martes, 28 de noviembre de 2017

Aetherian - The Untamed Wilderness (2017): Reseña crítica (review)


por Edy Fernandes (@edylefer)
del blog Soonatas




El tratado griego más antiguo dedicado a la música pertenece a uno de los discípulos de Aristóteles, nos referimos a Aristóxeno quien escribió en el siglo IV a. C. “Elementos de Armonía” y fragmentos de “Elementos de Rítmica”, rompiendo con la visión de la escuela pitagórica donde las escalas son calculadas por proporciones matemáticas, dándole ahora importancia al oído. Desde entonces no es precisamente la tierra del Partenón donde hayan surgido los grandes músicos que marcaron su evolución histórica hasta nuestros días.



Cuando nos adentramos en la tierra de los grandes pensadores filosóficos, de los troyanos, de Homero y su Ilíada; no encontramos precisamente grandes agrupaciones del heavy metal que hayan dejado huella, quizás la mayor referencia es la banda de power metal Firewind. Sin embargo, en el año se da inicio una maravillosa historia, se unieron la voz y bajo de Panos Leakos; la batería de Nikos Parotidis; y las guitarras de Giorgos Evgeniadis y Angelos Maniatakos, para crear a la agrupación de melodyc death metal Aetherian.

Desde su formación realizaron varias presentaciones, además de publicar dos singles en el año de 2014: “Drops of Light” y “Scar of Despair”. En el 2015 lanzaron un EP de nombre Tales of Our Times que contiene cinco temas; en el 2016 lanzaron otro single, “The Rain”, el cual aparece en el álbum debut de la banda, que apenas tiene horas de ser presentado oficialmente: The Untamed Wilderness.





El melodyc death metal es un subgénero nacido en Suecia; de allí salieron Avatar, In Flames, Carcass, bandas insignias de esta nueva forma de hacer el “death metal”, cuyos discos y conciertos cruzaron fronteras, llegando a los lugares menos imaginados del planeta; es así como cuatro músicos nacidos en tierras Helenas construyen esta propuesta que contiene toda la atmósfera del sonido de Gotemburgo.

Revisemos este disco, The Untamed Wilderness, abre con armonía pura, “Wish of Autumn Twilight” es el título de la primera canción, esa guitarra sutil que saca unas notas que son reflexivas, es una introducción de un 01’15” donde Giorgos Evgeniadis y Angelos Maniatakos van creando un ambiente nostálgico, el sol está por ocultarse, la temperatura está bajando, la noche llegará con un fuerte viento que soplará todas las hojas que han caído durante semanas. Ahora el baterista que formó parte de la banda griega “The Silent Rage”, Nikos Parotidis, coloca los tiempos correctos, para que la guitarra nos lleve lentamente a la fuerza que quieren imprimir. A los 02’10” viene la furia, una voz gutural de Panos Leakos nos cuenta de que se trata esta historia.




“Wish of Autumn Twilight” cuenta con una buena batería que va cambiando los tiempos con sencillez, al minuto cuatro se viene unos punteos que hacen que la pieza tome una fuerza interesante, no hay experimentos, ni necesidad de traer otros sonidos que los propios que pueden crear los cuatro músicos, hay sinceridad en su interpretación. Durante los 07’27” que dura esta canción no hay aburrimiento, además que tiene un final atronador, la descarga hace temblar los suelos, death metal puro.

“Dark Earth” es la segunda canción además de ser el sencillo promocional del álbum, aquí arrancan con toda la furia de la batería, Parotidis comienza a demostrar talento, no hay espacios para respirar, sube la mirada y trata de tomar una bocanada de oxígeno. A partir de los cincuenta y cinco segundos se va construyendo el epicentro que dará forma a esta historia. Panos Leakos no demuestra hasta ahora una gran fuerza en su voz, pero se debe reconocer que trata de llevar sus cuerdas vocales hasta las notas que salen de sus instrumentos. A la mita de la canción aparecen las guitarras melódicas, entramos en ese ambiente sutil que prepara el terreno para un remate poderoso. Es una montaña rusa de subidas y bajadas pronunciadas, es una muestra perfecta de lo que se trata el melodyc death metal. El final es corto pero da en el punto exacto.




