domingo, 19 de noviembre de 2017

Los dibujos de Miguel de Unamuno - Unamuno pintor (y artículo de González-Ruano)



Es una de las facetas menos estudiada del escritor, quizá también porque el dibujo en sí tampoco está en la cresta del arte y se tiene como actividad complementaria y secundaria de la pintura. Todos los grandes pintores lo han practicado, aunque solo sea para trazar el boceto de una pintura. En Miguel de Unamuno, escritor de obras como Del sentimiento trágico de la vida (de aconsejable lectura) el dibujo no era una actividad más allá de los subsidiario, una afición complementaria a su labor docente y de escritor o filósofo, una de esas cosas que uno practica para rellenar silencios al no saber estar quieto, como ese otro entretenimiento que fue la papiroflexia. En fin, por aquí os dejo un antiguo artículo de César González-Ruano que habla de esta actividad unamunesca y de algunos de los más de 200 dibujos de don Miguel que se conservan.



Autorretrato


Unamuno, dibujante
(por César González-Ruano,
pp. 125-126 de Don Miguel de Unamuno, Editora Nacional, 1965)

Uno de los muchos curiosos costados de don Miguel es este del dibujo. Aun con alguna escrupulosidad se podría hablar del Unamuno escultor; esculturas son, en fin de cuentas, sus pajaritas, sus cerdos, sus jirafas de papel, y aun esculturas de una fuerte personalidad, con frecuencia, que en la concepción de sus planos le acercan al sentido de los escultores cubistas. Pero, sin sacar las cosas de quicio, puede y debe hablarse de Unamuno como dibujante. Es otro de sus aspectos que le hacen comparable a muchos grandes escritores preocupados del dibujo, entre tantos y tantos, Hugo, en Francia, y nuestro Benito Pérez Galdós. No tiene don Miguel del dibujo el sentido intelectualmente pueril de Verlaine, por ejemplo, que dibujaba como hoy lo hace entre nosotros Ramón Gómez de la Serna. El dibujo de Unamuno tiene cierto clasicismo académico, cierto detallismo que pretende ser ingenuamente acabado, perfecto.


Tienen los dibujos de don Miguel un afán de línea y raramente de color. El lápiz unamunesco ha atacado con frecuencia el paisaje, pero se ha especializado principalmente en el retrato. Ese escape pictórico de don Miguel viene de antiguo. En su época de opositor pintaba sobre las mesas de los cafés. Entre los animales prefería dibujar vacas pastando y, más aún, ranas. Llegó a producir una curiosa colección de apuntes de ranas en verdaderos estudios anatómicos. Ranas crucificadas, ranas muertas, ranas en instantáneas de saltos. Yo sé, y muchos lo saben, que Unamuno tuvo pensada una Batracimiomaquia.

A veces, con poca confianza en su medios de expresión como dibujante, don Miguel ha llenado sus dibujos de notas y llamadas explicatorias, de largas sentencias a modo de títulos.



Alfonso Reyes, el gran mejicano, en El reloj de sol, quinta serie de Simpatías y diferencias, dedica dos páginas y media a hablarnos de algunos dibujos de don Miguel de Unamuno. Son unas líneas sustanciosas. En ellas nos descubre un retrato de Amado Nervo debido a Unamuno y publicado hace años en la Revista Nueva, de Méjico."Es -dice Reyes- un diseño rápido, pergeñado en un momento de conversación, donde acaso lo mejor es la mano".

El dibujo y la escultura de Unamuno merecerá un verdadero estudio que podría tener evidente interés. No es este, seguramente, el momento, y me conformo con dejar reseñada en esta afición una posibilidad no desdeñable.

Dibujos (selección):
























ZR

1 comentario:

  1. Muy interesante. Conocía esta faceta del bilbaino pero de una manera muy dispersa. Voy a repasar las "Memorias" De Glez-Ruano y rastrear esos Detalles de Salamanca, a ver si consigo alguna publicación que hable con más detalle.
    Saludos,
    JdG

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