lunes, 8 de julio de 2019

Las MEJORES PELÍCULAS de 1990 - Lo mejor del cine de ese año

Uno de los nuestros.

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Comenzamos nueva década, si bien aún se mantienen la mayoría de las constantes de la anterior. Lo cierto es que todo se va haciendo más variado, en una calculada mezcolanza para satisfacer los diversos paladares con cada fin de semana de estreno. Quizá por eso todo resulta tan artificial desde estos años. Por fortuna siempre hay grandes películas.

Eduardo Manostijeras.

Otro año con numerosos films conocidos. Un gran año para el Cine Negro y de Gángsters. No os sorprendáis, todas estas ya las habéis visto muchos de vosotros estrenarse en los cines, como las de años anteriores, pero eso no significa que la calidad media sea excelsa, sólo que son famosas, exitosas o que las conocéis de sobra. Con todo, hay auténticas obras maestras de los más grandes directores de la época (Scorsese, Coppola, Allen, los Coen…), auténticos clásicos imperecederos que han pasado al imaginario colectivo o a la antología del Séptimo Arte, en el comienzo de una década que, conservando muchas constantes de la anterior aún (ese cine de evasión), será más indefinida y depresiva.

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Las mejores películas de 1990
(lo mejor del cine de ese año)


AGENDA OCULTA, de Ken Loach. 

Notable título de Loach que abandona la pureza de sus propuestas comprometidas y sociales para, sin abandonar todo eso del todo, facturar un thriller sobrio y complejo.


ALICE, de Woody Allen. 

Entrañable y encantadora comedia dramática donde Allen mezcla sus habituales temas con esos toques fantásticos que gusta introducir en algunos de sus films. No está en el grupo de sus grandes obras maestras, pero es muy notable.


AVALON, de Barry Levinson. 

Aceptable drama sobre la inmigración que narra la vida de un judío de origen polaco al llegar a Estados Unidos a principios del siglo XX. Ingredientes muy bien medidos para una cinta comprometida de esas que los estadounidenses facturan con tanta facilidad como acierto.


¡AY, CARMELA!, de Carlos Saura. 

Adaptación de la obra de José Sanchís Sinisterra en la que Saura demuestra su talento para integrar distintos tonos y progresar en ellos. Destacan las interpretaciones de todo el reparto, con una destacada Carmen Maura y un gran Andrés Pajares.




BAILANDO CON LOBOS, de Kevin Costner

La película que encumbró y dio prestigio a Kevin Costner, un Western reflexivo que ganó muchísimos Oscar y sorprendió al público, que vio a un Costner que era mucho más que un tipo atractivo.





CAZADOR BLANCO, CORAZÓN NEGRO, de Clint Eastwood. 

Eastwood mostrándonos los preámbulos de la magistral “La Reina de África” con las obsesiones de Huston como vehículo dramático. El complejo y contradictorio universo interior del artista y una personalidad fascinante en otro gran título del realizador.


CONTRATÉ A UN ASESINO A SUELDO, de Aki Kaurismäki. 

Entre el thriller, la comedia negra y el absurdo. Un estupendo y divertido trabajo de Kaurismäki desde su peculiar estilo formal.


CORAZÓN SALVAJE, de David Lynch

Versión perversa y personal de “El Mago de Oz”, ese título que tanto fascina a Lynch. La pasión desbocada e irreflexiva que traspasa esa pantalla que el director enciende con numerosas cerillas y una tremenda Laura Dern. No es de mis favoritas del director.




CUANTO MÁS, MEJOR, de Spike Lee. 

Entretenida película donde Lee se sumerge en el fascinante mundo del Jazz. No es nada del otro mundo, pero se ve bien.


CUENTO DE PRIMAVERA, de Éric Rohmer. 

Rohmer con sus habituales tramas y obsesiones. Relaciones, el misterio de los sentimientos, los conflictos generacionales desde sus afinidades, amores y recelos…


CYRANO DE BERGERAC, de Jean-Paul Rappeneau. 

Una gran adaptación con un magnífico Gérard Depardieu que saca toda la brillantez de la obra de Edmond Rostand. Un deleite por el texto y por la notable dirección.




DESAFÍO TOTAL, de Paul Verhoeven

Un pequeño clásico noventero de la Ciencia Ficción que es realmente ochentero. Otro de los grandes títulos de Schwarzenegger, que aliado a Verhoeven crean un universo morboso y violento, no tan habitual en el género en aquella época.




