sábado, 14 de diciembre de 2013

Denis Villeneuve - Prisioneros (2013): Crítica de la película


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC


Estamos ante el thriller más sofisticado rodado en mucho tiempo y uno de los mejores títulos del año, que espero tenga buena carrera en los Oscar aunque su género no suela estar entre los favoritos.


Denis Villeneuve tiene un pulso narrativo excelente, lo ha ido demostrando en otros títulos, algunos muy notables (Incendies, Enemigo…) y casi siempre dentro del mismo género, el thriller. Aquí Villeneuve da una auténtica lección de dirección con una seguridad en lo que cuenta y en cómo lo cuenta francamente reseñable. Una dirección basada en el encuadre, con pocos movimientos de cámara y lo que hay son siempre justificados dentro de la puesta en escena, elemento esencial de la atmósfera tensa y amenazante que recorre la película desde su mismo inicio. Incluso en los momentos más intrascendentes o calmados el espectador siempre tiene la sensación de que puede ocurrir algo, que hay una amenaza latente, soterrada, que puede aparecer en cualquier momento, un ambiente viciado que angustia.



Dos niñas pequeñas desaparecen repentinamente, Anna y su amiga Joy. Las dos familias se pondrán manos a la obra y procurarán colaborar con la policía. Cuando Keller Dover (Hugh Jackman) crea que los agentes no están haciendo lo suficiente emprenderá la búsqueda por su cuenta, sin ponerse límite alguno.

Prisioneros ha sido comparada con varios títulos notables, en especial con cintas de David Fincher como Seven (1995) o Zodiac (2007), pero aunque teniendo elementos comunes o comparables, la cinta protagonizada por Hugh Jackman tiene una personalidad propia y contundente. También Mystic River (2003) de Clint Eastwood viene fácilmente a la cabeza.

Prisioneros es una cinta de encuadres. Villeneuve logra con ellos la tensión comentada y buscada sin necesidad de mayores artificios, midiendo a la perfección el tempo y generando la atmósfera que lo haga posible gracias a una portentosa iluminación, los grises parecen invadirlo todo, y los bruscos contrastes lumínicos, ejemplo en la furgoneta donde encuentran a Alex Jones, el personaje interpretado por Paul Dano.

Ejemplo de precisión del encuadre, pero en esta ocasión con un movimiento de cámara justificado que genera tensión de forma sutil, lo tenemos al inicio de la cinta, en el paseo de los cuatro chavales, los dos mayores y los dos pequeños. Un travelling bajo de retroceso los sigue a cierta distancia hasta que por la parte izquierda del encuadre aparece el guardabarros de la amenazante furgoneta que vimos al inicio… sin más subrayados, sin más hincapié, sin uso de la música ni enfatizando nada. Pulso y seguridad en la dirección.

La religión es un tema crucial, muy importante en la cinta, vinculador y definitorio de personajes y actitudes de una u otra manera (Jackman, Leo, Gyllenhaal, el cura…). Además habrá guiños simpáticos, como hacer del protagonista un carpintero. Keller Dover (Hugh Jackman) es el personaje sobre el que gira el drama moral, hasta donde llega lo moralmente admisible para lograr lo que buscamos, si en determinados temas y situaciones esos límites morales pueden excederse, reflexiones sobre sobrepasar los límites morales en contraste con no tener límite o moral alguno… Aquí la religión y el acercamiento a la fe vuelven a tener sentido y especial importancia para las conclusiones.



El último trabajo de Villeneuve tiene escenas francamente extraordinarias, desde las más efectivas y tensas, donde el suspense es extraordinario, a otras aparentemente más convencionales con simples conversaciones. Hay varias escenas de conversación, sostenidas en un estricto, riguroso y portentoso plano-contraplano que son simplemente sensacionales (Gyllenhaal y Jackman en la comisaría, por ejemplo). Otros momentos, en cambio, son escalofriantes, por ejemplo ver a Jackman con un martillo o un viaje en coche bajo la lluvia buscando un hospital. Excepcionales.

La lluvia además será un buen ejemplo de uso de fenómenos atmosféricos con carácter simbólico.



Ese pulso, esa atmósfera, esa autenticidad sofisticada, es lo que logra que actos mucho menos salvajes de los que vemos en otras películas, impacten más al espectador.

Prisioneros, como toda obra de calidad que se precie, es una cinta de detalles, por ejemplo las apariciones de la madera, planos de troncos, bosques, choques de coches; los tatuajes de signos zodiacales del supersticioso policía… o especialmente con el uso que Villeneuve hace de los objetos (un silbato, una medalla con un laberinto, una furgoneta en miniatura, una foto, las cruces que aparecen en varias ocasiones…) que acaban siendo esenciales en la trama.

Todo esto no se sostendría igual sin el portentoso trabajo de los actores, que están realmente sublimes y dan ese poder y esa fuerza a cada una de las escenas. Jackman hace un papel merecedor de nominación, y lo mismo podemos decir de Gyllenhaal, que vuelve a trabajar con el directo en Enemigo (2013), atentos a su tic… Paul Dano, Mellissa Leo, Mario Bello, esta última algo más desaprovechada… Todos excelentes.



Un obra mayúscula dentro del género con lo mejor de los grandes títulos, que no impacta tanto como Seven pero tiene más alma y profundidad que ésta, un toque más humano; tiene menos densidad que Mystic River pero mayor tensión e intensidad; tiene menos grandilocuencia que Zodiac pero es menos fría…

Uno de los mejores títulos del año que seguramente pasará desapercibida en los premios más conocidos.

©Mr. Sambo

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