


EL CABO DEL MIEDO, de Martin Scorsese. 

Remake de la estupenda “El cabo del terror” (J. Lee Thompson, 1962), donde Scorsese acentúa los conflictos familiares para tocar aspectos más personales. De Niro se tatuó el cuerpo y se musculó para dar más miedo y hacer más creíble su acoso a esa desamparada familia. Un estupendo thriller donde el director demuestra manejarse con soltura también en los films de género.




EL EXTRAÑO, de Satyajit Ray. 

Un drama profundo que esconde mucho más de lo que parece. Una familia que acoge a otro familiar, aunque creen pueda ser un impostor. Interesante film del director indio.


EL LIQUIDADOR, de Atom Egoyan. 

La mejor época de Egoyan, donde lo sórdido se mezcla con lo sensual o glamuroso. Una cinta extraña, atmosférica, inquietante…


EL NIÑO QUE GRITÓ PUTA, de Juan José Campanella. 

Una película que pretende remover y perturbar a través de la violenta y desagradable relación entre un hijo y su madre. No es una gran película, pero llamó la atención.


EL PASO SUSPENDIDO DE LA CIGÜEÑA, de Theodoros Angelopoulos. 

Extensa película del griego que posee su depurado estilo para tratar una historia sobre fronteras absurdas y el drama de los refugiados. Uno de los trabajos más destacados del director.


EL PRÍNCIPE DE LAS MAREAS, de Barbra Streisand. 

La Streisand volvía a ponerse tras la cámara para facturar este drama romántico en el que dos caracteres y personalidades opuestas se enamoran. De entrada está muy visto, pero el retrato y desarrollo de personajes, en todas las vertientes, es excelente, lo que eleva mucho el resultado.


EL REY PESCADOR, de Terry Gilliam. 

Una de esas extravagancias de Gilliam con dos actores en estado de gracia. Un triunfo en su particularidad, mezclando ese realismo excéntrico con la fantasía.




EL SILENCIO DE LA SOSPECHA, de Simon Moore. 

Un estupendo thriller muy bien modulado que no cayó en gracia, pero meceré reivindicarse.


EL SILENCIO DE LOS CORDEROS, de Jonathan Demme. 

Una de las grandes triunfadoras de este año, que además inició la moda de los psycho killers inteligentes, retorcidos y creativos. Tiene sus trampas, pero es excelente. Llevó al estrellado a Anthony Hopkins y consiguió los 5 grandes Oscars principales. Original, imprevisible, sofisticada, inteligente.


ESCENAS EN EL MAR, de Takeshi Kitano. 

Un emotivo y poético drama romántico con el que Kitano sorprende, o no tanto, ya que su sensibilidad se apreciaba en sus proyectos más violentos también.


EUROPA, de Lars Von Trier. 

El horror y la fascinación tras la guerra, tras la 2ª Guerra Mundial. Un trabajo hipnótico y brillante de Von Trier, que ya demostraba su particular talento, desbandado posteriormente.




FIEBRE SALVAJE, de Spike Lee. 

Amor, parejas interraciales y racismo. Loable e intachable desde el fondo, obvia en casi todo. Es una de las películas que más prestigio dio a Lee.


FRANKIE & JOHNNY, de Garry Marshall.

Amores de clase media baja donde destaca el trabajo de los actores (Pfeiffer y Pacino) encarnando a dos personajes muy bien construidos. Las inseguridades, las desconfianzas y los demás muros a derribar en una relación amorosa.


GRAND CANYON (EL ALMA DE LA CIUDAD), de Lawrence Kasdan.

Para muchos es la mejor película de Kasdan. Historias cruzadas y la vida en Los Ángeles afectándolas. Seis personajes, de distintas clases, con sus rutinas y comodidades, a los que el azar irá uniendo de una manera u otra para formar un excelente fresco de la sociedad de la época.


HOMICIDIO, de David Mamet. 

Otro inteligente thriller de Mamet, descarnado, pesimista, desencantado. El final no deja indiferente.


HOOK (EL CAPITÁN GARFIO), de Steven Spielberg. 

Una joya poco valorada. Tras su magistral reflexión sobre la infancia en “E.T. El Extraterrestre”, este proyecto no podía tener otro dueño. Una visión adulta e inteligente sobre el clásico de J. M. Barrie que merece reivindicación. Por el niño que escondemos dentro.




JACQUOT DE NANTES, de Agnès Varda. 

Con su particular estilo, Varda entrega un estupendo film sobre el legado, la herencia, la enseñanza y al aprendizaje, donde nace la pasión y la vocación, en este caso por el cine, el arte.


J.F.K.: CASO ABIERTO, de Oliver Stone. 