DESPERTARES, de Penny Marshall. 

Emotivo y conmovedor film (me encanta el título), con unas interpretaciones extraordinarias del elenco protagonista y una intensidad dramática muy potente. Dura, triste… perfecto mecanismo de Hollywood.


DÍAS SALVAJES, de Wong Kar-Wai. 

Lirismo y poesía, un talento visual indiscutible y varias historias y personajes que se cruzan. Un gran trabajo de este gran talento hongkonés.


DISTRITO 34: CORRUPCIÓN TOTAL, de Sidney Lumet.

Un buen Lumet, una intriga que se adentra en la corrupción policial y cumple su cometido.


EDUARDO MANOSTIJERAS, de Tim Burton. 

Una de las obras maestras de Burton, que expande su portentoso universo visual y estético con una ternura entrañable, contraste que define su estilo. Una joyita llena de poesía, encanto, gracia y emotividad.


EL CLAN DE LOS IRLANDESES, de Phil Joanou

Tremendo reparto el de este thriller sobre la mafia irlandesa en Nueva York. Es una gran película de género que ha conseguido su sitio, a pesar de ser estrenada el mismo año que “Uno de los nuestros” y la tercera parte de “El Padrino”.




EL MARIDO DE LA PELUQUERA, de Patrice Leconte. 

Estupenda y divertida película sobre el matrimonio de un hombre que siempre soñó con casarse con una peluquera, algo que cumple al encontrar a la sensual y voluptuosa Anna Galiena.


EL MISTERIO VON BÜLOW, de Barbet Schroeder. 

Jeremy Irons se luce junto a Glenn Close en este thriller basado en unos hechos reales que desconcertaron a todo el mundo. Uno de esos enigmas mediáticos que Schroeder trata con acierto.


EL PADRINO III, de Francis Ford Coppola.

Tercera parte de la mítica saga de Coppola. Un caso que me sorprende. Una excepcional película, que por algún motivo ha recibido un desprecio generalizado (supongo que a partir de algún comentarista), simple y llanamente porque es algo inferior a sus antecesoras. En realidad es un título deslumbrante, rúbrica perfecta a una saga que tras el vigor de la inicial y la oscuridad reflexiva y expansiva de la primera secuela, concluye de una manera más luminosa al mostrar de una manera lúcida y coherente el camino de la redención del protagonista. El drama y la tragedia con tintes operísticos se subliman en todo el tercio final, por si fueran pocos los atractivos. Notabilísima.




EL PLACER DE LOS EXTRAÑOS, de Paul Schrader. 

Buena ambientación para esta historia basada en la novela de Ian McEwan, que retrata el hastío de la pareja en la clase media-alta, donde la ambigüedad moral, la insatisfacción y el deseo se mezclan con acierto. Eso sí, no esperen ninguna genialidad.


EL PRADO, de Jim Sheridan. 

La tradición, el legado, el apego desde la responsabilidad y la nostalgia, el conflicto, el desafecto y el cambio generacional… Un estupendo y entrañable trabajo de Sheridan no muy conocido.


EL REY DE NUEVA YORK, de Abel Ferrara

Atractivo thriller con las luchas mafiosas en las calles de Nueva York. Ferrara está en su salsa y le sale una película muy aceptable.




ESTÁN TODOS BIEN, de Giuseppe Tornatore. 

Inteligente, a la par que emotivo, trabajo de Tornatore tras su triunfo con Cinema Paradiso. Lástima que aquella eclipsara todo lo demás. En ese conflicto generacional de un padre que visita a sus prósperos hijos, se muestra con lucidez y calidez la insatisfacción del mundo moderno y lo verdaderamente importante en la vida. Tuvo un remake en 2009.


EUROPA, EUROPA, de Agnieszka Holland. 

La increíble historia real de Solomon Perel, que retrata la supervivencia, la ironía de la vida y cómo el individuo se impone a cualquier tipo de colectivismo ideológico (socialismo, nazismo, comunismo). Una historia asombrosa y una película muy recomendable, porque la vida supera la ficción.


GHOST. MÁS ALLÁ DEL AMOR, de Jerry Zucker. 

Pelotazo de los buenos este drama fantástico y romántico donde Patrick Swayze y Demi Moore enamoraron e hicieron llorar a millones de espectadores con un historia de amor más allá de la muerte. Divertida, sensiblera, bien narrada, efectiva.




HAMLET, EL HONOR DE LA VENGANZA, de Franco Zeffirelli. 

