sábado, 11 de noviembre de 2017

El quimérico inquilino (Polanski, 1976) - Serpico (Lumet, 1973): Crítica review


por Möbius el Crononauta



Veréis, no quiero extenderme demasiado, tan solo pretendo intentar capturar el momento. El quimérico inquilino, de 1976, rodada en Francia por Roman Polanski, es, hasta la fecha, la mejor película que había visto de él (nota: no había visionado aún La semilla del Diablo). Me pareció incluso superior a El pianista.




Y es que El quimérico inquilino no es solo un thriller psicológico, va más allá: es un canto fúnebre a la vida urbana, un delirio opresivo donde alienación y locura van de la mano. Nuestros vecinos son completos desconocidos, a veces la gente parece observarnos... La maestría de Polanski al distorsionar la realidad y engañarnos con su verdad es admirable, y el acabado de algunas escenas es realmente impactante. Esos rostros, el grito subhumano, los extraños delirios, las inquietantes escenas en el baño... Tal vez no sea la película idónea para ver en un mal día, pero es un film brillante, de esos que le hacen a uno adorar al séptimo arte. Tratar de resumir el hilo argumental sería inútil, vedla y sacad vuestras conclusiones. Extraño y soberbio a la vez, es todo cuanto puedo decir.


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Durante la década de los años 70, la colaboración entre el director Sidney Lumet y el actor Al Pacino fue breve pero intensa, dando a luz dos de las mejores películas de aquellos años, Una tarde de perros y Serpico. La primera es un pequeño clásico de esos que uno siempre vuelve a ver complacido de tanto en tanto, una historia que en cierta manera ha marcado a las películas sobre atracos de bancos que la siguieron. Serpico tal vez no llegue al mismo nivel, pero es un buen film con una de las actuaciones clásicas de Pacino.




La película, basada en hechos reales, cuenta la historia de Frank Serpico (cuya vida seguramente daría no para una sino para varias películas de diverso género), un honrado policía que trata de luchar contra la extendida corrupción que asola al Departamento de Policía de Nueva York.

Simplemente, los fans del viejo Pacino que todavía no hayan visto ésta película deberían remediarlo cuanto antes y disfrutarán nuevamente del enorme talento del actor. Y para aquellos que no estén demasiado familiarizados con la obra del actor y quieran ir más allá de El Padrino, este film es un buen comienzo para seguirle la pista a uno de los mejores actores de los últimos 50 o 60 años.

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