sábado, 28 de diciembre de 2013

Gravity, de Alfonso Cuarón - Crítica de la película


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Alfonso Cuarón ha realizado uno de los mejores títulos del año, una obra cumbre de la ciencia ficción y clara candidata a los Globos de Oro y los Oscar. Una auténtica joya dentro de un año de muy buen cine con numerosas películas de calidad que han llegado y que llegarán en próximas fechas.



“Gravity” funciona a todos los niveles, el espectador medio vivirá una excepcional aventura, una apasionante historia de ciencia ficción muy real repleta de ritmo, aventura, suspense ejemplar, tensión máxima y emoción a raudales. Si además te gusta la ciencia ficción con más contenido y profundidad, “Gravity” presenta reflexiones en su buscada abstracción realmente notables, así como múltiples lecturas. Las referencias a “2001: Una odisea del espacio” (Stanley Kubrick, 1968) no son nada baladís, presenta bastante similitudes conceptuales generales, aunque las conclusiones tengan poco que ver.



Catalogarla como la nueva “2001: Una odisea del espacio” quizá resulta excesivo, no por la calidad de la obra si no por la concepción del espectáculo que aplica Cuarón y la que pretendió Kubrick en su clásico, completamente distintas.

La obra de Cuarón además puede presumir de tener uno de los mejores 3D que se han visto en pantalla grande, de las pocas películas que aumentan su impacto y calidad si cabe de esta forma, de las pocas que mejoran la experiencia y se recomiendan ver así.

La dirección de Cuarón es puro virtuosismo, como el aspecto técnico general de la película en sí, vertebrada en larguísimos, bellos y brillantes planos secuencia que hacen sentir al espectador la experiencia espacial como jamás se había vivido antes. Con estos planos secuencia (planos sin cortes) Cuarón hace de la cámara, o sea de nosotros, un astronauta más, una cámara que flota sin gravedad siguiendo a Bullock y Clooney en su apurada aventura, uno más de ellos, y en otras ocasiones nos introduce en el papel de Bullock, convirtiéndonos en ella con planos subjetivos y un manejo excelso del sonido.



El plano secuencia y Cuarón son muy amigos, ya vimos como los usó de forma magistral en esa pequeña joya, también de la ciencia ficción, que es “Hijos de los hombres” (2006), así como en algunos otros proyectos. Una cámara flotante que es un auténtico deleite. Cuarón acierta en su estilo y propuesta de pleno, logrando sublimar lo épico y lo íntimo, lo grandilocuente y lo minimalista.

Cuarón da sentido a una inmensa paradoja, hacer una película tremendamente claustrofóbica, asfixiante y agobiante en la más completa inmensidad… Los jadeos de Bullock, la ausencia de sonido, la impotencia de la falta de gravedad, la sensación de estar a merced… quedan perfectamente reflejados por el director y nos introducen con una fuerza inusitada en la experiencia de Bullock que, como digo, compartimos y la vez sufrimos y sentimos en su carne.

La secuencia inicial, con todos estos ingredientes, debe pasar ya por derecho propio a la antología del cine.

Sandra Bullock, denostada por muchos, incluso tras su Oscar, hace un papel soberbio, interpreta a Ryan Stone en un tour de force espectacular en una película con tres personajes, dos de ellos con peso real y una protagonista absoluta, ella… junto a la inmensidad del universo y la ansiada Tierra. Un esfuerzo físico e interpretativo francamente encomiable donde transmite el miedo, la vulnerabilidad, el sacrificio y el espíritu de supervivencia que definen la situación en la que se encuentra su personaje y su reacción. Su desarrollo, de la apatía vital a agarrarse a la vida con furia, es magnífico.



El otro personaje importante es el que interpreta George Clooney, Matt Kowalski, un papel mucho menos agradecido pero clave en la tesis final y más importante del film. Su personaje es, o se acaba convirtiendo, en una deidad, un referente para el personaje de Bullock, el que desarrollará la fe en ella. Porque sí, “Gravity” es esencialmente una película religiosa, que nos habla de la fe, de cómo se genera ésta, cómo se forma y cómo es capaz de motivarnos, movilizarnos y transformarnos. Una fe en abstracto, por ello veremos un Cristo o un Buda, aunque la concepción cristiana tiene vital importancia, en especial referida al personaje de Clooney, precisamente.

“Gravity” nos habla de la transformación, cómo hacía el mencionado clásico de Kubrick. Aquí será la transformación de Bullock, que renacerá en el espacio, se convertirá en una nueva persona, bajará del espacio transformada en alguien nuevo, como si de ese feto que se acerca a la Tierra al final de “2001: Una odisea del espacio” se tratara. Así la historia de la hija de Bullock, cuestionada por algunos porque elimina de alguna forma la pureza de cine de aventuras que pretendían, es básica y es la que da peso filosófico a la cinta, ya que la forma en la que la trata Cuarón, dando la vuelta al tópico, es realmente inteligente. Bullock, una descreída, adquirirá fe a través del personaje de Clooney, lo hará de forma paulatina en un desarrollo impecable.

Temas como el instinto de supervivencia; la vida como regalo; la muerte; el carácter en una situación límite; el ansia de vivir que despierta de su letargo; la fe, como algo inherente al ser humano; el amor como impulso; el recuerdo motivador de lo bueno y lo malo; la capacidad de sacrificio; la sensación de vacío, miedo o terror; la impotencia; la consciencia y asimilación de nuestra insignificancia; la lucha aguerrida ante ella una vez se es consciente de la misma, buscando nuestros límites; la necesidad del prójimo, la confianza en uno mismo… son algunos de los muchos sobre los que la cinta reflexiona de una u otra forma.

Estamos ante una película que no será raro se convierta en un referente del género y un clásico. Una obra indiscutible.

©Jorge García

1 comentario:

  1. La cinta no solo marca un nuevo éxito en la carrera internacional del mexicano Alfonso Cuarón, sino que también se convierte en una experiencia novedosa para el espectador por la tecnología que se implementó para su película.

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