Tosca versión de Hamlet la que facturó el bueno de Zeffirelli, que contó con Mel Gibson para uno de los papeles más anhelados por todo actor, el del Príncipe danés. Languidece en comparación con otras, principalmente la de Branagh, pero la historia de Shakespeare es tan potente y sus responsables tan profesionales y talentosos, que se cumple finalmente.


JU DOU: SEMILLA DE CRISANTEMO, de Zhang Yimou y Yang Fengliang. 

Soberbia obra de Yimou, uno de los grandes talentos en activo, al que adoro intensamente cuando hace películas minimalistas. La China feudal, el machismo, el sometimiento femenino, el clasismo, los amores prohibidos, la incontenible condición y naturaleza humana…




KORCZAK, de Andrzej Wajda. 

Es la biografía de Janusz Korczak, un auténtico erudito, profesor, escritor, médico, que sentía pasión por la docencia. Su compromiso con los alumnos en pleno auge nazi conmueve e ilustra.


LA CAZA DEL OCTUBRE ROJO, de John McTiernan. 

Un estupendo thriller del especialista McTiernan, que recoge al agente Jack Ryan para una aventura submarina. Es la primera de la saga Jack Ryan, donde Alec Baldwin hace lo que puede para aguantar el talento de Sean Connery.




LA CHICA DE LA FÁBRICA DE CERILLAS, de Aki Kaurismäki. 

Un drama tan desolador como brillante, donde lo formal, lleno de sencillez, sublima y hace que cale el fondo. Gran película.


LA ESCALERA DE JACOB, de Adrian Lyne. 

Tramposa película con el habitual efectismo de Lyne, aunque una trama atractiva que juega muy bien con sus tonos y los distintos géneros que integra dando coherencia a su fondo, previsible. Tiene sus adeptos.




LA JUNGLA 2: ALERTA ROJA, de Renny Harlin. 

Secuela de esa joya del cine de acción estrenada dos años antes. Harlin no se complica y factura un mecanismo de género tan eficaz y efectivo como convencional.


LA VIDA ES DULCE, de Mike Leigh. 

Leigh dota a este relato de vidas cotidianas y problemas reales de su particular estilo fresco y natural, resultando otro éxito, tierno, agridulce, genuino.


LA VOZ DE LA LUNA, de Federico Fellini. 

El canto del cisne de Fellini, su última obra. Extraña, surrealista, misteriosa, con un gran Begnini… pero lejos de sus grandes obras. A descubrir.




LAS MONTAÑAS DE LA LUNA, de Rob Rafelson. 

Relato aventurero basado en hechos reales. Un viaje hacia el nacimiento del río Nilo que traerá descubrimientos, desgracias y una amistad.


LOS SUEÑOS DE AKIRA KUROSAWA, de Akira Kurosawa. 

Película dividida en ocho historias distintas basadas en sueños del genial director, que se vale de ellos para retratar la evolución de su país y hacer grandes reflexiones con un estilo francamente bello y poético. Spielberg produce y Scorsese aparecen delante de las cámaras.




MEMPHIS BELLE, de Michael Caton-Jones. 

Una película que se basa en un documental de 1944, “The Memphis Belle: A Story of a Flying Fortress”, realizado por el maestro William Wyler durante la 2ª Guerra Mundial, que se convierten en un más que aceptable drama bélico. Desconocido proyecto, pero interesante.


MILOU EN MAYO, de Louis Malle. 

Irónica y tranquila película de Malle que reúne en una agradable y serena casa de campo a una serie de personajes mientras se producen las revueltas estudiantiles del 68. Hay cinismo y mala leche camuflados, o no, de sutileza.


MISERY, de Rob Reiner.

Joya del cine de terror con una memorable Kathy Bates. La psicopatía de la admiración y el deseo retratado con magistral pulso por Reiner. Fantástico título de género, una pesadilla creciente y tremenda creada por Stephen King. El pobre James Caan lo pasa regular. Vigilad vuestros tobillos.




MUERTE ENTRE LAS FLORES, de Joel Coen

Obra maestra del Cine Negro moderno, sobre todo por lo que tiene de clásico. Siguiendo a Hammett, los Coen vuelven a zambullirse en los géneros clásicos para homenajearlos y a la vez refrescarlos, ya que, en realidad, no tratan de pervertirlos. Es cine negro clásico modernizado, y con todo el estilo de estos hermanos, que son de lo mejor que ha surgido en esta última etapa cinematográfica. Lirismo, la esencia Noir y un Gabriel Byrne inconmensurable. Una obra maestra.




