sábado, 18 de noviembre de 2017

Muérete, bonita (Michael Patrick Jann, 1999): Crítica de la película


por Möbius el Crononauta



Algunos de los pilares que han forjado a los Estados Unidos son armas, Dios y los concursos de belleza. Pues bien, eso es precisamente gran parte de lo que podemos encontrar en Muérete, bonita, un film del año 1999.

No siempre ocurre que cambiando de canal te encuentres con una película de la que en principio no esperarías nada y que, sin embargo, te sorprende con una propuesta interesante. Me ha ocurrido aquella tarde con este título.




El film es un supuesto documental sobre un concurso de bellezas en un pequeño pueblo del Medio Oeste americano donde tradición y religión van de la mano. Pero no todo es lo que parece, y la realización del documental permite al espectador acercarse a las miserias que acechan tras la tranquila apariencia de un villorrio norteamericano temeroso de Dios.




La película está protagonizada por Kirstey Alley (una buena actriz de comedia que siempre me pareció muy desaprovechada), una entonces en ascenso Denise Richards y una adolescente Kirsten Dunst, sin olvidar a la siempre sexy Ellen Barkin.




El punto fuerte de la película es una profunda ironía y una mala leche, y que se hacen patentes en algunas de las mejores escenas de la cinta; desde unos japoneses deseosos de ser americanos que han adoptado a una hija algo crecida para sumergirse de pleno en la cultura americana, mientras regañan a su hija biológica por hablar "mal" (esto es, en japonés) delante de las cámaras. O esas bellezas patriotas que adoran las armas y rezan a Dios, dispuestas a todo por ganar (y que tienen mucho en común con la Joy de Me llamo Earl), o quizás lo mejor de todo, la reina de la belleza de la edición anterior, ¡en tratamiento por anorexia! Y cuyo espectáculo delirante en la entrega de premios es también digno de mención.




El guion no es demasiado sólido, pero hay algunas buenas frases para el recuerdo ("él no tiene culpa de haber nacido más simple que el mecanismo de un chupete").

En la parte negativa, creo que el gran error fue intentar ofrecer al fin y al cabo una comedia al uso, en vez de profundizar más en los golpes bajos al way of life americano y descargar más mala baba. De todas formas, la película es un perfecto entretenimiento para una aburrida tarde de domingo. Aunque si existe algún buen documental sobre los concursos de bellezas americanos seguro que la mierda está asegurada. La realidad siempre supera la ficción.


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