Una obra maestra del montaje cinematográfico, complejísimo y metódico, donde Stone se muestra convincente en su discurso, apoyado por un reparto enorme y el trabajo de Kevin Costner. Una de sus grandes obras.




JOHNNY PALILLO, de Roberto Benigni. 

Una alocada comedia dirigida e interpretada por Begnini que no pretende otra cosa que hacer pasar un rato agradable, lo que sin duda consigue.


LA BELLA Y LA BESTIA, de Gary Trousdale y Kirk Wise. 

Uno de los grandes éxitos de la Disney moderna, antes de la irrupción de la animación por ordenador. Fue la película, nominada al Oscar a Mejor Film, que devolvió a la productora a lo más alto.




LA BELLA MENTIROSA, de Jacques Rivette. 

Excelente film sobre el arte, la pasión, la belleza y su influjo… Una película de casi 4 horas, aunque tiene una versión más corta.


LA DOBLE VIDA DE VERÓNICA, de Krzysztof Kieślowski. 

Extraña y sugestiva, enigmática y lírica, ambigua y hermosa, esta cinta sobre la soledad, la belleza y el arte es un excepcional trabajo de Kieślowski, muy recomendada para cinéfilos exigentes.




LA LINTERNA ROJA, de Zhang Yimou. 

Soberbia película de Yimou, que parece homenajear a los grandes del cine japonés (él es chino), Ozu o Mizoguchi, con esta sencilla historia de sumisión femenina, donde prima el retrato de la mujer en su introspección contrastado con el entorno machista de aquella sociedad. Y todo con una belleza formal excelsa.




LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS, de Wolfgang Petersen. 

Un aseado y cinéfilo thriller de grandes influencias y con todo el estilo de la época. Entretenida y satisfactoria, sin ser nada del otro mundo.


LOS AMANTES DEL PONT-NEUF, de Leos Carax. 

Bella historia de amor entre dos perdedores y aparentemente desahuciados artistas. Una historia realista y dolorosa, que seguro llegará a los amantes del género.


LOS AMIGOS DE PETER, de Kenneth Branagh. 

Genialidad de Branagh, magistral retrato generacional y reflexión sobre la amistad, que encima tiene una gran banda sonora. Exuda autenticidad, simpatía y talento. Comedia dramática de altura con reparto de lujo.




LOS CHICOS DEL BARRIO, de John Singleton. 

Magnífico debut de Singleton, nominado al Oscar con 24 años, donde retrata la dura vida de varios jóvenes en las calles de Los Ángeles y su irremediable vinculación al mundo del hampa. Visceral y auténtica.


LOS COMMITMENTS, de Alan Parker. 

Grandes películas se han hecho sobre Irlanda a través de grupos musicales en formación. Es uno de los grandes trabajos de Parker, y eso aunque use una fórmula mil veces vista: la de los soñadores que buscan el éxito a través de la música u otro arte. Aquí el Soul sirve de banda sonora al gran retrato social del director.




LOS LIBROS DE PRÓSPERO, de Peter Greenaway. 

Con base en “La Tempested” de Shakespeare, Greenway hace una particular visión y versión del texto nada convencional, que fascina o provoca la huida despavorida.


MEDITERRÁNEO, de Gabriele Salvatores. 

Esta simpática comedia sobre una especie de paraíso que hace olvidar su procedencia y deber a unos soldados que van a custodiarlo por su alto valor estratégico, ganó el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa. Comedia italiana con el sabor de las islas griegas para el puro hedonismo.


MI CHICA, de Howard Zieff.

Entre el drama y la comedia, fue un éxito de taquilla, agradable y efectivo, sobre enamoramientos y el descubridor mundo infantil.


MI IDAHO PRIVADO, de Gus Van Sant. 

Uno de los grandes éxitos de Van Sant como director independiente. Gran trabajo de River Phoenix y Keanu Reeves en esta sórdida historia de homosexualidad, prostitución y narcolepsia.




MORIR TODAVÍA, de Kenneth Branagh. 

El Branagh más hitchcockiano. Para cierta crítica fue el primer pinchazo del director, y lo cierto es que es uno de sus trabajos más flojos, aunque en absoluto desdeñable. Notable reparto, todos haciendo un trabajo más que competente, y una atractiva historia que se desinfla en la parte final.


NOCHE EN LA TIERRA, de Jim Jarmusch. 

Cinco historias distintas en cinco ciudades diferentes, dentro de un taxi y con distintos personajes. Un curioso e interesante trabajo que, como suele ocurrir en las propuestas episódicas, tiene sus irregularidades.


RAPSODIA EN AGOSTO, de Akira Kurosawa. 