NIKITA, DURA DE MATAR, de Luc Besson. 

Eficaz thriller de Besson, con muy buenos mimbres e intenciones, que cumple con creces y fue un éxito que dio incluso para serie y remake americano. El francés demuestra su talento visual una vez más, donde lo sórdido y siniestro se fusiona con lo tierno y entrañable.


O SOM DA TERRA A TREMER, de Rita Azevedo Gomes. 

Una bella narrativa de metaficción sobre la soledad, el amor y la vida. Una película poco conocida pero de gran lirismo y belleza que satisfará a quien busque opciones artísticas.


PRESUNTO INOCENTE, de Alan J. Pakula. 

Aseado thriller judicial donde el bueno de Harrison Ford es acusado de asesinato tras un desliz infiel. Un planteamiento atractivo, una gran banda sonora a cargo de John Williams y un buen trabajo de los actores rematan un entretenido resultado.


PRETTY WOMAN, de Garry Marshall. 

Un clásico de la comedia romántica moderna. La Cenicienta actualizada. Muchos le reprochan cosas, pero cuando algo triunfa de esta manera y provoca visionados reiterados aunque pasen los años y las emisiones, deberían plantearse y analizar qué ocurre y por qué sucede. Un mecanismo perfecto. Una historia simpática, personajes bien dibujados, situaciones entrañables y divertidas a las que se saca partido, buenos temas en la banda sonora y unos actores carismáticos, donde Julia Roberts enamora a todo el mundo.




QUIETO, MUERE, RESUCITA, de Vitali Kanevsky. 

Otra película poco conocida. Cinta rusa sobre la pobreza y la amistad en la infancia. Una lucha descarnada mostrada con gran sensibilidad y ternura, que no deja indiferente.


REGRESO AL FUTURO III, de Robert Zemeckis. 

No está a la altura de las anteriores, pero ¿quién lo está? Entretenidísimo final de la saga, donde Zemeckis confirma ese subtexto y trasfondo que tiene la trilogía: un viaje por Estados Unidos y su evolución, algo que apasiona al director. No puede uno perdérsela.




ROSENCRANTZ Y GUILDENSTERN HAN MUERTO, de Tom Stoppard. 

Hamlet visto a través de esos dos amigos poco confiables. Una estupendo y original trabajo de Stoppard, basado en su propia obra teatral, que tiene mucha enjundia y unas notables interpretaciones.


SLACKER, de Richard Linklater. 

Uno de los primeros trabajos del joven Linklater. Un proyecto original en el que el director, con cuatro duros, sacó su cámara a pasear y retrato a la juventud de Austin, en Texas, yendo de personaje a personaje, sin orden ni concierto, enseñándonos a todo tipo de personas de las que forman aquel peculiar universo, logrando un fresco generacional que encaja perfectamente con lo que se desarrollaría en los 90.




THE GIFTERS (LOS TIMADORES), de Stephen Frears. 

Adaptando la novela de Jim Thompson, Frears factura un relato negro desolador y tremebundo, lleno de personajes perdedores, sin rumbo, desesperados, que se agarran a la inmoralidad para sobrevivir a cualquier precio. Quizá algo estática, pero es muy buena película.


TRUST, de Hal Hartley. 

Un pequeño clásico del cine independiente por uno de sus grandes autores. Entre la comedia romántica y el melodrama de clase media, Hartley desmenuza los prejuicios y absurdos de la sociedad acomodada desde el prisma de dos jóvenes inadaptados.


UNA BALA EN LA CABEZA, de John Woo. 

Típico thriller de Woo, que si sabes lo que es disfrutarás sin complejos. Muchos tiros coreografiados con una historia que pretende albergar algo de trasfondo con la amistad de los protagonistas y el conflicto de Vietnam.




UNO DE LOS NUESTROS, de Martin Scorsese. 

Obra maestra absoluta de Scorsese. Uno de los mejores retratos de la mafia jamás realizados, con todo el estilo Scorsese, lleno de un frenesí y vigor visual desmesurados, de un ritmo frenético, imparable, desquiciado, que desde el guión y desde la dirección deslumbra con todo tipo de recursos. Opuesta en estilo a “El Padrino”, forman el dúo perfecto mafioso del cine moderno… Aunque Martin cree que lo de Coppola es insuperable.

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