miércoles, 29 de noviembre de 2017

Moikave - La fiebre del oro negro (2017): Reseña crítica (review)


por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos





“Debes comprender que siempre llevaré el blues en mí”

Es inevitable, a medida que van sonando las diez canciones de La Fiebre del Oro Negro, pensar en Moikave como el ejemplo perfecto de banda que aparece en el momento equivocado, y como si eso fuera poco, en el país equivocado. Con un gusto exquisito por el blues más arraigado, su propuesta musical es, como mínimo, digna de admiración. Porque el resultado, eso sí, es abrumador. Es cierto que los ingredientes son buenos: la voz y la guitarra en este disco son sencillamente sublimes), y la presencia del teclado es algo que pide a gritos un grupo del nivel y la calidad de Moikave. Pero también eran buenos cuando se juntaron Paul Rodgers y Jimmy Page en The Firm y todos sabemos cómo acabó aquello…




Let’s blues: el disco arranca con Libre, una canción que hace justicia, y de qué manera, a su título. Tras un efectivo riff, el tema nos lleva por un viaje de rock y blues que rezuman libertad por todos los acordes. Mención aparte merece el brillante solo de saxo, que no hace más que acrecentar esa sensación. Luna Amarilla se perfila como una de las grandes joyas dentro de lo que ofrece este discarral, transmitiendo como pocas cuando llega el solo de guitarra. Aunque eso sucederá en prácticamente la totalidad del disco: con Mal Menor, por ejemplo, tenemos un ejercicio vocal maravilloso unido al gran momento del clímax que llega de nuevo con el solo. Anteriormente mencionaba la importancia de las teclas en el disco, y eso se puede comprobar en Sullivan, donde no dudan en ser protagonistas de forma inmejorable. Es cierto que quizá la canción carezca de la fuerza necesaria después de ese breve diálogo sobre la borrachera de madrugada, pero luego la intensidad vuelve a subir dejando un gran sabor de boca.

Lo de Tajau Blues se aleja de cualquier clase de calificativo por la grandeza de la canción, que habla por sí sola. Líricamente, tira de humor para preguntarle al vecino si iba muy tajau ayer, y a las hadas si le han dejado de querer. Pero lo realmente espectacular está, nuevamente, en la guitarra. El final con Yellow, reforzada con coros que recuerdan al Tumbling Dice de los Stones, vuelve a estar a la altura de las circunstancias con un estribillo que roza la épica y deja un aroma a los M-Clan del Para No Ver El Final. Un broche de oro a un disco que merece la mejor de las suertes porque la calidad ya la tiene.


Antes comentaba que el resultado del disco era abrumador. Considero un disco bueno a aquel que, después de escucharlo, mejora la vida del que lo degusta. En este caso, más allá de dudar de si lo que estoy escuchando es John Mayall y los Blues Breakers con Eric Clapton o Moikave, la respuesta es afirmativa. Larga vida!

Yellow


Tajau Blues


Luna Amarilla

Escúchalo en su bandcamp



Visita DISCOS 

No hay comentarios:

Publicar un comentario