Cinta reflexiva en la que Kusorawa se sumerge, con mirada mesurada, en el holocausto nuclear de Nagasaki. Una abuela que recuerda y unos nietos que toman conciencia. Interesante propuesta, por inusual, esta del maestro.




RECUERDOS DEL AYER, de Isao Takahata. 

Animación japonesa del Estudio Ghibli, aunque sin Miyazaki. Sutil, costumbrista, nostálgica, una pequeña joya quizá poco conocida.


RIFF-RAFF, de Ken Loach. 

Un drama social con un tono más ligero gracias a la inserción del humor entre sus ingredientes. Amor, problemas laborales, la dificultad de la reinserción… Muy Loach, pero no tan pesado.


ROBIN HOOD, PRÍNCIPE DE LOS LADRONES, de Kevin Reynolds. 

Una de las múltiples versiones del clásico, con Kevin Costner mostrando sus facultades con el arco y Bryan Adams adornándolo todo. Un aseado entretenimiento que fue un auténtico éxito en taquilla.




SOMBRAS Y NIEBLA, de Woody Allen.

Comedia expresionista de Allen, que se divierte homenajeando la obra maestra de Fritz Lang, “M, el vampiro de Düsseldorf”. No es una de sus grandes obras, pero es tremendamente satisfactoria y entretenida, sobre todo para los más cinéfilos.


TACONES LEJANOS, de Pedro Almodóvar. 

Exitoso melodrama de Almodóvar que, fiel a su estilo, mezcla identidades sexuales confusas y conflictos familiares traumáticos. Gran trabajo de todo el elenco.




TERMINATOR 2, de James Cameron. 

Revolucionó los efectos especiales y se convirtió, a pesar de la ceguera de muchos comentaristas, en una de las grandes secuelas de la historia del cine. Obra maestra de la Ciencia Ficción y el cine de acción donde Cameron vuelve a demostrar que es uno de los más grandes del género.


THE DOORS, de Oliver Stone. 

Clásico biopic musical con el alzamiento, el éxito y la caída a los infiernos de un grupo, en este caso The Doors y su líder, Jim Morrison. Siempre con el excesivo estilo visual de Stone.




THELMA Y LOUISE, de Ridley Scott. 

Scott se ha destacado siempre por su reivindicación feminista, sin necesidad de discursos grandilocuentes, con heroínas que son referentes. Aquí muestra toda esa idea de manera más explícita. Un alegato feminista sin concesiones en uno de sus trabajos más destacados tras sus clásicos iniciales. Soberbias Susan Sarandon y Geena Davis. Fue, además, el gran vehículo de descubrimiento de Brad Pitt.




TODAS LAS MAÑANAS DEL MUNDO, de Alain Corneau. 

Imprescindible cinta para los amantes de la música, sobre todo porque no es muy conocida. Gran trabajo de los actores, mejor música y gran recreación de época para este drama sobre la vocación, el aprendizaje y la pasión.


TOMATES VERDES FRITOS, de Jon Avnet. 

Ejemplar drama racial, de esos que hacen en Estados Unidos como si no costara. Fue un tremendo éxito y dio con la tecla y la fórmula, mil veces utilizada, mezclado tonos con una naturalidad asombrosa, el drama, la comedia, la denuncia, la reflexión, la emoción… Gran trabajo de Avnet sobre la amistad, la vida rural y el racismo.




TOTO, EL HÉROE, de Jaco Van Dormael. 

Pequeña joya belga enclavada en el género fantástico, pero sin nada de ligereza. Un gran drama sobre el tiempo perdido y la lucha por recuperarlo, sobre la sensación de vivir vidas ajenas o no vivir la que nos corresponde. De gran influencia.




UN DÍA DE VERANO, de Edward Yang.

Prestigiosa y poco conocida cinta taiwanesa, retrato de la vida en aquel país dominado por China desde la mirada adolescente, juvenil y familiar.


URGA, EL TERRITORIO DEL AMOR, de Nikita Mikhalkov. 

Bella historia de amistad venida de Rusia de mensaje universal. Íntima, costumbrista, sincera, sutil. Un ruso y un mongol, su amistad y las diferencias sociales y culturales entre campo y la ciudad. Temas conocido, pero muy bien tratado.


VAN GOGH, de Maurice Pialat. 

Biopic del genio neerlandés, de los que hay varios. En cualquier caso, es un buen trabajo, siempre recomendable para los amantes del arte y las biografías.




VERANO EN LOUISIANA, de Robert Mulligan.

Un drama romántico de los que hacen los americanos con una solvencia insultante. Eficaz y acertado, este triángulo amoroso adolescente satisfará a los amantes del género.

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