En “As the Veil Fades” las guitarras nos introducen suavemente, pero no por mucho tiempo, la batería se encarga de acelerar las cosas; tiene mucho paralelismo con lo que escuchamos en la canción que la antecede. De destacar el juego de las guitarras al final, destellos de calidad en lo que desean realizar como banda.

“Black Sails” tiene una introducción de guitarras maravillosa, pronto se montan en una ola que va rompiendo cada vez con más fuerza ante las rocas que forman el risco. Los cuatro griegos de Aetherian van ascendiendo con esta interpretación, no hay adornos, solo calidad en lo que están haciendo. Te lanzas desde lo alto y caes rápidamente para adentrarte en las profundidades de las agitadas aguas, no te das cuenta, pronto saldrás a la superficie pensando que todo está tranquilo, pero al asomarte encontraras que el cielo se va rompiendo dejando caer los misterios ante nuestros ojos.




Hemos llegado a la mitad del disco, “Seeds of Deception” no difiere con lo que hemos escuchado hasta ahora, aquí la arremetida es desde el comienzo, todo un interés por mostrar su velocidad sin necesidad de bajar el acelerador, sin márgenes para tomar un poco de aire. El sonido de Gotemburgo está presente de principio a fin, la influencia es clara y no hay interés de camuflarla o de mezclarla con otros ritmos; se respeta la pureza del subgénero. La parte final se juegan con algunos elementos para romper con el constante punteo de las guitarras.

Interesante como inicia “Shade of the Sun”, rompe con lo escuchado hasta ahora, la voz de Leakos es llevada al extremo, se siente como está haciendo su máximo esfuerzo, pero la pieza no pierde fuerza, tiene mucho virtuosismo en cada una de sus partes. La batería va haciendo que todo se mueva de su lugar, mientras que las guitarras son contundentes, el solo de los 04’22” es envolvente, te va rodeando formando un tornado que pronto arrasara con todo a su paso. Es la mejor canción del disco, está muy bien estructurada, sacude los cimientos, es algo que no esperabas encontrar aquí.


Ahora viene el track más corto del álbum, “Clouds Gathering” es una suave melodía donde las guitarras te hacen recorrer extensos bosques, buscando en ellos la esperanza para un mundo golpeado por las desdichadas acciones de algunos hombres. Las cuerdas de algunos cellos terminan de dar una atmosfera nostálgica a esta composición instrumental, con ella dan un importante respiro, es la oportunidad para relajarse un poco.

“The Rain” ya lanzada en el año 2016, fue incluida en este álbum reconociendo que es una canción interesante que tiene la forma correcta del subgénero en la cual se introdujo esta banda. Los cambios son interesantes, debes tener total concentración para tomar cada fragmento y sacar sus partes para entender hacia dónde va esta ira melancólica. El solo de guitarra es corto, pero interesante, pudo durar un poco más para llevarla a otro nivel. El cierre es sutil, vuelven los cellos que conectan con la pieza instrumental que la antecedió.

La novena y última canción del álbum, lleva por nombre “The Path” y arranca de manera siniestra, cuenta con su propia marca distintiva, el bajo se encarga de trasladarnos ante una composición que se monta rápidamente en la furia del “death metal”, saben cómo colocarle los detalles armónicos para mantener la esencia que se quiere generar en el disco.


Aetherian tardaron cuatro años para armar y lanzar su álbum, realmente aprovecharon adecuadamente el tiempo para crear una propuesta que tiene toda la esencia del “Melodyc Death Metal”, parece como si hubiesen nacido, crecido y formados en algún bosque encantado de Escandinavia, se siente toda la fuerza proveniente desde el norte; pero colocando muy en alto la armonía que fue explicada por su lejano compatriota Aristóxeno, quien dejó claro que la música va más allá de racionalidad y las matemáticas, es una conexión de acordes, la creación de melodías.

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